Motorola One Action, análisis: el curioso experimento de Motorola es fusionar un móvil y una cámara de acción

La adaptación de Motorola es paulatina, pero se va notando muy poco a poco al menos en los que hemos ido probando alguno de los modelos de sus generaciones. En el análisis del Motorola One Action nos encontramos un diseño distinto que nació con esta misma serie y un enfoque en los usuarios que busquen ir más allá con una triple cámara trasera.

Un móvil que apuesta por un formato más alargado que tradicionalmente han defendido más bien pocas marcas, como Sony. Aunque se mantienen ciertas señas de identidad, como la de apostar por un Android prácticamente sin añadidos, siendo así un móvil de gama media con procesador fabricado por Samsung y un precio relativamente ajustado.

Ficha técnica del Motorola One Action

MOTOROLA ONE ACTION

DIMENSIONES Y PESO

160,1 x 71,2 x 9,15 mm
176 gramos

PANTALLA

6,3 pulgadas
Resolución FullHD+ (2.520 x 1.080 píxeles)
Relación de aspecto 21:9

PROCESADOR

Exynos 9609
GPU Mali G72 MP3

MEMORIA RAM

4 GB

ALMACENAMIENTO INTERNO

128 GB ampliables UFS 1.2

CÁMARA TRASERA

12 MP f/1.8 EIS
16 MP f/2.2 ultra gran angular FullHD Quad Pixel 117 grados
5 MP f/2.0 profundidad
Vídeo 4K Quad Pixel

CÁMARA DELANTERA

18 MP f/1.8

BATERÍA

3.500 mAh
TurboPower 15W

SISTEMA OPERATIVO

Android 9 Pie

CONECTIVIDAD

LTE Cat 6, USB tipo C
Bluetooth 5.0
WiFi ac
GPS

OTROS

Lector de huellas
Dolby Audio
Jack de auriculares

PRECIO

269,26 euros

Motorola One Action - Smartphone Dual SIM (Triple cámara: 12 MP + 5 MP y video de 16 MP con ultra gran angular, 128 GB/4 GB, Pantalla 6,3" FHD+, Android 9.0) - Color Blanco [Versión Española]

Diseño: Motorola también apuesta por alargar sus móviles

Como comentábamos en la introducción, las líneas de diseño de Motorola han ido evolucionando a su manera y a su ritmo. En la marca no hemos visto muchas de las tendencias que desde los buques insignia se contagiaban a otras gamas como las curvaturas o las estructuras que juegan con cristal y metal. Pero ese frontal con marcos simétricos y prominentes que albergaba grandes rejillas para los altavoces ha ido adaptándose y mostrando marcos más finos, tendencias como el notch (desde el Motorola P30) y la pantalla perforada, como en el Motorola One Vision y como en el caso que nos ocupa.

El agujero para la cámara frontal no es precisamente discreto: es un ojo de buey considerable

El frontal del One Action es, por esto, un calco del del One Vision. Con medidas casi parejas y marcos con el mismo ADN, el agujero permite que la cámara frontal asome situándose en la esquina superior izquierda. Y como en su antecesor el efecto no es precisamente discreto: es un ojo de buey considerable, lejos de los agujeros que hemos visto en los Samsung Galaxy S10+ o el Honor View20.

De este modo, el agujero es considerable teniendo en cuenta que, contando el marco que lo rodea, mide unos 6,48 milímetros. Con esto, la barra de herramienta que queda sin marcos (y que de momento ha de embeberlo por cómo funciona la interfaz) es de 9,96 milímetros (prácticamente un centímetro), lo cual es bastante en comparación a la media. De hecho, la barra del HONOR View20 (sin el marco) ya era de 6,74 milímetros, que es casi el diámetro del agujero del Moto Onee Action con el marco (sin marco es de unos 4,54 milímetros).

Con esto, tenemos casi 12,5 milímetros por arriba y hasta 13,58 milímetros por abajo si contamos los marcos y las barras de herramientas y navegación (5,37 milímetros si activamos la navegación con un botón de Moto, eso sí). Teniendo en cuenta esto, la superficie práctica de la pantalla (la que ocupa la interfaz) es de 81,75 cm2, con respecto a los 113,99 que tiene el frontal, aprovechándose al final un 71%. Más o menos lo que sería una pantalla de unas 5,1 pulgadas (5,8 si contamos la barra de navegación), con lo cual es realmente dudoso que un agujero así sea al final práctico.

