LinkedIn ya no es lo que era y sus haters crecen cada día

Cuenta la leyenda que allá por 2004, cuando LinkedIn llegó a España, prácticamente todos los usuarios se conocían entre sí. Era un lugar para contactar con gente top en Silicon Valley, importar buenos proyectos y hacer negocios. Todo un lujo.

De aquella ya había quienes veían LinkedIn como una forma de poner en práctica la teoría de los seis grados de separación y, además, el modelo era gratuito. El objetivo de LinkedIn era conseguir adeptos y adelantar a competidores como Xing, Neurona o eConozco. Para eso, sus usuarios debían estar contentos.

De la gratuidad a los servicios de pago

En 2016, Microsoft compraba LinkedIn por la escandalosa cifra de más de 26 millones de dólares. Para entonces las cosas ya habían cambiado mucho y la red acumulaba más de 400 millones de miembros, unos números increíbles, pero lejos aún de los 575 millones actuales, 10 de ellos españoles.

A día de hoy, sin embargo, la red no permite acceder a todos los servicios de manera gratuita y, para enviar mensajes a personas que no estén entre tus contactos, tener visibilidad en las búsquedas de empleo o reclutar candidatos, es necesario acceder a servicios premium.

En el caso de los anuncios de empleo, la información corporativa afirma que "pagas por resultados: dinos cuánto quieres gastar y haremos un cálculo de cuántos solicitantes podrías esperar recibir," aunque promociona su herramienta Recruiter Lite desde 89,95€/mes. Sin embargo, si eres de los que está buscando, la cuenta sigue creciendo: conseguir visibilidad para tener más oportunidades de conseguir un empleo te cuesta mínimo 29,98€ al mes.

Otro de los servicios añadidos es el de la publicidad, donde se ofrece la posibilidad de dar relevancia a contenido o enviar mensajes patrocinados a coste por click o por impresión. Estos patrocinios están encontrando también sus detractores: mensajes que llegan a los usuarios y que son publicidad para apuntarte a un curso o a una escuela de negocios y, por tanto, se consideran como spam la mayor parte de veces, respuestas automáticas que despersonalizan más la experiencia, etc...

Por último, la red pone a disposición de los comerciales el Sales Navigator, una herramientas al servicio de los comerciales que permite hacer búsquedas avanzadas, enviar mensajes InMail, etc... desde 59,95€ al mes.

Además de eso, LinkedIn ha añadido actualmente otras nuevas funcionalidades, como los stories o las respuestas cortas que, pese a no ser de pago, no son del agrado de todos...

Una herramienta que puede llegar a saturar

LinkedIn ha ganado detractores que echan de menos su visión inicial pero, al mismo tiempo, para otro tipo de perfiles, -sobre todo comerciales- se ha convertido en una herramienta muy poderosa. Los que pagan por tener servicios premium quieren obtener resultados y, los que se sienten "atacados" por esos servicios premium, desearían que la red volviera a su estado inicial.

Recientemente Juan Luis Hortelano, empresario e inversor español y uno de los early adopters de LinkedIn en España, hablaba en Twitter de la pérdida de valor de LinkedIn para los perfiles no comerciales.

Según Hortelano, "viendo la evolución, no creo que sea malo para ellos como empresa, pero es evidente que para ciertos perfiles empieza a ser cargante la llegada de cierto tipo de correos no deseados y seguro que su uso para esa tipología de usuarios va en declive. Esto no quita que puedan crecer ganando por otro lado. Cada vez el porcentaje de peticiones de contacto que acepto es menor. A nivel profesional lo he intentado utilizar para búsqueda de perfiles técnicos que contratar y no ha funcionado. Y, los comerciales de mi empresa lo usan para contactar con potenciales clientes, y ahí no funciona mal."

Y es que no es de extrañar que los propios usuarios de las redes bromeen con el tema: cada vez son más los ejemplos de bombardeo masivo de productos y contenidos no deseados que, lejos de dar valor añadido, provocan rechazo en el usuario final.

