Honor 10, primeras impresiones: mejorando hardware y actualizando diseño para brillar por dentro y por fuera

La llegada de lo Honor siempre es esperada al traducirse como un terminal bien armado a un precio menor que sus primos hermanos los Huawei. Desde 2016 apuestan más fuerte por estar a algo más que la altura en cuanto a diseño y cámaras, y en las primeras impresiones del Honor 10 hemos percibido ese for the brave del que hacen gala.

La carne que ponen en el asador nos es familiar: la marca trajo a Londres lo que previamente habíamos conocido para el mercado local, y se matizaron las principales novedades (y al fin y al cabo las bazas más allá del precio). Cuando la doble cámara ya es lo habitual, lo mainstream, lo llamativo está en la inteligencia artificial y esa primera impresión que siempre será lo que cuenta (y en móviles también). ¿Qué nos parece el Honor 10? Os contamos qué tal ha ido nuestra toma de contacto.

El color como pilar del cambio

Los Honor no son terminales ideados para pasar desapercibidos, pero tampoco para llegar al histrionismo o a lo llamativo de una manera rebuscada. Nos lo recordaron en la presentación y podemos rememorarlo aquí y ahora: el Honor 6 irrumpía con el cristal en frontal y trasera, con un Honor 8 que recogía el testigo manteniendo líneas pero incorporando doble cámara y curvas y el Honor 9 mantenía estilo estrenando color azul.

El Honor 10 se une a la tendencia de los degradados, lo verdes y los azules e incorpora nuevos colores, inspirados al parecer en aurora boreales. A nosotros nos tocó el negro (vaya), pero no hay que desmerecer el acabado del teléfono azabache siendo elegante y algo distinto de lo anterior.

Las curvas se mantienen en frontal y trasera, desembocando en un borde con acabado cromado que pese a no continuar de manera natural con el cristal resulta de buen gusto. Honor nos ha "malacostumbrado" a buenas construcciones y en esto el 10 tampoco defrauda: los materiales transmiten de manera continua una sensación de calidad desde el principio y los nuevos colores resultan atractivos, quizás por inercia tras el tirón del nuevo color de su primo hermano de tres ojos el Huawei P20 Pro.

Eso sí: adiós a la discreción con las cámaras traseras. La doble cámara ahora sobresale, como ocurre en la gran mayoría de terminales (probablemente para adelgazar el resto del cuerpo), acabado con una genética de cámaras completamente integradas y con el adorno de gusto cuestionable del rótulo de "AI camera" (y el al parecer inevitable logo).

Mención especial para el frontal si hablamos de cambios, y si hablamos de moda. El Honor 10 se diferenciará en colores, pero no en tirar de muesca para rascar milímetros a los marcos, manteniendo el sensor de huellas en el frontal, aunque bajo el cristal (a continuación hablaremos en detalle de qué tal esto).

De momento no tenemos cifra oficial y no hemos podido calcularla, pero a tenor del grosor de los bordes (y con el siempre recurrido dato de GSM Arena) el aprovechamiento del frontal por parte de la pantalla estaría en torno al 80%. Nada mal, teniendo en cuenta que en terminales de precio similar quizás lo habitual sea aún quedarse entre el 70-80%, pero siendo así queda por debajo del ASUS Zenfone 5 o el Vivo X21 UD, con quien quizás esté más de tú a tú al plantear algo similar con la integración del lector de huellas (salvando las distancias).

Si no nos gusta el "notch" y preferimos una simetría aproximada podemos tirar de software y ocultarlo

Aunque como ocurre con los P20, que también se subieron al carro de la muesca (los tres): si no nos gusta este área y preferimos una simetría aproximada podemos tirar de software y ocultarlo. Así que nos guste o notch hay solución (permitidnos el chascarrillo), aunque no para lo que supone a nivel de interfaz: que las notificaciones tengan que hacinarse (y esconderse) en ambos lados cuando el espacio no da para más.

En resumen: es un terminal atractivo, que transmite sensación de resistencia y calidad y que aporta cierto aire "fresco" al fenotipo Honor de lo últimos años. Sigue siendo cómodo y ligero, de hecho es más grande que el Honor 9 y pesa algo menos, pero lo que no cambia (casi de manera necesaria) es que sea un imán de huellas.

Escudería propia, motor familiar

La idea es traer lo mejor de la casa a un público que no quiere gastarse justamente eso: lo que vale la joya de la corona. Los Honor son una manera de acercar el último torpedo de Kirin a un público que no contempla invertir en el último Huawei P, y el Honor 10 monta ese Kirin 970 del que tanto hemos hablado.