Para acabar con esto, por recordar otras referencias de smartphones sin agujero en pantalla frontal, en el OnePluls 6T la barra mide 4,72 milímetros y en el Xiaomi Mi MIX 3 es de 5,94 milímetros. Para gustos, colores, pero la verdad es que tras haber probado ya varios smartphones con módulos para la cámara frontal, el de los módulos parece el método que logra transmitir mejor la sensación de pantalla infinita, dado que con el agujero depende mucho de cómo se aplique, habiendo muchas diferencias entre este One Action y otros como el Samsung Galaxy Note 10+.

Pasando a comentar otros aspectos de la estética, llama la atención que hayan mantenido el formato de 21:9, con lo que queda una forma más alargada diferenciándose más de los móviles con 18:9 o similares, más habituales en la actualidad. Recuerda un poco a los Xperia, fabricante que también ha apostado por este formato, de cuya posible utilidad hablaremos en el apartado de la pantalla.

Aunque en mano lo que más se nota es el grosor. Sin ser un terminal incómodo (sí se hace algo pesado), llama la atención que se acerque más al centímetro de grosor que otros móviles de diagonal equivalente o aproximada sin tener ningún módulo extraíble para cámaras y sin tener una batería superior (de hecho, el Samsung Galaxy M20 aún llega a ser más delgado con una de 5.000 mAh).

Motorola One Action

Motorola One Vision

Xiaomi Redmi Note 7

Realme 3 Pro

Samsung Galaxy M20

Sony Xperia 10

Dimensiones (milímetros)

160,1 x 71,2 x 9,2

160,1 x 71,2 x 8,7

159,2 x 75,2 x 8,1

156,8 x 74,2 x 8,3

156,4 x 74,5 x 8,8

155,7 x 68 x 8,4

Peso (gramos)

176

180

186

180

186

155

Volumen (cc)

104,9

99,2

96,97

96,6

102,5

88,9

Pantalla (pulgadas)

6,3

6,3

6,3

6,3

6,3

6

Aprovechamiento del frontal

82,5

82,5%

81,4

83,7

83,6

79,4

Batería (mAh)

3.500

3.500

4.000

4.045

5.000

2.870

Lo dicho, esto tampoco hace que sea incómodo por esto (también dependerá de qué toleremos y a qué estemos habituados), pero se sale un poco de la tendencia habitual a adelgazar los móviles y que queden en unos 8 milímetros. Este grosor puede que a nivel estructural tenga ventajas y que favorezca la preservación del mini-jack de audio, aunque está colocado en la parte superior, dejando el altavoz y el USB en el borde de abajo.

La pantalla se integra en los bordes dejando una pequeña hendidura que se abre lo justítismo para que salga el sonido del auricular, integrado de manera muy discreta y estando muy, muy lejos de aquella rejilla enorme rodeada de un ancho marco que aun veíamos en el Moto G5 Plus de 2017 y que ha ido disminuyendo con los años.

En el color azul queda un móvil elegante y sobrio, similar a la sensación que ya nos dio el Moto G6 Plus con este tono. Los materiales transmiten sensación de calidad y resistencia, quedándose con cierta facilidad el rastro de las manos pero sin que sea algo exagerado, aunque resbalando un poco (entregan una funda con el terminal que evita esto, aunque engrosa algo más el móvil).

En la parte trasera está la triple cámara a una esquina, saliendo ligeramente y dejando el centro de la espalda para el lector de huellas que una vez más dibuja el logotipo de la marca. En la parte de abajo la etiqueta de Android One, que deja claro el software que lleva por bandera este terminal.

Pantalla: la singular propuesta de 21:9 perforados en la gama media

Panel 6,3 pulgadas para el Moto One Action, continuando la apuesta por los IPS que cada vez son más anecdóticos en el panorama actual. Es curioso además en este caso que se trata de una pantalla con agujero, pero como ya dijimos en su momento ambos tipos de paneles tienen sus puntos ventajosos y los negativos.

Esta pantalla tiene una resolución FullHD+, concretamente de 2.520 x 1.080 píxeles, lo cual resulta muy adecuado dado que se trata de un gama media de precio contenido siendo además una resolución por la que optan los topes de gama más modestos. A este respecto hay que comentar que a nivel de detalle resulta satisfactorio, sin echar en falta más nitidez independientemente del contenido que se muestre.

Lo que llama la atención es la relación de aspecto de 21:9, siendo un formato que como decíamos se escoge en casos contados actualmente. El reclamo: que con esta proporción el contenido multimedia “obtienen la magnífica pantalla que se merecen” (Motorola dixit) y que se hace “de la multitarea algo más sencillo”, ¿cómo se traduce esto a la experiencia?

