HONOR View20, análisis: la era de la pantalla agujereada empieza con muy bien pie

La industria del móvil se está centrando en lograr una pantalla absolutamente protagonista y la última cruzada es agujerearla para que la cámara subjetiva no se lleve ni un lumen del foco central. Los de HONOR han sido de los primeros en apostar por esto y lo hemos podido probar a fondo en el análisis del HONOR View20.

Un móvil que salía al mercado global tras ser presentado oficialmente para China y que presenta el primer buque insignia del fabricante, manteniendo valores, renovando aspectos de diseño e incorporando el último procesador de primera línea de la casa. Un cocktail interesante y llamativo, sobre todo eso tanto por delante como por detrás, así que vamos a entrar en materia con nuestra primera reseña de un móvil con pantalla perforada para la cámara frontal.

Ficha técnica del HONOR View20

HONOR View20

Dimensiones

156,9 x 75,4 x 8,1 milímetros
180 gramos

Pantalla

6.4 pulgadas FullHD+
Resolución píxeles, aspecto

Procesador

Kirin 980

RAM

6 / 8 GB

Almacenamiento

126 / 256 GB + nanoSD

Cámaras

Trasera: 48 megapíxeles F/1.8 + Cámara TOF 3D
Frontal: 25 megapíxeles f/2.0

Software

Android 9 + Magic UI 2.0.1

Conectividad

USB tipo C, LTE, antena WiFi dual

Otros

Lector de huellas integrado trasero, jack 3.5mm, pantalla perforada, GPU Turbo

Batería

4.000 mAh

Precio

Desde 549 euros

Diseño: que no falten los destellos, que no se queden las huellas

Nos extrañaría mucho ver un HONOR en mate, un HONOR sobrio, un HONOR discreto. La marca nos ha acostumbrado a que el color sea uno de sus cromosomas perennes y una marca de la casa, de hecho es uno de los aspectos con más peso en lo de satisfacer a su público diana por excelencia: el joven (de edad y de espíritu).

De ahí que en cada uno de sus modelos de primera línea el fabricante busque que uno de los reclamos sea un toque distinto o algo lo suficientemente diferencial a nivel de color y/o acabado. Y en esta ocasión es un capa que deja un acabado en degradados de color y brillo a modo de puntas de flecha, una sobre otra.

En nuestro caso hemos analizado el terminal en color azul (aunque pudimos ver también el rojo y el negro en las áreas de demos de las presentaciones), y estos triángulos se observan con distintas intensidades de este color y destellos direccionales hacia donde marcan las flechas. No es un acabado ni un color para quien busque discreción; lo dicho, HONOR no entiende de eso y la enésima prueba es un móvil azul eléctrico, rojo metalizado o negro con destellos del más puro estilo puesto de coches de choque en la feria. Color, color y color.

Se trata de un terminal grande al integrar una pantalla de 6,4 pulgadas, aunque no lo hace obteniendo un volumen llamativo o fuera de lo esperado

Más allá de esto, se trata de un terminal grande al integrar una pantalla de 6,4 pulgadas, aunque no lo hace obteniendo un volumen llamativo o fuera de lo esperado. Tampoco se hace pesado ni cansa, aunque sí es bastante grueso, si bien hablamos de que ha de integrar una batería de 4.000 miliamperios/hora y quizás de algún milímetro de más de pantalla para atrás que compense el hecho de que la cámara ya no cuenta con el grosor que añade la pantalla al estar justo debajo de la misma.

HONOR View20 HONOR View10 Vivo Nex OPPO Find X Xiaomi Mi MIX 3 Samsung Galaxy A8s Huawei Nova 4
Altura (mm) 156,9 157 162 156,7 157,9 158,4 157
Anchura (mm) 75,4 75 77 74,2 74,7 74,9 75,1
Grosor (mm) 8,1 7 8 9,6 8,5 7,4 7,8
Peso (gramos) 180 172 199 186 218 173 172
Pantalla (pulgadas) 6,4 5,99 6,59 6,4 6,39 6,4 6,4
Batería (mAh) 4.000 3.750 4.000 3.400 3.200 3.400 3.750
Volumen (cc) 95,83 82,425 99,79 111,62 100,29 87,8 91,97

A misma diagonal, de los tres móviles con pantalla agujereada el HONOR View20 es el más voluminoso y también el que más peso tiene, pero también el que integra una mayor batería. No presenta tampoco un grosor exagerado en comparación, siendo como cabe pensar la del agujero una solución que permite no engrosar más los terminales como ocurre con los módulos móviles, de hecho aún es relativamente compacto teniendo en cuenta que integra una mayor pantalla que el Huawei P20 Pro en casi el mismo volumen (ambos con una batería de 4.000 mAh).

Pese a este grosor, que para nada resulta exagerado, es un móvil cómodo tanto en su agarre horizontal como en vertical a una o dos manos. Si no hay lugar para la sobriedad tampoco lo hay para las esquinas y los ángulos rectos en los bordes del HONOR View20, favoreciendo así que el agarre sea agradable.

Los materiales elegidos para su cuerpo son cristal y metal, los cuales consiguen transmitir la sensación de resistencia en una construcción de calidad y unos buenos acabados. Nos podrán gustar más o menos los colores o que sea reflectante y no mate, pero al menos queda bien en la parte de lograr dejar una sensación de calidad continua.

Hay además dos añadidos muy de agradecer con este acabado más allá de lo estético: que no resbala demasiado y que aguanta bastante bien la temible amenaza de nuestras huellas dactilares. De hecho, llama la atención lo poco que se quedan las huellas en comparación con el resto de terminales con trasera de cristal, sin milagros pero logrando que quede sólo un sutil rastro de nuestros agarres y no el relativamente habitual amasijo de huellas.