¿Por qué? Porque además de ser lo último de Huawei (y por tanto rival directo de Samsung y Qualcomm) incorpora una unidad de procesamiento neural (NPU) y eso es, a efectos comerciales prácticos, hablar de inteligencia artificial. Ya hemos visto que para que no quepa duda la característica se encuentra serigrafiada al lado de las cámaras, ya que en este caso la aplicación de este aprendizaje artificial se aplica básicamente a la fotografía.

Pero primero hablemos de las primeras sensaciones en cuanto al rendimiento. Quizás la condena implícita de ser un terminal más económico sea la idea de que éste no rinda igual que un gama alta cualquiera (como sus primos los Huawei), pero por lo que hemos podido comprobar el terminal no tiene lag o algún tipo de funcionamiento errático o molesto.

Si es cierto que no percibimos la fluidez que sí notamos en el P20 Pro; de 4 GB a 6 GB de RAM se nota. Sobre todo hablando de EMUI una de las capas más invasivas y con mayor número de recursos añadidos.

Sea como sea en comparación a otros, per se el Honor 10 parece poder con todo. A falta de tener más tiempo para probar qué tal rinden apps exigentes como los juegos o las de reproducción multimedia, hemos podido jugar y ver vídeos sin que haya ningún parón o problema en la carga de éstas.

Eso sí, aun teniéndolo poco tiempo ha sido suficiente para detectar que se calienta bastante en la zona que queda justo debajo de las cámaras. Ocurre tras un uso intensivo, más bien de manera puntual, y por ser esta zona no molesta en exceso, pero es algo más de lo que solemos percibir a pleno rendimiento (sobre todo en móviles con estos materiales).

Hilando con EMUI, cierto es que algún cierre repentino hemos tenido, pero también hablamos de un software de prueba acabado de salir del huevo. La multitarea se despliega sin problemas y no hay titubeos tampoco en la app de cámara.

A modo de anticipo hemos pasado algunos tests de rendimiento. Lo ampliaremos en el análisis con imágenes y comparativas, pero para quienes tomáis los benchmarks como referencia ahí va un aperitivo.

  • AnTuTu: 205.263
  • Geekbench 4.0: 1.900 (single)/ 6.668 (multi)
  • PCMark Work: 6.931

¿Y la cámara con inteligencia artificial?

En alguna ocasión hemos comentado que es difícil apreciar la acción de esta supuesta AI, sobre todo hablando de optimización. En la cámara ocurría hasta la fecha que o bien nos lo teníamos que creer (estabilización por AI y zoom híbrido del P20 Pro) o bien casi llegaba a importunarnos al ofrecernos un ajuste que estaba a eones de lo que queríamos en nuestra instantánea.

Lo que ocurre con el Honor 10 es que el usuario recurre a ella o no de una manera algo más práctica de lo que hemos visto en otras ocasiones (y menos agresiva): hay un botón directo en la interfaz, como lo hay para el flash, con el que la activamos o no (y posteriormente podemos ver en el carrete si lo hemos hecho al aparecer el logo).

Es por ello que es mucho más cómodo que la aplicación de la app en el P20 Pro: aquí no es aceptar o rechazar (o renunciar del todo), sino recurrir o no. Y lo que vemos en general es que no extrema la saturación y el contraste como parece percibir la AI del P20 Pro que es necesaria, alejándose mucho de la realidad.

Fotografía en automático (sin "AI").
Fotografía en automático con el botón "AI" activado. Se salva el cielo (sin ello salía quemado) y hay un matiz de color.

Aplicar la AI sólo es posible en disparo automático y es la única manera de que nos aparezca el botón de zoom a 2x (esto no lo entendemos). La ubicación es muy conveniente, tanto que aún nos recuerda con más intensidad el poco sentido que la app de cámara de EMUI tiene al poner modos como el HDR o el Pro en una tercera pestaña, cuando deberían figurar en la interfaz principal como sí hace ZenUI.

Modos, por cierto, hay muchos. Con unas horas con el terminal apenas hemos podido probar los más recurridos: el HDR, el pro, el nocturno la cámara lenta. Y bueno, no lo hemos mencionado pero evidentemente tenemos efecto de desenfoque, tanto en traseras como en frontal.

¿Qué tal todo esto? En general lo que vemos es bastante realismo en los colores. Los contraluces parecen la asignatura "hueso" a superar, pero en general parecen unas cámaras versátiles y a la altura de la competencia.

Fotografía en automático (sin "AI").
Fotografía en HDR.