Una vez más hemos de decir que “el contenido es el rey” y que hay muy poco adaptado a este formato. Cuando reproducimos algo de Netflix, HBO, Movistar+, Amazon Prime Video o alguno de los servicios de VOD podemos hacer zoom como en YouTube para que se ocupe el máximo de pantalla, pero seguirá quedando el marco que deja el agujero de casi un centímetro (y al hacer zoom se “pierde” parte del encuadre que vemos a 16:9).

Pantalla dividida en vertical y en horizontal.

Hablando de pantalla dividida, y no tanto de multitarea, se logra aquello de que se muestren dos apps a 1:1 (es decir, cuadradas y no en una fracción rectangular), lo cual además es bastante más agradecido al ejecutar la doble ventana en horizontal. Aunque el teclado ocupa más fracción al ser una pantalla más alargada y es bastante imposible ver la ventana de conversaciones si hemos de escribir en esta orientación.

Desplegar el teclado en una pantalla más estrecha es de todo menos cómodo hablando de la visualización.

En cuanto al brillo máximo, la pantalla logra el suficiente como para que se vea bien cuando la luz es abundante pero puede quedar algo justo cuando más incide la luz del Sol. Lo que sí tiene mucho margen de mejora es el ajuste de brillo automático, que de manera relativamente habitual tarda en ajustarse sobretodo al pasar de un entorno más oscuro a uno más iluminado.

A nivel de contraste y colores es correcta, algo fría de fábrica y con un matiz más bien rosado. Esto no puede ajustarse en las opciones para la pantalla, pero sí la saturación, que alcanza el grado más satisfactorio en su opción media (Mejorados), dado que la Natural queda algo apagada y con Saturados es demasiado vívida.

El tema oscuro para Android stock sigue siendo relativo, aplicándose al cajón de apps pero no a todas las interfaces propias del sistema.

Aunque la sensibilidad táctil es correcta y no hay ningún problema asociado como toques fantasma (en parte dado que los marcos no son excesivamente delgados ni hay curvatura en los bordes), se observa un sombreado en los alrededores de estos marcos que deja la sensación de que la pantalla está alejada de la superficie táctil. No es algo importante ni determinante en la interacción, pero no deja de ser otro escollo en el camino de buscar esa sensación de “todo pantalla” que aquí no tenemos tanto pese al agujero para la cámara frontal.

Además de los ajustes para la pantalla que hemos comentado, Motorola mantiene el estilo y características de su pantalla ambiente, llamada Pantalla Inteligente. Aunque no podemos personalizarla, es útil tenerla activada dado que sólo aparecerá si movemos el móvil y es cómodo a la hora de ver notificaciones o controlar desde ahí la reproducción de música en segundo plano sin desbloquear el teléfono.

Lo que se echa en falta es que se habilite el activar pantalla con un doble toque, sobre todo para aquellos que prefieren ver más contenido en las notificaciones de un vistazo. Lo que nos queda en este caso es mover ligeramente el móvil para que se ilumine la pantalla inteligente, pero si la tenemos activada será ésta la que aparezca también habiendo configurado el “levantar para activar”.

Rendimiento: algo falta para que Android stock fluya como debe

Los Motorola están cada vez más asentados en la gama media y hace un par de años que ninguno de ellos integra un procesador de gama alta (de los últimos aquel desafiante Moto Z2 Force). Este Moto One Action no se desmarca de la tendencia pero pasándose a los componentes de Samsung, integrando un Exynos 9609 con 4 GB de RAM.

Hace un año quizás esto sonaba a habitual, pero lo cierto es que desde el año pasado y sobre todo éste estamos viendo propuestas de gama media con 6 GB como el Xiaomi Mi 9 SE, así que aunque veamos aún muchas con 4 GB de RAM no deja de ser en cierto modo una oportunidad perdida, sobre todo teniendo en cuenta que tampoco es un procesador muy potente.

No nos ha fallado la ejecución de ninguna app a nivel de recursos y el hardware es suficiente, aunque mejor si los juegos no exigen mucho a nivel gráfico porque si no se notarán algo pesados. Eso sí, hay algo de lag puntual sobre todo con la multitarea, los volteos y según qué conjunto de tareas se encuentren en ejecución, pudiéndose notar algún tirón, pero quitando estos momentos se experimenta la fluidez esperada en un móvil de gama media con un software poco cargado (ahora lo veremos en el siguiente apartado) a nivel de transiciones y aperturas.