La parte trasera es protagonista a su manera con este acabado nuevo y de ella sobresalen ligeramente los módulos de la doble cámara y el flash (algo más el de la cámara principal que el del flash y la secundaria). No podía ser de otro modo y por supuesto tenemos las habituales serigrafías para destacar características como la inteligencia artificial o los 48 megapíxeles de la cámara trasera, y bajo todo eso está el lector de huellas, posicionado a una altura cómoda para que el dedo caiga naturalmente sobre él y se produzca la lectura.

¿Y qué pasa con el agujero? Hablaremos más a fondo de esto en el apartado de pantalla por las implicaciones que tiene a nivel de interfaz e interacción, pero a modo de aperitivo podemos decir que se ha logrado realizar con bastante discreción, y lo mantengamos o no (evidentemente siempre estará, pero si elegimos ocultarlo con software como se permite en ocasiones hacer con el notch queda virtualmente integrado en el marco).

En cuanto a la distribución del resto de elementos, tenemos los botones de volumen y encendido al lado derecho y nada de botón físico para asistente de voz o función añadida. El jack de audio se sitúa la parte superior y USB tipo-C en la parte inferior, entre el micrófono y el altavoz, y la bandeja para la SIM y la nanoSD en un lateral, bien integrada.

Algo que también está conseguida es la integración del auricular en el borde, al estilo del Xiaomi Mi MIX 3, siendo una línea muy discreta entre el borde metálico y el cristal de la pantalla. Siempre ganará a discreción la opción que vimos en el Vivo Nex de usar el panel como transmisor del audio y no colocar un auricular físico, pero en todo caso se trata de una alternativa igual de válida si hablamos de integrar componentes con la mayor sutileza posible.

La experiencia con una pantalla agujereada, tal cual

La pantalla va robando cada vez más superficie del frontal a los marcos y a cualquier elemento que haya en la medida de lo posible para que no haya toques accidentales. En esta ocasión no hay muesca y hay pantalla funcional rodeando completamente a la cámara frontal, aunque ahora veremos en qué se traduce esto hablando de aprovechamiento y superficie.

Se trata de un panel IPS de 6,4 pulgadas con resolución de 1.080 x 2.310 píxeles y una densidad de 398 píxeles. Esto da una nitidez más que suficiente y en este sentido se tiene buena experiencia de lectura y visualización de cualquier tipo de contenido.

La pantalla es IPS pero peca de sobresaturación y viene algo fría de fábrica, dando una sensación casi más de AMOLED pero sin las degradaciones típicas de estos paneles. El nivel de brillo máximo es más que suficiente para exteriores y a plena luz, y el ajuste de brillo automático trabaja bien cuando pasamos de un entorno iluminado a otro más oscuro o viceversa, si bien en muy pocas ocasiones hemos tenido que reajustarlo al pasar a una situación con menos iluminación (por exceso o falta de brillo).

El contenido se ve bien si exageramos el ángulo de visión, tanto vertical como horizontalmente. Aunque el brillo se pierde particularmente pronto en cuanto inclinamos el terminal, y la pantalla da esa sensación de estar lejos de nuestro dedo posiblemente por el grosor del cristal, aunque esto no interfiere en la experiencia ni en la sensibilidad táctil, que es correcta en todo momento.

Estando bien a nivel de contraste, lo que se agradece es que Magic UI tenga a bien proporcionar el regulador del matiz de color y temperatura de los blancos, así como dos opciones para la viveza de los colores, que hemos visto de manera tradicional en EMUI. De este modo, podemos seleccionar el modo de color normal (y no el vívido que viene activado por defecto) si no nos gusta esa sobresaturación, además de poder ajustar el tono de los blancos y la temperatura.

Con estos sencillos ajustes la experiencia puede adaptarse bastante mejor a lo que nos guste más o estemos más acostumbrados, y la verdad es que es algo que se agradece y que podría mejorar Android en su versión de stock. Magic UI añade además otros ajustes de visualización de elementos en la ancha y acomodada barra de herramientas (ahora matizaremos esto) y la opción de que la ventana para la cámara se integre en la misma, porque aunque leamos “muesca” no, no hay notch.

Podemos además elegir qué tipo de interacción preferimos para navegar por el sistema en función de los botones o los gestos, así como activar algunas opciones interesantes como el capturar pantalla dando un toque con el nudillo. Estas opciones de navegación son una herencia directa de EMUI, viendo la misma interfaz y opciones que observábamos hace poco en el Huawei P Smart 2019.

Así, como llevamos un tiempo viendo en los móviles de aspecto alargado (18:9, 19:9 y demás), también podemos controlar qué apps deseamos ver a pantalla completa y cuáles no o elegir si queremos que aparezca el punto de notificación (es decir, un punto de color azul sobre el icono de la app si hay alguna notificación o mensaje por leer). Pero echamos en falta algunos ajustes extra como el poder tener doble toque para activar pantalla, más opciones para la pantalla de bloqueo (que permitan por ejemplo ver los controles de reproducción en apps multimedia) o una pantalla ambiente.

La experiencia con el agujero en la pantalla

Lo dijimos: esto de las pantallas agujereadas nos plantea muchas dudas. ¿Cambiarán las intefaces? ¿Tapará elementos? Veamos qué ocurre con esta ventana indiscreta abierta en una esquina de la pantalla.

