Las cuatro cámaras traseras del Samsung Galaxy A9 explicadas: para qué sirve cada una y qué valor puede aportar la cuarta cámara

Es inevitable. El debate está sobre la mesa: ¿realmente necesitamos un smartphone con cuatro cámaras traseras? ¿Aporta algo esa cuarta cámara a lo que nos ofrecen terminales como el P20 Pro de Huawei o el V40 ThinQ de LG, que cuentan con tres cámaras principales? ¿Este lanzamiento es solo una estrategia de marketing de Samsung? Son muchas preguntas, y, además, no es fácil responderlas con fundamento sin haber tenido la oportunidad de probar a fondo las capacidades fotográficas del nuevo teléfono móvil de Samsung (algo que esperamos poder hacer muy pronto).

Aun así, tenemos algo a nuestro favor: conocemos con bastante precisión las características tanto de la óptica como del sensor de cada una de las cuatro cámaras traseras del Galaxy A9. Y, además, contamos con la experiencia de haber probado a fondo las capacidades del P20 Pro de Huawei, que fue el primer smartphone con triple cámara trasera, y también sabemos qué nos propone LG con su nuevo V40 ThinQ, que sigue los pasos del terminal de Huawei apostando también por una triple cámara principal. Si analizamos toda esta información con cuidado podemos llegar a algunas conclusiones interesantes.

Samsung Galaxy A9: especificaciones técnicas

Antes de que revisemos las características de sus cámaras os propongo que echemos un vistazo a las especificaciones generales de este terminal de gama media/alta. Su pantalla Super AMOLED de 6,3 pulgadas (aunque con resolución Full HD+ y no QHD), sus 6 u 8 MB de RAM, su SoC con ocho núcleos, sus 128 GB de almacenamiento secundario y su batería de 3.720 mAh reflejan con claridad que nos encontramos ante un terminal que aspira a posicionarse por encima de la gama media tradicional y muy cerca de los smartphones de gama alta. Además, su precio de partida (599 euros), que es el que tenían los gama alta hace no más de dos o tres generaciones, lo confirma.

En lo que concierne a las cámaras, además de la cuádruple cámara trasera en la que vamos a profundizar a continuación, el Galaxy A9 cuenta con una cámara frontal equipada con un sensor de 24 Megapíxeles, una óptica con valor de apertura f/2.0 y, cómo no, el necesario enfoque automático. Resulta llamativo que Samsung se haya decantado por montar un captador con tanta resolución para la cámara delantera, pero es evidente que la marca surcoreana quiere llamar la atención de los muchos usuarios a los que les gustan los selfis.

Samsung Galaxy A9
Dimensiones físicas 162,5 x 77 x 7,8 mm, peso 183 gramos
Pantalla Super AMOLED 6,3 pulgadas
Resolución Full HD+ (1.080 x 2.220 px)
Procesador Octa Core (Quad de 2.2GHz + Cuádruple de 1.8GHz)
RAM 6 / 8 GB

Memoria 128 (microSD hasta 512 GB)

Versión software Android 8.0
Conectividad LTE Cat.9, WiFi AC, Bluetooth 5.0, NFC, GPS, ANT+, USB-C
Cámaras traseras Cámara principal de 24MP AF, f/1.7 Telefoto de 10MP AF, 2X, f/2.4 Ultra Ancho de 8MP, 120º, f/2.4 Profundidad de 5MP, f/2.2
Cámara frontal 24 MP, AF, f/2.0
Batería 3.720 mAh
Otros Lector de huellas
Precio Desde 599 euros

Así son las cuatro cámaras traseras que nos propone Samsung en su Galaxy A9

Os propongo que empecemos examinando la cámara principal. Tiene un sensor de 24 Megapíxeles y una óptica con valor de apertura f/1.7, lo que la hace ligeramente más luminosa que la óptica de la cámara principal del P20 Pro de Huawei, que tiene una apertura f/1.8, pero algo menos luminosa que el objetivo con valor de apertura f/1.5 de la cámara equivalente del V40 ThinQ de LG. Este dato es interesante, no cabe duda, pero no debemos olvidar que el tamaño de los fotodiodos del sensor, que son cada una de las diminutas celdillas que se responsabilizan de recoger la luz, es al menos tan importante como la óptica cuando se trata de tomar fotografías con poca luz ambiental sin que el ruido las eche a perder.

Vamos ahora con la cámara que se responsabiliza del zoom. Cuenta con un captador de 10 Megapíxeles, una óptica con valor de apertura f/2.4 y un zoom óptico 2x, lo que la sitúa si nos ceñimos a su flexibilidad en el mismo nivel de la cámara equivalente del V40 ThinQ de LG, que también tiene un zoom óptico 2x, pero un paso claro por detrás del zoom híbrido con 5 aumentos que nos ofrece Huawei con su P20 Pro. Eso sí, la luminosidad de la óptica del terminal de Samsung es la misma de las ópticas equivalentes de los smartphones de Huawei y LG, que, no lo olvidemos, son móviles decididamente de gama alta tanto por prestaciones como por precio.