Lo que también notaremos con facilidad es el aumento de temperatura de los componentes trasladado a la parte trasera del terminal. No hay que llegar a jugar, basta con usar el móvil para redes sociales, navegación o la cámara para que notemos la trasera más cálida.

Para quienes atendéis a los resultados de los tests de rendimiento, os mostramos los resultados a los benchmarks que solemos hacer en los análisis. Los comparamos con su mellizo el One Vision y con los de otros móviles de configuración equivalente.

MOTOROLA ONE ACTION

MOTOROLA ONE VISION

XIAOMI MI A2

XIAOMI MI 9 SE

HUAWEI P SMART 2019

SAMSUNG GALAXY A50

SONY XPERIA 10 PLUS

PROCESADOR

EXYNOS 9609

EXYNOS 9609

SNAPDRAGON 660

SNAPDRAGON 712

KIRIN 710

EXYNOS 9610

SNAPDRAGON 636

RAM

4 GB

4 GB

4 GB

6 GB

4 GB

4 GB

4 GB

ANTUTU

145.433

136.111

127.610

177.957

130.026

147.589

117.327

GEEKBENCH 4

1.600 / 5.343

1.507 / 4.934

1.626 / 4.286

1.868 / 5.901

1.531 / 5.149

1.719 / 5.630

1.346 / 4.959

3DMARK (ICE STORM UNLIMITED)

22.929

23.927

22.461

29.244

16.434

15.245

19.546

PCMARK (WORK)

6.566

6.812

6.332

6.800

5.853

5.556

5.079

Software: el sutil toque de Motorola en un Android casi puro al 100%

Pocos son los móviles “no Google” que optan por emplear el software de los de Mountain View tal cual lo sacan de fábrica y sin personalizar, siendo uno de ellos Motorola. Si bien ahora veremos qué mínima personalización se mantiene en los móviles de la marca, en este caso hablamos de Android 9 Pie.

De este modo, el móvil se inicia con las apps de Google que vemos preinstaladas en todos los móviles que mueven su sistema y con los toques Moto que anticipábamos, como el widget del reloj (que se traslada a la pantalla ambiente) y la app Moto, de la que hablaremos en breves momentos. Todo ello distribuido en el cajón de apps que caracteriza a Android stock y al cual se accede deslizando el tirador virtual dos veces, tras un primer swipe para la multitarea y las apps recientes.

Así viene el Motorola One Action de fábrica en cuanto al escritorio.
Las apps que vienen de fábrica en el Motorola One Action.

Los ajustes mantienen la organización del sistema de Google y esto es positivo al ser bastante clara y deductiva. Aunque en la parte superior veremos sugerencias que nos pueden descubrir algunos servicios propios del fabricante o de su personalización como las acciones Moto.

Los ajustes en el Motorola One Action.

Ésta, de hecho, es la única app de Motorola que vemos y en realidad no es una app per sé, ni estrictamente se trata de un servicio extra en la mayoría de casos. Las acciones Moto son una suite de comandos que pueden ayudar a mejorar la interacción, englobando aspectos como el levantar para activar pantalla, la activación de la cámara moviendo el móvil o cambiar la navegación del sistema por una barra única.

Algunas opciones sí son propias de Motorola (o menos habituales) y por ello merece la pena pasearse por esta “app” al menos un par de veces y dejar de la manera que prefiramos esas acciones. Resulta bastante útil el levantar para activar en relación al desbloqueo facial que posteriormente describiremos o activar la Pantalla Inteligente (la pantalla ambiente, como hemos comentado en el apartado de pantalla).

En cuanto a las opciones de navegación, no tenemos los gestos “puros” tal cual los implementaron Apple, OnePlus, Xiaomi y otras compañías cuya solución no requiere de ningún elemento en pantalla. Como ya hemos introducido en los apartados de diseño y pantalla, lo que vemos en el Moto One Action es una barra al estilo Android stock, con un tirador y un botón de Atrás, o bien un tirador único que aúna todos los gestos de la opción anterior y que además ocupa alrededor de la mitad.

Son soluciones algo más modernas que los tradicionales botones, pero su funcionamiento no difiere mucho en cuanto a fluidez y eficacia. Así que por esto mismo vale la pena que probemos y veamos qué opción nos gusta más, estética y/o funcionalmente.

Lo que también vemos en este móvil es el apartado de Bienestar digital, que nos muestra un gráfico de sectores para nuestro uso del móvil con una porción para cada tarea, viendo así qué tiempo dedicamos a cada una. También podemos configurar desde aquí un temporizador para cada app (y ayudarnos a autolimitarnos el uso) y gestionar las notificaciones.