Se trata de un agujero con un contorno más discreto que el del Samsung Galaxy A8s, con lo que la irrupción probablemente sea menos agresiva y la verdad es que en el día a día no resulta molesto. Eso sí, en gran parte porque por la situación no se trata de un elemento que caiga sobre la interfaz de cualquier app o sistema: está (casi) siempre dentro de la barra de herramientas.

No se trata de un elemento que caiga sobre la interfaz de cualquier app o sistema: está (casi) siempre dentro de la barra de herramientas

De este modo, lo que vemos es una barra de herramientas bastante ancha, de unos 6,74 milímetros (7,70 milímetros si contamos el marco), que si bien tampoco es una exageración teniendo en cuenta lo que suele ocupar un borde que incluye una cámara y una barra estándar, siempre tendremos esa sensación de que el contenido de la barra está flotando en un ancho río de demasiados milímetros cuadrados.

Por tener otras referencias, en el OnePlus 6T el conjunto de borde y barra miden 5,89 milímetros (la barra unos 4,72 milímetros), en el Vivo Nex son 6,64 para ambos elementos (unos 5,13 milímetros para la barra) y en el Xiaomi Mi MIX 3 son 8,47 milímetros, siendo 5,94 milímetros para la barra. Éste último tiene una barra de anchura similar al View20, aunque los elementos aparecen centrados y no alineados en la parte inferior como en el HONOR.

El HONOR View20 sin muesca (marco añadido por software).
El HONOR View20 con muesca (marco añadido).

¿Ocuparía menos el conjunto borde-cámara-barra si se hubiese optado por una muesca en forma de lágrima o un marco lo más fino posible? Desde nuestro humilde punto de vista es difícil saberlo, pero quizás se hubiese reducido la anchura de la barra y los elementos no tendrían ese espacio sobrante en la parte superior, como se ve habitualmente en los que han recurrido a algunas de estas soluciones como en el Huawei Mate 20.

Quizás la pregunta clave es ésta: ¿molesta el agujero en la interacción interfaz-usuario? ¿”Tapa” elementos? Esto dependerá siempre de la app o el software que se reproduzca, pero aunque en ocasiones llega a "tapar" algún elemento o botón parcialmente, el hecho de que esté tan al borde hace que sea poco probable que llegue a impedir un tap o a molestar. Os ponemos algunos ejemplos a continuación.

Las apps de Twitter e Instagram con el agujero a la vista (izquierda) y con la muesca por software (derecha).

Lo que ocurre en algunos casos es que la propia app se adapta y engrosa el marco, de modo que directamente elimina el problema de agujeros, muescas o lo que haya. Ocurre por ejemplo en el juego ‘Formula 1 Mobile Racing’, como ahora veremos en las capturas que ponemos de ejemplo (comparando también cómo se ve sin ocultar el agujero por software).

El menú del 'PUBG', donde vemos que quedan algunos elementos "tapados", pero esto no impide que los pulsemos, la del 'Asphalt 8' (donde no molesta para nada) y la del 'F1', que directamente se adapta colocando un marco.

Al final que nos guste esta solución más o menos dependerá más de lo estético y de las manías que podamos tener que de lo funcional; el agujero es intrínseco a la barra, y la barra es un elemento al que estamos ya habituados. Si optamos por no ocultarlo la sensación de “todo pantalla” es mayor porque la barra de herramientas suele mimetizarse con la interfaz, y es menos drástico que verla teñida totalmente de negro (evidenciándose ese espacio sobrante).

El escritorio con el agujero a la vista (izquierda) y con la muesca por software (derecha).

Rendimiento: una refrigeración líquida que cumple con su deber

Es curioso cómo se intercalan en el calendario los ciclos de renovación de componentes y teléfonos entre las iteraciones de los Kirin y el lanzamiento de los smartphones. Los procesadores de alta gama de Huawei llegan al mercado con el cambio de curso, en septiembre y la IFA de Berlín, y los buques insignia se estrenan unos meses después ya en el año que esperaremos otro procesador nuevo.

De este modo, los primeros buques insignia de HONOR se llevan el último Kirin más potente que en este caso es el Kirin 980, acompañado de 6 u 8 GB de RAM buscando que no quede corto en un uso tan exigente como el de los videojuegos. La unidad que hemos analizado corresponde al modelo con más memoria RAM, así que veamos qué tal con la configuración más alta del HONOR View20.

Poca sorpresa (y para bien) en lo que respecta a la experiencia con el HONOR View20 en cuestión de potencia y rendimiento. Procesador, gráfica y memoria están a la altura en todo momento cuando ejecutamos cualquier app, las que sean a la vez, incluyendo las multimedia y las más exigentes a nivel de recursos: no hay interrupciones, cierres repentinos ni lags debidos a un hardware insuficiente (ya matizaremos esto en la parte de software).

Procesador, gráfica y memoria están a la altura en todo momento cuando ejecutamos cualquier app

La multitarea se despliega sin problemas y el carrusel carga en seguida, aunque cierto es que no percibimos la fluidez que esperábamos en comparación a otros móviles de configuración similar. No obstante, más que algo relacionado con la RAM probablemente se deba a la propia capa de software, ya que ese mínimo lag tampoco depende de si liberamos al terminal para obtener más memoria RAM libre con la app propia de gestión.

Algo positivo de cara a los usuarios más jugones es el hecho de que apenas se note el incremento de temperatura cuando ejecutamos apps que suelen poner a prueba los sistemas de disipación, como los juegos o la cámara. Notaremos que la trasera pasa a estar algo tibia, pero nada fuera de lo habitual ni mucho menos alarmante: podremos jugar el rato que queramos o prolongar lo deseado nuestra sesión fotográfica sin que el calentamiento sea un problema ni por asomo. Así que buen trabajo al sistema de refrigeración líquida NINE.