El HDR es sutil y el rango dinámico es un poco irregular: en ocasiones la foto en HDR parece más bien un disparo en automático. El modo manual nos permitirá disparar a máxima resolución y grabar el archivo RAW, por lo que si los procesados automáticos no nos convencen siempre podremos tirar de esto (y de tiempo). Por cierto, la visualización del ajuste de la velocidad de obturación parece funcionar bien, y no como en otros terminales con esta app (como el Huawei P20 Lite).

Modo retrato.
Modo retrato en la cámara frontal.

La cámara frontal se porta bastate bien, salvando el detalle de manera considerable si la luz es favorable y también con tonos muy realistas. Habrá que ver si se ha mejorado el desenfoque subjetivo, pero por el momento nos dejó buenas sensaciones.

En vídeo el móvil se porta sin milagros. Tenemos estabilización electrónica, nada de las bondades que aporta siempre la óptica, y de hecho no la notamos demasiado. Buena captura de audio, contraste y colores realistas.

Los must de cualquier smartphone para el usuario medio-exigente

Motorola nos dejó algo fríos cuando vimos que el Moto G6 Play no incorpora USB tipo-C. Argumentaron que se basaba en el hecho de que la disponibilidad de cables de este tipo aún no abunda y que no era cosa de coste, pero no quedaron solos en esto porque precisamente Honor nos echaba la jarra entera también tras conocer el Honor 7x.

Albricias traemos porque, como el Honor 9, el 10 también tiene USB tipo-C y podremos ponerlo a cargar sin estar pendientes de si la sonrisa que dibuja la conexión está o no invertida cuando vamos a insertar el cable. La carga, por cierto, es rápida y tenemos aproximadamente un 60% en 30 minutos, la carga entera de los 3.400 mAh en algo menos de una hora y media, nada mal (con el cargador que se entrega y de 0 a 100% con el terminal apagado).

Del consumo es pronto para hablar: lo hemos tenido unas horas y hemos aprovechado para toquetearlo al máximo. Así que esto lo dejamos enteramente para el análisis a fondo, considerando que es mejor no extrapolar cálculos con poca base.

De lo que sí podemos comentar alguna cosa es de la pantalla. Tenemos un panel IPS, esto no ha cambiado en el ADN Honor, y hay que decir que bajo un increíble radiante sol londinense no hemos tenido problemas de visualización, siendo el brillo máximo suficiente y ojo, con una aparentemente buena actuación del ajustes de brillo automático.

En principio está bien a nivel de contraste y colores, también de temperatura. No hemos recurrido a los ajustes de pantalla extra que EMUI adiciona a Android, así que esto es buena señal a nivel de la calibración de casa. Tampoco hemos notado aberraciones o pérdidas de brillo llamativas si exageramos el ángulo de visión, y va sobrada de detalle con ese FullHD+ que aún no vimos en el Honor 9 y parece la resolución estrella del momento.

Buena experiencia con la pantalla y con el audio, ambas partes mejoradas con respecto a su antecesor

Pinceladas también sobre el sonido, hilando con una buena primera experiencia multimedia. El sonido ha mejorado sobre el papel también en comparación a su predecesor, y las sensaciones son buenas tanto a nivel de calidad como de potencia, sin echar en falta decibelios teniendo el móvil como centro multimedia en la estancia.

El altavoz está situado en el borde inferior como ya ocurre de manera generalizada, pero éste también se ve ocupado por el jack de audio. Así que de momento no hay que renunciar a los auriculares con cable si son los que tenemos.

La baza de siempre, el frontal de ahora y el color boreal

Lo decíamos al principio y lo mantenemos hasta el final: Honor es sinónimo de "chollo" si hablamos de tener un gama alta a precio de gama media-alta. La lucha está casi con sus primos los "caros", más que con los media gama que ya tienen suficiente con mantenerse entre las cuerdas de su propio ring, cada vez con más luchadores.

Es un terminal atractivo: bien acabado, con buen motor y con unos precedentes que nos dejaron muy buen sabor de boca. Sabor que también no deja éste tras un primer contacto, aunque quizás no era necesario subirse a todos los trenes ya pudiendo mejorar aspectos como el desempeño de ese lector de huellas bajo el cristal (demasiado exigente y al final ineficaz) o una AI más astuta que culta.

Queda mucho por probar, y lo haremos en su pertinente análisis a fondo. Pero la apuesta de Honor nos ha gustado y nos parece interesante, viéndolo capaz de ser un rival para una "pre-gama alta", una jugosa alternativa ante una gama media que no ajusta el precio demasiado últimamente o una salvación a mitad de coste ante los buques insignia de este año, estando por 399 euros en su versión de 64 GB.

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