Otro factor relacionado con el uso del móvil y sobre todo el descanso del mismo es, valga la redundancia, el Modo descanso. Es algo que también hemos visto en anteriores terminales de la marca y que se trata de aplicar una escala de grises a todo lo que ejecutamos, sin excepción (las capturas se guardarán en color), de modo que la vista puede descansar un poco y con la alternativa de desactivarlo cuando queramos o aplicar un temporizador.

Hemos hablado ya de los ajustes de pantalla y hablaremos posteriormente de los de audio, que añaden una serie de opciones a los generales. No hemos comentado el tema oscuro, que de momento sigue limitado al cajón de apps y la barra de tareas, de modo que al final tampoco tiene un impacto sobre la experiencia de uso ni el consumo.

Biometría

La “M” de Motorola en la parte trasera sigue teniendo su función a nivel de interacción, integrando el sensor de huellas. Éste viene con la compañía del desbloqueo facial faciltado por la cámara frontal, ambos como complemento a los métodos tradicionales de desbloqueo.

La lectura de huellas funciona muy bien, de manera eficaz y con una detección rápida aunque no coloquemos perfectamente el dedo sobre el sensor. Si buscamos el desbloqueo más rápido (sin renunciar a la seguridad) ésta será la mejor opción.

El desbloqueo facial es de los sencillos (basados en la información que recoge esa cámara frontal desde su agujero) pero trabaja bastante bien. No funciona en la oscuridad, pero las gafas de vista no le suponen un problema y la detección del rostro funciona incluso sin tener el móvil de frente (ya desde la mano).

La interacción con él depende de si tenemos o no activada la opción de que se abra la pantalla de inicio o se mantenga la de bloqueo, así como del hecho de que tengamos activada la pantalla ambiente.

  • Si tenemos activada la pantalla ambiente, veremos que el desbloqueo es efectivo porque lo indica el icono del candado. Tendremos que activar la pantalla y desbloquear nosotros.
  • Si no tenemos la pantalla ambiente activada, aparecerá directamente el escritorio o la pantalla de bloqueo según la configuración, sin tener que activar nada nosotros (y si no nos reconoce el rostro aparecerá el icono de la huella dactilar en la base).

En nuestra opinión, lo más rápido y práctico es no tener la pantalla ambiente activada, dado que así es bastante más fluido y rápido tener el móvil desbloqueado y preparado para el uso. Notaremos además que cuando se realiza el reconocimiento hay una pequeña vibración en todo caso (haya sido efectivo o no).

Lo más rápido y práctico es no tener la pantalla ambiente activada, dado que así es bastante más fluido y rápido tener el móvil desbloqueado y preparado para el uso

Al final ambos métodos son bastante eficaces y rápidos. En la práctica pocos lectores integrados en la pantalla dan la misma experiencia que los físicos (dejando a un lado la estética), por lo que este lector sigue siendo una manera totalmente acertada de desbloquear el terminal (sobre todo por tener también una buena ubicación). Lo que no iría mal es asociar alguna función relacionada con el desplegar la cortina de notificaciones o alguna compensación para esa pantalla tan alargada, aunque siempre puede añadirse en un futuro por software.

Cámaras: el gran angular de Schrödinger

Propuesta singular la de este Motorola One Action. Vemos tres cámaras en su parte trasera, pero no manteniendo esa combinación de moda de lente estándar, zoom y (ultra) gran angular, sino que apuesta por una cámara de profundidad y una “cámara de acción” como secundarias, quedando así el esquema completo:

  • Cámara principal con un sensor de 12 megapíxeles (píxeles de 1,25 µm), lente con apertura f/1.8 y 26 milímetros y PDAF.
  • Cámara para vídeo con lente ultra gran angular (14 milímetros) con apertura f/2.2 y sensor de 16 megapíxeles.
  • Cámara secundaria con sensor de 5 megapíxeles (píxeles de 1,25 µm) para análisis de profundidad.
  • Cámara frontal: sensor de 12 megapíxeles con lente con apertura f/2.0 (26 milímetros)

Matizamos lo de la segunda cámara porque sólo la podremos utilizar para grabar vídeos en ultra gran angular. La particularidad es que podrán grabarse en vertical, lo cual puede resultar más cómodo, y que además se entrega un soporte para poder enganchar el Moto One Action a la bicicleta o a algún soporte que nos interese a la hora de realizar un vídeo estilo GoPro y demás cámaras de acción.