Para quienes tomáis como referencia los tests de rendimiento, os dejamos los resultados del HONOR View20 a los benchmarks más habituales. Los comparamos con otros móviles de configuración similar a continuación.

HONOR View20 Huawei Mate 20 Pro OnePlus 6T Xiaomi Mi 8 Pro OPPO Find X Samsung Galaxy Note 9 iPhone XS
Procesador Kirin 980 Snapdragon 845 Snapdragon 845 Snapdragon 845 Snapdragon 845 Exynos 9810 Apple A12 Bionic
RAM 8 GB 8 GB 8 GB 8 GB 6 GB 4 GB
AnTuTu 273973 270728 298112 287503 282324 237723 313341
Geekbench 4.0 (single/multi) 3.284 / 9.744 3.328 / 9.735 2.434 / 9.077 2.456 / 9.178 3.308 / 7.915 3.767 / 9.032 4.803 / 11.178
PCMark Work 7620 7618 8650 8236 9803 5174 -
3DMark (Ice Storm unlimited) 38471 37416 65760 63047 63702 42558 -

De EMUI a Magic UI: mucho déjà vu en el software de HONOR

Nada de Android One y cada vez más ADN propio. Ésas son dos de las principales conclusiones que nos dejaba la entrevista a Michael Pan, CEO de HONOR para Europa, al preguntarle sobre software y acerca de la dinámica de trabajo con Huawei, la marca hermana/madre de la que hasta el momento se suplían a nivel de procesadores y software.

Hasta el momento porque en noviembre de 2018, con el lanzamiento del HONOR Magic 2, veíamos que los móviles HONOR ya no integraban EMUI, la capa de personalización propia de Huawei que es condición sine qua non en sus móviles, sino que incorporaban Magic UI. Algo que casi requiere ir a ver la información del software para percatarse de ello, dado que la estética y características son parejas entre las capas, viendo que en este caso tenemos Android 9 Pie y Magic UI 2.0.1.

De hecho, el preload es el mismo y las apps preinstaladas que vemos a posteriori son las mismas que veíamos en los HONOR de EMUI, tanto las propias como las de terceros. Podrán eliminarse o no en función de la app, hablando también de las de Google, pero siempre quedarán algunas que habrán de estar sí o sí al no poder siquiera deshabilitarse.

Así viene el HONOR View20 de fábrica.
Habrá apps de HONOR/Huawei que podremos desinstalar, otras no podremos borrarlas u ocultarlas, y en algunos casos no tendremos posibilidad de gestionar las notificaciones.
Podremos desinstalar las de terceros como Facebook, pero en el caso de Google dependerá del caso.

Los ajustes también nos son familiares tanto a nivel de estética como por su orden y contenido. Ya hemos hablado de los de pantalla, que suponen algunos añadidos con respecto a lo que veríamos en un Android stock, y en el apartado de audio veremos que hay algunas opciones para personalizar el sonido emitido por auriculares.

Los ajustes en el HONOR View20.

Ahí vemos también añadidos como el balance digital, que nos ayuda a reducir el uso del móvil pudiendo personalizarlo y ajustarlo según de qué apps se trate, o la personalización de los gestos que también hemos comentado previamente. Los hay para abrir apps (dibujando una letra con un nudillo, funciona muy bien), para capturar pantalla y para que haya acciones al levantar el terminal y/o acercarlo al oído.

En cuanto a las apps propias, están HiCare (para cuestiones de recuento de pasos y monitorización de la salud), la tienda propia de Huawei de apps, las utilidades, el gestor de archivos, las herramientas y el gestor que agrupa algunas opciones de optimización. Ésta última nos puede servir para liberar memoria e intentar tener mayor control del desempeño y las apps que consumen recursos sin que seamos especialmente cuidadosos, aunque como suele ocurrir la liberación de memoria consiste en cerrar procesos y no lo avisa.

Otra particularidad de Magic UI es la gestión de la conexión. Si detecta que la red wifi es débil pasará automáticamente a conexión de datos (si lo dejamos así configuradi), notificándolo con un breve aviso, de modo que si queremos volver a la conexión wifi podremos hacerlo rápidamente pulsando la flecha azul que aparece en la red wifi de la que se nos ha desconectado.

Hablando de esto (y aunque es algo más de hardware que de software), el HONOR View20 incorpora wifi de triple antena y GPS dual respaldado por inteligencia artificial. A nivel de señal wifi sí hemos notado una recepción ligeramente mejor que la de otros móviles, aunque tampoco es una diferencia muy notable, y el GPS funciona bien pero siempre dependerá mucho de la app, y al final la diferencia es bastante relativa con los chips y las antenas habituales.

Así, aunque no hemos experimentado cierres inesperados ni síntomas de que el software tenga errores, cierto es que no vemos la fluidez esperada en transiciones y aperturas. Teniendo en cuenta que con software similar o menor hemos visto algo más de fluidez en EMUI, quizás se trate de una cuestión de optimización y depuración. La capa se ha aligerado con el tiempo, pero aún así es pesada y hay mucha diferencia en lo respectivo a fluidez si lo comparamos con Android stock o capas más ligeras como MIUI.

En cuanto a propiedades, la verdad es que Magic UI es bastante completa y permite que el usuario personalice en un nivel relativamente alto su experiencia. Aunque podría mejorar añadiendo más opciones para la visualización y la gestión de notificaciones, así como algunos aspectos que ya hemos comentado en el apartado de pantalla.

