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El 'Reloj de los 10.000 años' inicia su construcción: el ambicioso proyecto de 42 millones de Jeff Bezos

El 'Reloj de los 10.000 años' inicia su construcción: el ambicioso proyecto de 42 millones de Jeff Bezos
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En 1995, Danny Hillis, quien era profesor del MIT, propuso la creación de un reloj que sirviera para recordarnos las consecuencias de nuestros actos, un reloj que funcionara a largo plazo para recordarnos que el mundo sigue su curso y nosotros somos responsables de todo lo que sucede aquí, tanto a la humanidad como al planeta. El proyecto fue bautizado como 'Clock of the Long Now', pero es mejor conocido como "El Reloj de los 10.000 años".

Jeff Bezos, el fundador y CEO de Amazon y Blue Origin, se interesó tanto por la propuesta que decidió apoyarla e invertir en ella. Es así como donó un terreno desértico en Texas, que pertenece a Blue Origin, y 42 millones de dólares. Gracias a esto, el proyecto fue apodado como "el reloj de Jeff Bezos", aunque no le pertenezca. Y hoy, el mismo Bezos dio a conocer que la construcción ha comenzado.

Un reloj que funcionaría durante 10 milenios

A pesar de que el reloj se relaciona con Jeff Bezos, la idea y el proyecto en sí pertenecen a la Fundación Long Now, la cual fue fundada por Hillis con el objetivo de dar vida a este ambicioso reloj. De hecho, hoy día existe un prototipo de dos metros de alto que es exhibido en el Museo de Ciencias de Londres, y que fue terminado en 1999 justo a tiempo para sonar con la entrada de su primer milenio.

Lo interesante del proyecto, es que el reloj será construido dentro de una montaña hueca y tendrá 150 metros de altura. Será completamente mecánico e impulsado por los ciclos térmicos del día y la noche, sincronizado con el mediodía solar, según Bezos. Será el primer reloj impulsado por energía térmica, con el que buscan crear un símbolo del pensamiento a largo plazo.

El 'Reloj de los 10.000 años' estará diseñado para medir el tiempo en años y siglos, una de sus agujas se moverá cada cambio de año y la otra cuando cambiemos de siglo, que será también cuando salga y cante un cucú. Todo los componentes han sido fabricados en Seattle y California, y ahora mismo están resguardados a 150 metros de profundidad en la montaña.

Bezos menciona que los visitantes podrán acudir al lugar para conocer el reloj cuando esté terminado. Sin embargo, se tratará de un viaje complicado, ya que el aeropuerto más cercano se encuentra a varias horas en coche, además de que hay que contemplar llegar a la montaña a través de un sendero accidentado, por lo que no pinta a ser un lugar precisamente muy turístico.

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