Es interesante también que la cámara frontal grabe con resolución 4K, dado que en la mayoría de ocasiones el máximo en este caso es 1080p. Veremos ahora hablando de la app propia de cámara que hay algunas opciones relacionadas con la inteligencia artificial y que para el modo retrato se han ampliado las opciones, aunque algunas serán dependientes de si lo que fotografiamos es o no una persona.

App de cámara

Aunque los Motorola llevan por bandera Android stock, la mínima personalización del software sí afecta a la app de cámara, lo cual siempre es beneficioso (y esencial) para aprovechar las bondades de las cámaras que en este caso son un tanto particulares. Vemos que la interfaz y la paleta de colores no cambia con respecto a lo anterior y que tenemos una navegación basada en los modos de fotografía y vídeo, con accesos rápidos para el HDR, el flash, el temporizador, las fotos animadas, el modo automático/manual y los ajustes, además de una tercera pestaña para los modos disponibles en cada caso.

Es bastante intuitiva, aunque quizás lo más cómodo sería disponer los modos en pestañas personalizables para así tener más cómodos el modo manual y el retrato (que quizás sean los más habituales de entre los que proponen). En los ajustes encontramos opciones bastante variadas, incluyendo el HDR para la cámara frontal y las opciones para IA.

Interfaces del renovado modo retrato y del modo manual.

En el modo manual encontramos los controles de ISO, enfoque, balance de blancos, velocidad de obturación y tiempo de exposición, y también un acceso rápido para que elijamos el formato. Es una manera de tener el RAW, disparando con todo el automático si no nos interesa ajustar (aunque no tendremos HDR).

A la hora de aprovechar la función de cámara de acción, tendremos que ver que al lado del obturador esté activado este modo. La máxima resolución disponible para este tipo de vídeos es FullHD, aunque podremos grabar tanto a 30 como a 60 frames por segundo.

La app en ocasiones tiene un poco de lag y notaremos que el disparo es más lento cuando tiramos de HDR, pero en general tiene un buen funcionamiento y no hemos experimentado reinicios ni cierres.

Para "jugar" con el modo de selección de color tendremos que hacer tap sobre el tono que nos interese, como ya ocurría anteriormente.

Cámaras traseras

Sensaciones similares a las que nos dejaba el One Vision, y eso que hablamos de unas cámaras que a nivel de hardware no son ni mucho menos iguales. En general se logra defender a un nivel esperado para la gama a la que corresponde, pero vemos que en términos de rango dinámico y sobre todo de detalle aún hay trabajo que hacer.

Suele acertar midiendo la iluminación y ajustando la exposición, pero el rango dinámico sigue sin ser el mínimo adecuado. A esto puede ayudar el HDR, pero es un arma que requiere cierto aprendizaje: el resultado puede estar bien cuando no se trata de un contraluz o una situación exigente, porque en dichos casos encontraremos un contraste muy exagerado y un resultado demasiado dramático y alejado de la realidad.

La colorimetría es adecuada y los tonos son fieles a la realidad, salvo cuando tenemos activada la optimización automática y se trata de comida, saturando demasiado y llevando el balance de blancos a extremos demasiado cálidos. De hecho, hablando de los tres ajustes de IA disponibles lo único que merece la pena es la Composición inteligente y Google Lens, y dejar que el procesado sea el automático sin más añadidos.

Foto con la optimización para comida activada.

El HDR puede ser también de ayuda en días nublados, realizando así una interpretación más correcta de iluminaciones y sombras y reduciendo la subexposición que a veces tienen los planos en contraluces más indirectos.

En interiores y de noche es cuando más acusada es la falta de nitidez y cuando peor es la interpretación de iluminaciones y sombras. Las fotos se realizan de manera más lenta y si no estamos estáticos nos saldrán movidas muy fácilmente (ni que hablar si lo que pretendemos capturar es gente en movimiento o animales).

No podemos comentar el ultra gran angular… Porque no está habilitado. Si queremos tener fotografías con mayor campo tendremos que recurrir a la herramienta de panorámicas, que dicho sea de paso trabaja bastante bien.

El modo retrato se amplía en cuanto a efectos y podemos ajustar el grado de desenfoque. Algunos de los efectos sólo funcionarán si lo que fotografiamos son personas y en todo caso el resultado es muy artificial, salvándose si acertamos el encuadre y la composición fotográfica alguno de ellos (casi depende más de factores externos).

El desenfoque se notará sobre todo a partir del tercer grado, aunque si vamos al último será demasiado plano y postizo (aunque para gustos, colores, y esto es a veces lo que buscan los usuarios). El recorte es muy correcto si el contraste con el fondo es mayor, aunque suele ser menos acertado si tiramos de alguno de los efectos disponibles.