Biometría y sistemas de identificación

Como ya hemos comentado en el primer apartado, el HONOR View20 no renuncia a ningún sistema de desbloqueo y la lectura de huellas y el reconocimiento facial son unos buenos escuderos del patrón, PIN y métodos tradicionales. Eso sí, el “casi todo pantalla” esta vez no es porque se despeje la trasera y se inserte el lector de huellas en la pantalla, sino que en la espalda del View20 sigue habiendo un sensor físico.

Éste funciona muy bien, tanto a la hora de grabar las huellas como en el reconocimiento como tal. Es rápido, no exige a nivel de superficie de reconocimiento y lee bien la huella aunque esté ligeramente humedecida.

El reconocimiento facial es también estándar. Vaciar el borde superior frontal implica que tampoco haya sitio para la maquinaria que necesitan los sistemas avanzados de reconocimiento como el Face ID, de modo que tenemos un mecanismo sencillo que funciona bien, pero que tiene sus limitaciones.

Combinando el levantar para activar pantalla con la opción de desbloquear completamente el teléfono si detecta el rostro registrado nos posibilidad ver el contenido activo o el escritorio con tan sólo colocarnos el terminal frente a nosotros. Esto puede configurarse y podemos activarlo de modo que se desbloquee el terminal, pero que nos muestre la pantalla de bloqueo, si lo preferimos así.

El sistema suele hacer lecturas efectivas con buena luz y admite gafas de vista, pero en baja luz le cuesta un poco más y puede que nos dé alguna lectura errónea (y en la oscuridad no funciona, directamente). Lo que sí que no tolera son gafas de sol, así que nos tocará despejarnos la vista si preferimos este sistema de desbloqueo.

Fotografía: dos cámaras, 48 megapíxeles y muchísimas opciones

En HONOR han retomado quizás esa carrera de los megapíxeles que en cierto modo se calmó. La protuberante lente del View20 esconde un sensor de 48 megapíxeles, aunque de manera mucho más discreta que aquellos 40,1 en la joroba del Nokia Lumia 1020.

En la parte trasera se ha optado por una combinación muy curiosa: este sensor de 48 megapíxeles y uno de tipo time of flight, con la intención de que sea un apoyo activo a la hora de hacer retratos y jugar con el desenfoque. Tras el agujero de la cámara frontal han colocado un sensor de 25 megapíxeles, tirando también por lo alto.

En todas ellas hay modo retrato y ayuda de la inteligencia artificial, cuya intervención (o al menos parte de ella) podremos activar con un botón en la interfaz. Pero este software presenta algunas peculiaridades por su adaptación al View20, así que antes de entrar en materia mejor nos damos nuestro habitual paseo por la app de cámara.

App de cámara

Magic y EMUI comparten ADN también a nivel de app, hablando de estética y de funciones. Los móviles de gama más alta de HONOR y Huawei disponen de todos los últimos modos que van incorporando, así como la aplicación a voluntad de la AI que también veremos en forma de acceso directo en el modo automático del HONOR View20.

Así, tenemos pestañas para el modo de fotografía (o automático), vídeo, retrato, noche, lente AR (para cámara subjetiva) y la de “más”, que incluye el HDR, el modo pro (manual), el modo apertura, las cámaras rápida y lenta, el disparo panorámico y algunos otros como el de pintura con luz. Esta distribución no es del todo práctica por el hecho de llevar modos relativamente habituales a la pestaña de “más”, sin opción a que el usuario pueda integrarlos como pestaña o hacer lo contrario con los que use menos.

Se echa en falta pues que el HDR tenga su acceso directo como lo tiene la AI o que el modo pro quede más accesible, como lo está el modo noche. Por lo demás, los elementos están bien colocados, con la salvedad de que los reguladores en el modo manual son algo confusos al tener que deslizar sobre el número (por ejemplo, al pasar de una ISO a otra hay que deslizar sobre el “100”, el “200”, etc.) y no sobre la barra (si lo hacemos se interpreta como swipe entre pestañas).

La app funciona bien, se abre rápido ya sea con el teléfono desbloqueado o desde la pantalla de bloqueo y no hay lentitud en su carga. El paso de una pestaña a otra también se produce con normalidad, así como el cambio de un modo a otro.

Eso sí, se hereda lo bueno y lo no tan bueno, y de nuevo vemos el bug en la previsualización del modo manual cuando ajustamos la velocidad de obturación. A partir de ciertos valores dejaremos de ver la exposición real que quedaría, de modo que lo que vemos en la pantalla no se corresponde con la fotografía que obtendremos.

A partir de cierto valor dejamos de ver la previsualización bien. Evidentemente, la fotografía con 30 segundos de exposición (derecha arriba) no va a salir igual que la de 1/15 segundos (abajo, derecha).

En los ajustes tendremos la opción de activar o no el modo especial de disparo en 48 megapíxeles (de ultranitidez), de hecho compensa siempre abrirlos antes de salir a hacer fotos porque como en este caso la resolución con la que vienen de fábrica no es la máxima (está en 12 megapíxeles). Ahora hablaremos del tamaño de las imágenes, los modos y los resultados, pero lo dicho, conviene pasearse por aquí probando los distintos modos ya que vemos la activación del RAW para el disparo manual, entre otras particularidades.

Cámara trasera

¿Cómo es la experiencia con 48 megapíxeles? ¿Con la inteligencia artificial? ¿Con el sensor de profundidad time of flight? Las cámaras traseras del Honor View20 tienen añadidos interesantes y no muy habituales, así que pasemos a ver qué tal con ellas.