Fuentes consultadas en LinkedIn aconsejan que "los usuarios conecten con personas que conozcan y en las que confíen, o con aquellas que hayan sido presentadas por alguien que ellos conozcan. Si recibes una solicitud de conexión de alguien con quien no quieres conectarte, puedes seleccionar ignorar: no se les notificará. Además, en account settings, puedes elegir limitar quién puede enviarte una invitación para conectar y quién puede enviarle un mensaje cuando no estés conectado."

Sin embargo, de acuerdo a la experiencia de Juan Luis Hortelano, la realidad es que esas medidas funcionan a posteriori. No sirven a los intereses de los usuarios de la red del mismo modo que en sus estadíos iniciales ni tampoco aportan valor en su red de contactos.

La mayoría de los que me contactan son headhunters (que quieren que los utilice para contratar gente para mi empresa), comerciales que me quieren vender casi cualquier cosa, gente que busca financiación para su empresa y muchos coaches que, al fin y al cabo son comerciales que me quieren vender sus servicios para convertirme en un gurú de algo. En los últimos meses se han unido a este grupo los del mundo crypto, muchos de los cuales no son mas que vendemotos de su ICO o de su moneda o que quieren que inviertas. Una versión moderna de los del Forex. Creo que no he recibido ni una sola petición de contacto interesante en los últimos años.

En resumen, la cara y la cruz del mismo negocio. Por un lado como usuario se reciben un montón de ofertas de servicios y productos no deseados. Y, por otro, si tienes un perfil comercial, te puedes beneficiar de las herramientas y contactos que LinkedIn pone al alcance de tu mano.

No sólo de herramientas vive el recruiter

Montse Godoy es Directora de Recursos Humanos y CEO de MGTalent, una consultora especializada en la gestión del talento del sector agroalimentario y utiliza LinkedIn desde hace años como herramienta de apoyo en sus procesos.

Desde su experiencia, "esta red social ha cambiado muchísimo, ahora es más parecida a otras redes que una red profesional. Cada vez hay más publicidad, más herramientas de pago y, a la hora de mostrar nuestros méritos enfocamos muchas veces a la vida privada de cada usuario. Muchos suben contenidos como en Facebook o Twitter, cosa que daña enormemente al candidato."

He visto perfiles que critican a departamentos de sus empresas o departamentos de RRHH. Como responsable de selección, si veo eso, la visión hacia un candidato es totalmente diferente e incluso le perjudicara.

Montse utiliza LinkedIn como herramienta, "pero siempre con cautela y dependiendo del proceso de búsqueda de candidatos en una selección de personal.Cualquier red social es útil si está bien utilizada. Seleccionar personal es complejo, pero tiene que ser muy respetuoso con el candidato. Todos nos exponemos, de una manera u otra, pero tenemos que saber donde está los límites"

Con respecto al "bombardeo" que reciben determinados perfiles, desde LinkedIn afirman que "las personas con habilidades demandadas, a veces pueden recibir más ofertas de las que quieren. Pueden utilizar la herramienta Career Interests para informar a los reclutadores que está o no interesado en recibir noticias de ellos, así como para proporcionarles más información sobre lo que podría ser de su interés." Pero, como afirmaba Montse Godoy, al final todo tiene que ver con el respeto del recruiter hacia el candidato.

El usuario, ¿es de verdad el centro?

Desde LinkedIn afirman que "la comodidad de nuestros usuarios en la plataforma es una prioridad absoluta y, por lo tanto, les animamos a que nos informen de cualquier contenido inapropiado o abusivo como spam, estafas, desinformación u otras actividades que no se ajusten a nuestras Professional Community Policies. Cuando se informa sobre el contenido de otro usuario, no se le notifica quién lo ha hecho, y ya no se debería ver el contenido o la conversación sobre la información que has dado en su bandeja de entrada o mensajes."

Lo cierto es que el uso y disfrute de LinkedIn ha ido cambiando con el paso de los años y, junto con todo el abanico de nuevas funcionalidades que ofrece, útiles o no en función del perfil del usuario, su naturaleza se ha ido -para bien y para mal- modificando.

LinkedIn está muy lejos hoy de ser esa pequeña red de contactos donde todos se conocían para convertirse en un monstruo al servicio de los negocios. Y, como pasa con todos los monstruos, unos los temen, otros los adoran y muchos son quienes los odian.

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