El modo se aplica de manera correcta en la mayoría de situaciones, probablemente gracias a la acción del sensor de profundidad. El resultado final dependerá de la situación (peor de noche y en interiores), pero en lo que respecta a la detección del sujeto y la profundidad de campo suele trabajar bien.

Modo retrato.

También mantienen el modo de selección de color, pero no vemos demasiada diferencia con respecto a lo que probamos en el Moto G7 Plus. Su aplicación depende mucho de qué color seleccionemos y en ocasiones la detección del mismo ya deja mucho que desear.

Cámara frontal

La cámara frontal rinde de manera correcta en exteriores, con algo de sobreexposición pero salvando bien el detalle. Se echa en falta también algo más de saturación en los colores para llegar a tener un resultado más realista, pero en general da fotos aceptables.

El HDR no está en la interfaz y su activación es algo más costosa que en el caso de las cámaras traseras, aunque en todo caso nos pasa lo mismo que con el Moto One Visión: aunque lo dejemos siempre activado no vemos diferencias entre eso, dejarlo en automático o desactivarlo, ni en el primer plano ni en los cielos.

El modo retrato trabaja un poco peor a nivel de recorte que el trasero, aunque no vemos que haya diferencias con el tratamiento de la superficie enfocada a nivel de pérdida de detalle. Los efectos del modo retrato en este caso son bastante menos precisos hablando también de recorte y no se logra un resultado natural, así que en pocos casos compensará intentarlo sobre todo hablando del modo escenario.

Modo retrato.

Por cierto, tanto en un caso como en otro el grado de desenfoque se podrá editar a posteriori, pudiendo aplicar más o menos intensidad. Y lo que tampoco nos convence es el modo de selección de color, ya que suele tener resultados muy irregulares y en muchas ocasiones parece una fotografía a la que se le aplica un filtro de hace diez años.

Vídeo

Las cámaras de fotos estaban más o menos a la altura de lo esperado, pero no tanto el vídeo. Las tomas suelen estar sobreexpuestas en general y casi siempre requerirán que tiremos de la herramienta de bajar el brillo que aparece al tocar la pantalla para enfocar.

La falta de detalle es bastante habitual sobre todo hablando de 1080p para abajo. Los colores pueden salir lavados cuando las condiciones de luz son menos favorables.

La Action Cam da un plus de estabilidad y cierto es que trata de emular esos vídeos que logramos con cámaras de acción propiamente dichas, pero la calidad máxima es 1080p y tampoco vemos unos resultados que nos sorprendan. Son vídeos más estables y con mayor angular, pero no nos suponen un plus tan grande como creíamos.

De noche la cámara experimenta más dificultades y la estabilización trabaja peor. Las tomas tienen mucho ruido, un balance de blancos algo errático y temblores a cada paso aunque tengamos la estabilización activada.

La cámara frontal sale bien parada con ese 4K y siendo bastante estable. La imagen resultante peca un poco de exceso de contraste y el balance de blancos es un poco demasiado cálido, pero se nota la resolución.

Autonomía: tarda en descargarse pero también en cargarse

El alargado cuerpo del Moto One Action deja un volumen suficiente para que pueda integrarse una batería de 3.500 miliamperios/hora. No es un número que llame la atención en el panorama actual, pero por suerte o por desgracia este dato no predetermina la experiencia a nivel de autonomía media e influyen mucho más factores, como es el caso.

La autonomía media que hemos tenido con este móvil es bastante buena, teniendo en cuenta que salvo en los días de un uso muy intensivo (cámara, reproducción multimedia, juegos, etc.) nos ha pasado siempre de la jornada. Las cifras que hemos registrado son de 1 día y 7 horas de media, con una media de algo más de 6 horas de pantalla.

Esto se traduce a nivel de experiencia en que podemos salir de casa con el móvil cargado al 100% o incluso algo menos sin que tengamos que estar preocupados en exceso en cuanto a quedarnos sin batería. Además, el sistema dispone como es habitual de alguna opción para reducir el consumo en segundo plano, con lo que no se logran milagros pero sí prolongarla un poco más especialmente si hemos abierto apps que consuman en segundo plano.

La carga rápida es lo que más se echa en falta, dado que con el cargador que se entrega con el dispositivo necesitamos casi una hora para llegar al 50% de la carga con el móvil apagado (53 minutos exactamente) y dos horas y 23 minutos para el 100%, cuando en móviles como el Samsung Galaxy Note 10+ tenemos una carga completa en algo más de una hora (con batería de 4.200 mAh).