Con planos generales y escena bien iluminada, de día y en exteriores, los resultados son más que aceptables. Según la iluminación y el escenario el balance de blancos puede quedar ligeramente frío y cierto es que la nitidez en los fondos queda algo por debajo de lo esperado, pero se obtienen buenas tomas, ya sea en modo ultranítido como en automático con 48 o 12 megapíxeles.

Fotografía en automático a 48 megapíxeles en modo ultranítido.

Disparando a 48 megapíxeles obtenemos imágenes de 8.000 x 6.000 píxeles, a diferencia de las de 4.000 x 3.000 píxeles que se obtienen a 12 megapíxeles. Cabe decir que en los modos de apertura, noche y HDR la resolución máxima es de 12 megapíxeles, mientras que el pro y la AI permiten disparar en 48 megapíxeles.

En cuanto al modo de ultranitidez, podemos encontrar diferencias sobre todo en el contorno y en la gestión de las sombras. Normalmente vemos contornos más marcados de manera similar a la aplicación de HDR y mayor nitidez que en una toma a 48 megapíxeles en automático, aunque no es raro que encontremos también más ruido (sin incrementarse la ISO).

Fotografía a 48 megapíxeles en modo ultranítido.
Fotografía a 48 megapíxeles.
Fotografía a 12 megapíxeles.
Fotografía a 48 megapíxeles en modo ultranítido.
Fotografía a 48 megapíxeles.
Fotografía a 12 megapíxeles.

Ese balance distinto de la exposición afecta también al color, viendo tomas con colores menos vivos que en los 48 megapíxeles en automático. Evidentemente serán archivos con mayor peso (y aquí no tenemos microSD, tenemos nanoSD), pero si queremos la máxima nitidez, una colorimetría más fiel y algo de alto rango dinámico (sin exageración de bordes), nos compensará el modo ultranítido en 48 megapíxeles frente a los 12 megapíxeles o los 48 en automático. No hay milagros, no es una diferencia abismal y no permite zoom, pero en disparos en abierto y objetos alejados lo notaremos.

si queremos la máxima nitidez, Una colorimetría más fiel y algo de alto rango dinámico (sin exageración de bordes), nos compensará el modo ultranítido en 48 megapíxeles

El HDR no es agresivo, de hecho es bastante suave y nos sirve para sacar algo más de rango dinámico sobre todo en esos cielos de fondo, pudiendo ser también un recurso para obtener algo más de definición en las tomas nocturnas. Habrá tomas en las que no compense porque no se aprecia, así que ya que su aplicación no es la más cómoda mejor sólo acordarnos en contraluces, cielos de día o atardeceres.

Para los disparos macro la recomendación es tirar del modo pro o manual. El enfoque automático es algo lento y en ocasiones muy restrictivo, de modo que el área enfocada deja fuera parte del objeto principal aunque no apuremos la distancia mínima de enfoque, de ahí que el manual sea un muy buen escudero para este tipo de fotografías (lástima que no incluyan peak como LG y Xiaomi).

Fotografía con modo pro (manual).

Otra estrella invitada es el modo noche, que junto al modo manual serán un buen apoyo en este tipo de fotografías. La diferencia entre el disparo en automático y el modo noche en una escena con luz baja es bastante notable, obteniendo tomas más iluminadas (que la propia realidad) y menos ruido en el caso de la estabilización del modo noche.

Fotografía en automático.
Fotografía en modo noche.

Si preferimos una exposición más fiel podemos ajustar la ISO y la velocidad de obturación, de modo que tenemos aún esa estabilización sin necesidad de trípode (si no exageramos con los ajustes manuales). Compensa por ejemplo si queremos sacar estelas de luz y no tenemos trípode con respecto al modo manual, aunque la ISO mínima sea ISO 100 (y no ISO 50 como en el pro).

Fotografía hecha con el modo noche ajustando manualmente la ISO a 100.

En cuanto a la inteligencia artificial, su efecto es muy dependiente de la toma, pero al menos ya no supone a grandes rasgos que se sobresature por defecto. Lo que hemos visto es que según que tomas aplica algo de HDR y que cuando hay elementos de color como plantas y flores sí que aumenta muy ligeramente la saturación, pero en un grado totalmente acertado. La identificación de escenas es rápida y habitualmente acertada, aunque en la cámara frontal es menos precisa.

El modo retrato sólo nos vale para personas. Podemos tratar de engañarlo con estatuas como hicimos con el Huawei Mate 20 Pro, pero ni los gatos ni otros seres vivos se admiten en este modo, para lo cual quedará el de apertura.

Foto con el modo retrato.

El resultado del modo retrato no es sobresaliente, ya que hay bastante que mejorar en cuanto al recorte y a que queda un fondo demasiado plano, lo cual junto a la obligación de elegir un patrón de desenfoque (círculos, rombos, corazones, etc.) acaba dejando un bokeh muy artificial, igual que los efectos de luz. Lo bueno: que se aplica aunque estemos de perfil y a contraluz.

El modo retrato funciona bien tanto de perfil como a contraluz.

El modo apertura trabaja bien cuanto más contraste haya entre lo enfocado y el fondo y cuantos menos contornos haya que controlar. En interiores suele haber más dificultad para identificar el objeto principal y encontramos borrones sobre las partes de éste que quedan más atrás, y en ocasiones el balance de blancos es más cálido que en un disparo en automático.