Ha llegado el turno de la cámara con la óptica gran angular. Tiene un sensor de 8 Megapíxeles, un valor de apertura f/2.4 y un ángulo de captación de 120 grados, que no está pero que nada mal. De hecho, en este último parámetro está al nivel de la cámara equivalente del P20 Pro y un paso por delante de la cámara del V40 ThinQ, que debe conformarse con un ángulo de 107 grados. En lo que el terminal de LG aventaja claramente al de Samsung es en la luminosidad de esta óptica, que en el V40 ThinQ es f/1.9. En cualquier caso, como he mencionado antes, nos falta conocer el tamaño de los fotodiodos de los sensores del Galaxy A9 para que podamos intuir el rendimiento de este móvil en tomas nocturnas o escenarios con poca luz ambiental.

La última cámara trasera del Galaxy A9, la cuarta, es la más interesante porque es con la que no cuenta ningún otro teléfono móvil hasta ahora. Tiene un sensor de 5 Megapíxeles y una óptica con valor de apertura f/2.2. Samsung la llama 'cámara de profundidad' porque está ideada para ser utilizada en modo retrato y poner a nuestra disposición un margen de maniobra amplio cuando decidamos recurrir al desenfoque del fondo (bokeh).

A la cuarta cámara trasera de este smartphone, la que lo hace diferente de cualquier otro móvil, Samsung la llama 'cámara de profundidad' y está destinada a permitirnos jugar con el bokeh en los retratos

Aunque la marca surcoreana no ha dado más detalles acerca de esta cámara, el hecho de que tenga asociado un sensor con relativamente poca resolución parece indicarnos que podría trabajar en tándem con la cámara principal, que, como hemos visto, cuenta con un captador de 24 Megapíxeles y una óptica con valor de apertura f/1.7. Sobre el papel la información recogida por estos dos sensores, efectivamente, debería ofrecernos un margen de maniobra importante a la hora de jugar con el bokeh.

Por otro lado, es probable que la menor resolución del sensor de la cámara de profundidad derive de la utilización de fotodiodos de mayor tamaño, y, por tanto, con una mayor capacidad de recoger luz. Si se confirma este diseño las posibilidades del Galaxy A9 en la toma de retratos serán muy interesantes porque podría arrojar resultados muy logrados incluso en condiciones de escasa luminosidad. En cualquier caso por el momento debemos tener presente que solo estamos barajando las conjeturas que podemos extraer de las características de las cámaras del nuevo móvil de Samsung y a partir de lo que la marca ha revelado hasta ahora. Son suposiciones razonables, por supuesto, pero conjeturas al fin y al cabo.

La mayor complejidad no reside en el hardware; está en el software

Puede parecer que instalar cuatro cámaras en un smartphone (4+1 en realidad) es complejo. Y sí, sin duda tiene su dificultad porque cada sensor y cada óptica adicional ocupa espacio en un dispositivo ya de por sí muy complejo. Sin embargo, el mayor obstáculo no reside en el hardware, que es un reto con el que una marca como Samsung está, con seguridad, acostumbrada a lidiar. Un componente excepcionalmente complicado y que también tiene un peso enorme en el acabado final de las fotografías que nos entrega un smartphone es el software que debe procesar la información que le entregan los sensores.

El software de gestión de las cámaras es muy complejo, sobre todo cuando dos o más trabajan en tándem

El P20 Pro de Huawei es uno de los terminales con un software de gestión de las cámaras más ambicioso, y posiblemente el asociado a las cámaras del nuevo V40 ThinQ de LG también será muy complejo (lo comprobaremos en cuanto caiga en nuestras manos este smartphone). Una de las razones que explica la complejidad de este software estriba en el funcionamiento en modo tándem de dos o más sensores porque la aplicación debe ser capaz de recoger todos esos datos y procesarlos con el objetivo de devolver al usuario una única imagen que combine los mejores atributos de las tomas originales.

No me cabe ninguna duda de que el Galaxy A9 también contará con un software de gestión de las cámaras complejo, pero lo que aún está por ver es en qué medida esa cuarta cámara realmente aporta valor a lo que ya nos ofrecen los mejores smartphones del mercado equipados con dos o tres cámaras traseras. O, incluso, con una única cámara. Y es que Google nos ha demostrado con sus Pixel que es posible apostar por una sola cámara siempre y cuando el software que la gestiona esté realmente a la altura. Desde un punto de vista técnico, la cuarta cámara del Galaxy A9 no pinta mal, pero tiene que demostrarnos que su impacto en las fotografías es tangible. Os lo contaremos en detalle tan pronto como caiga en nuestras manos este teléfono móvil.

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