Sonido: a falta de estéreo, buena es la calidad

El Moto One Action hace honor a su apellido a nivel de altavoces porque sólo dispone de una salida y por tanto no hay sonido estéreo. El altavoz principal se sitúa en el borde inferior, alineado al centro al lado del USB tipo-C, quedando el jack de 3,5 milímetros en el borde superior (algo ya poco habitual).

No obstante, por suerte la experiencia con el sonido no sólo depende del número de salidas. El altavoz único del Moto One Action rinde bien y el sonido es bastante nítido y correcto, dando una buena experiencia sin diferenciarse de manera exagerada pero siendo muy correcto a nivel de rango dinámico y claridad.

De volumen no va mal, quedando en unos 103 decibelios en la salida del altavoz (unos 60 ambientales), lo cual se traduce en que sin llegar a establecer este volumen máximo el móvil da para ambientar una estancia y tenerlo como centro multimedia, ya sea para música, voz o si nos gusta ambientarla con los efectos de los videojuegos. La calidad empieza a perderse ligeramente en torno al 80%, así que siempre tendremos mejor experiencia por debajo de ese volumen.

En cuanto a las opciones de software, encontramos el apartado de Dolby Audio en los ajustes generales de sonido. Nos da la opción de tenerlo en automático o bien elegir entre el ajuste para música o película, notándose que el segundo tiene mucha más reverberación y no favorece nada la escucha de música per sé, así que mejor dejarlo en automático o ir nosotros seleccionando la opción que más nos guste.

Para auriculares la experiencia es algo distinta. El sonido tiene bastante menos rango dinámico y el volumen máximo es bastante bajo con respecto a lo habitual, de hecho si salimos a correr o vamos por ambientes ruidosos es posible que quede corto y la audición sea bastante pobre.

En relación a lo que podemos ajustar del software para auriculares aparece una tercera de Audio personalizado entre las de Dolby, lo cual nos da acceso al ecualizador (preconfigurado o personalizable) y a un par más de ajustes. El Virtualizador envolvente puede mejorar la experiencia al dar más profundidad y también un plus de volumen sin que se pierda calidad, y el nivelador de volumen también da unos decibelios más, así que mejor tenerlos activados por defecto.

Motorola One Action, la opinión de Xataka

Ha cambiado mucho la experiencia con un Motorola en los últimos años, y aunque está claro que la especialización es a veces el único recurso para ofrecer un reclamo más claro, en este caso la sensación es algo más difusa.

Se trata de un gama media que cumple ciertos mínimos, pero con unas dimensiones y características que no acaban de convencer con respecto a otros ratios o combinaciones de cámaras. El ratio 21:9 puede resultar llamativo o práctico en muy contadas ocasiones, pero ya resulta raro al recibir una llamada y ver que hay más distancia entre el auricular y el micrófono que entre tu oído y tu boca.

Eso sí, el esfuerzo por adaptarse a las corrientes y por romper con un frontal que cada vez era más caduco es patente en el de este móvil, aunque las proporciones del agujero en pantalla tengan margen de mejora. Se tiene una buena experiencia con la pantalla, sobre todo si tiramos de pantalla dividida de manera habitual.

El sonido está mejor cuidado que en muchos móviles de este rango de precios y la batería que integra da una buena experiencia, sin destacar pero cumpliendo de manera más que aceptable. Lo que nos ha dejado algo por debajo de nuestras expectativas ha sido la parte fotográfica y el hecho de que, pese a presentar Android sin capas de personalización, no encontremos la fluidez que nos da un software así, quizás por el hardware.

8.1

Diseño8,5
Pantalla8
Rendimiento7,5
Cámara7
Software9,5
Autonomía8

A favor

  • El audio está cuidado y no limita en cuanto a conectividad al incorporar jack de 3,5 milímetros.
  • A veces más no es mejor y no añadir capa de personalización al software de este móvil es algo positivo.
  • El formato de 21:9 gustará más o menos, pero la construcción es buena y el frontal está muy despejado para ser un Motorola.

En contra

  • La cámara está bastante por debajo de las expectativas y el ultra gran angular está desaprovechado en parte.
  • Se echa bastante en falta una carga rápida.
  • Los 21:9 no son prácticos en bastantes ocasiones.

Motorola One Action - Smartphone Dual SIM (Triple cámara: 12 MP + 5 MP y video de 16 MP con ultra gran angular, 128 GB/4 GB, Pantalla 6,3" FHD+, Android 9.0) - Color Blanco [Versión Española]

El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Motorola. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

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