Fotografía en modo apertura

Cámara frontal

La cámara que menos sobresale pero quizás de la que más se hable por cómo está insertada en el terminal. Con ella tenemos disparos con algo de sobreexposición si estamos en exteriores a plena luz del día, pero con unos colores realistas y bien a nivel de detalle en el rostro.

Fotografía en modo automático.,

En interiores el nivel de detalle baja bastante, lo notamos sobre todo en los cabellos, y el balance de blancos suele ser demasiado cálido. El HDR es muy suave, quizás demasiado si hablamos de exteriores ya que los cielos se queman en muchas ocasiones y este disparo tampoco es capaz de recuperarlos del todo.

También hay botón para la actuación de la inteligencia artificial. Lo que vemos es similar al comportamiento en la cámara trasera, accionando el HDR de manera automática y en algunos casos buscando una mayor viveza de los colores. Lo que ha de preparase para el examen de recuperación es lo de la identificación de escenas, eso sí.

Fotografía con modo retrato y AI.
Cuando en el fondo abundaban las plantas, la AI determinaba que era una fotografía de plantas y no un retrato, aunque estuviese activado el desenfoque.

Tenemos modo belleza como no podía ser de otro modo, el cual puede aplicarse en diez grados y existe para el modo retrato. Este modo, de hecho, es el que se activa por defecto al abrir la cámara frontal, de modo que si lo que deseamos es una fotografía en automático o HDR (aquí sí tenemos el acceso rápido) tendremos que hacer swipe a esa pestaña.

Grados del modo belleza.

El modo retrato tiene que mejorar mucho en el recorte, ya que el pelo representa un problema mayor que en otros modos más estables. Las tomas también son algo artificiales debido a esos patrones de desenfoque he hemos de seleccionar para que el modo retrato esté activo, y en este caso también porque si la luz abunda el fondo saldrá quemado.

Los efectos de luz son también bastante agresivos y serán de nuestro agrado si buscamos algo así, más cercano quizás al entretenimiento que a lo artístico. Y el modo de AR lenses es exclusivamente para la cámara frontal, con emojis AR que tienen una sensibilidad aproximada a la que veíamos en los AR emojis de Samsung y con efectos de vídeo y música.

Vídeo

En los vídeos que hace el HONOR View20 tenemos una estabilización por software que no deja el mismo resultado que un estabilizador óptico, pero salva el resultado en tomas no demasiado exigentes en este sentido y con buena dosis lumínica. Más suave en 1080p, por lo que quizás nos toque elegir entre una estabilización menos agresiva o una mayor dosis de detalle.

La captura de sonido puede mejorar, aunque lo primero es que cuidemos no tapar o posar nuestro dedo cerca del micrófono dado que se oirán golpes o habrá interrupciones en la toma de audio. Hay un buen control de los cambios de exposición, compensando bien cuando pasamos de luz favorable a contraluces.

De noche la estabilización empeora y tendremos que ir con más cuidado. Si probamos a andar o a movernos veremos que el sistema ocasiona un ligero retraso y da sensación de no correspondencia entre los movimientos y la grabación. La definición también experimenta pérdidas y aparece el ruido, aunque salva mejor las situaciones nocturnas que los exteriores con baja luz.

En esta situación vemos que hay una pérdida de nitidez acusada, bastante más que en interiores bien iluminados, aunque la estabilización se desvirtúa menos. El balance de blancos suele trabajar bien, pero en los contraluces más exigentes puede haber algunos titubeos.

La cámara frontal salva bastante bien el detalle en el primer plano, pero en el fondo la falta de nitidez es acusada sobre todo si hay luz abundante o en baja luz., viendo en el primer caso algo de sobreexposición. También hay algo de estabilización, pero habría que afinarla algo más dado que en ocasiones puede ser demasiado agresiva.

La cámara lenta puede grabar hasta 960 frames por segundo, pero tenemos alguna limitación en cuanto a la duración por cómo funciona la app. En manual se complica la detección del elemento principal y en ocasiones no aplica el efecto de cámara lenta, y si lo dejamos en automático se trata de pequeños clips de unos segundos que se graban una vez el sistema detecta movimiento.

Autonomía: 4.000 mAh dan para estar tranquilos

Dentro de la evolución con respecto al HONOR View 10 está también el integrar una pila de mayor capacidad. 4.000 miliamperios/hora suelen conllevar buenas experiencias en cuanto a la autonomía, pero no todo son las especificaciones del hardware, así que veamos qué tal con el móvil de la pantalla perforada cuando se trata de aguante.

Tratando de emular el máximo posible de pautas de uso, alternando días menos intensos con los que no paramos de tocar el móvil y más o menos horas de un tipo de conectividad u otra, nos da una autonomía media de unas 24 horas, con unas 8 horas de pantalla activa. Hay que hacer un uso muy exigente para que no nos llegue al día siguiente aunque sea con poca carga, tirando de sesiones fotográficas y largos ratos de juego, de modo que cuando no es así suele sobrepasar la jornada al menos en un par de horas.

Un punto a favor es la carga rápida, con la cual tenemos el móvil al 100% en aproximadamente 1 hora y 20 minutos (con el cargador de serie). Eso sí, no soporta carga inalámbrica y en la actualidad esto representa una carencia si tenemos en cuenta que la mayoría de topes de gama lo incluyen, aunque si no estamos habituados a este tipo de carga no lo notaremos.

Al menos tiene USB tipo C, ubicado en el borde inferior del terminal, pasando al 3.1 del 2.0 que vimos en su antecesor. Y también hay algunas herramientas del sistema que permiten tener un mayor control de los consumos energéticos de las apps, sobre todo en lo referente al segundo plano, viniendo por defecto las notificaciones de aviso de alto consumo energético activadas por defecto.

Sonido: el móvil brilla más en decibelios que por su trasera

La parte gráfica es esencial en una buena experiencia multimedia, pero la auditiva compone también un buen porcentaje de la misma. Para que elijamos lo que más nos convenga (y aprovechando que la operación bikini no parecía una prioridad aquí), el HONOR View20 dispone de jack de audio y altavoz en la parte inferior, junto al USB tipo C.

Hablando de la salida del sonido por altavoz, pese a no disponer de sonido estéreo apoyándose del auricular, la experiencia es muy buena tanto a nivel de calidad como de volumen. De hecho, podemos incrementar el volumen hasta los niveles máximos sin que haya una pérdida llamativa de calidad, manteniéndose la nitidez y los matices y sin carraspeos.

Es un audio con un rango dinámico muy amplio, compensando bien altos y bajos y que nos satisface ya sea en música, efectos en los videojuegos, podcasts o el audio de una serie o película. En cuanto a volumen máximo, según nuestras pruebas llega a los 123 decibelios, con lo cual da para ambientar bien una habitación.

El Modo Fiesta es una adición del software propio para que esta ambientación sea mejor no tirando de altavoces externos, sino de otros móviles. Pero aunque el requisito mínimo parece el NFC (y efectivamente el QR pasa de un móvil a otro sin problemas vía esto), se necesita tener la app Modo Fiesta que sólo existe en la tienda de apps de Huawei que sólo existe en los móviles HONOR o Huawei, ergo no HONOR/Huawei, no party.

Lo que sí podemos hacer es personalizar la experiencia a nivel de auriculares, para lo cual tendremos que ir a las opciones avanzadas que se encuentran dentro de los ajustes de audio generales. Ahí, en Huawei Listen, encontramos cuatro modos de reproducción:

  • Automático: el que viene por defecto al conectar los auriculares y que dispone un pequeño ajuste automático según el contenido.
  • Audio 3D: una opción bastante interesante ya que nos permite emular la dirección del audio, es decir, ajustarlo para que simule que el sonido se emite más cerca, más lejos o frontalmente. Si preferimos un sonido más profundo sin ninguna dirección concreta, lo mejor será dejarlo en “magnífico”.
  • Natural: no añade ningún ajuste por parte del sistema.
  • Estándar: una opción que busca el ahorro energético, pero que a su vez nos permite elegir el tipo de auriculares (por tipo o por modelo, si son Huawei) así como ajustar el ecualizador.

Al final hemos estado más cómodos con la opción de sonido estándar jugando con el ecualizador. Hay mayor rango dinámico que en el sonido 3D, y tampoco resulta mucho menos envolvente (casi depende más del tipo de auriculares).

HONOR View20, la opinión de Xataka

No sabremos si habrá segunda parte, si será buena o mala, pero sí podemos decir que el primer intento con las pantallas agujereadas ha salido bastante bien para HONOR. Al final es eso, tener más pantalla y menos marco para que veamos una barra de herramientas más ancha, pero el caso es que es una hendidura relativamente reducida y al final no interfiere en la interacción en ninguno de los casos que hemos probado.

Es un móvil curioso y distinto a varios niveles, un producto que parece estar diseñado a no pasar desapercibido ni por su parte trasera ni por la frontal. Para quien busque lo último, lo potente y sobre todo lo diferente.

Quizás la pieza clave de cara al futuro sea mejorar algo más el software, ya que queda bastante claro que el fabricante apuesta por su propia capa aún más ahora que se ha independizado en cierto modo de EMUI (de la que obviamente se origina). Depurarlo un poco más para que colocar lo más potente en hardware de la casa se note y que no se aprecien diferencias de fluidez con el software de Google, el cual está bastante desnudo en opciones si lo comparamos con las de Magic UI, de hecho.

La pantalla perforada nos parece algo más práctico que los módulos extraíbles, pero tampoco vemos una clara ventaja con respecto a los *notch* o los marcos más estrechos

Tras probar la pantalla perforada, ¿se nos queda la sensación de que está aquí el futuro? En este sentido tenemos sensaciones encontradas, dado que nos parece algo más práctico que los módulos extraíbles, pero tampoco vemos una clara ventaja con respecto a los notch o los marcos más estrechos.

En lo que deberían mejorar para aspirar a batir a la competencia, ya que la baza del precio la juegan bastante bien teniendo en cuenta que su precio de salida es bastante menor que los Huawei con hardware similar, es en fotografía. La cámara nos da instantáneas buenas, tanto la trasera como la frontal, pero hay aspectos en los que está por debajo que otros rivales y que podrían corregirse (junto con una revisión de la app y su interfaz) para dar una experiencia más satisfactorias.

8.7

Diseño 9,25
Pantalla 8,75
Rendimiento 9,5
Cámara 8
Software 8,25
Autonomía 8,5

A favor

  • Aunque es grande, es relativamente compacto, cómodo y no se ensucia demasiado.
  • Muy buen móvil para jugones: el "todo pantalla" se acompaña de un audio de calidad y potencia.
  • La pantalla cumple a nivel de brillo, resolución, colores y nitidez. El agujero no interfiere en nada en ningún momento.

En contra

  • La cámara queda algo por debajo de lo esperado, sobre todo en lo referente a nitidez. La experiencia con la app también tiene nubes y claros (mucha opción, pero navegación mejorable).
  • Da la sensación de que a la capa de software le falta algo de depuración de fondo al echar en falta fluidez en ciertas acciones.
  • No dispone de carga inalámbrica.

El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de HONOR. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

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