Xiaomi Mi MIX 2, análisis: segundas partes sí fueron mejores en la batalla por reducir los marcos al máximo

Lo resultón, si está a la moda, dos veces resultón. Los buques insignia de las principales marcas se han ido sumando a una competición por tener el frontal más aprovechado y más atractivo redondeando esquinas y Xiaomi no se ha desmarcado de la corriente sino todo lo contrario, lo cual hemos podido comprobar en el análisis del Xiaomi Mi MIX 2.

El año pasado los chinos quisieron sacar pecho con el Mi MIX en eso del ratio pantalla-frontal, algo en lo que LG y Samsung estaban acomodándose por encima de la media (con la tímida y previa incursión de Sharp, todo hay que decirlo) con sus topes de gama. Parece que la fórmula resultó cuando su predecesor repite fórmula, renovándose a nivel de hardware y actualizando las líneas de diseño dejando a un lado las esquinas para sucumbir a las curvas.

Así, mientras la reducción de marcos tiene también sus detractores por las dudas que plantea en algunos aspectos (al menos llevándola tan al extremo), Xiaomi apuesta por ello integrando Lo último en procesadores de Qualcomm y 6 GB de RAM que van acorazados con la cubierta de cerámica que el fabricante adoptó desde el Xiaomi Mi5 para sus smartphones de gama más alta.

Xiaomi Mi MIX 2, especificaciones técnicas

Xiaomi Mi MIX 2

Pantalla

IPS 5,99 pulgadas con resolución 2.160 x 1.080 píxeles (unos 403 ppp), 1500:1 contrast ratio

Procesador

Qualcomm Snapdragon 835

Núcleos

4 x 2,45 GHz Kryo + 4 x 1,9 GHz Kryo

RAM

6 GB

Almacenamiento

64/128/256 GB

Cámara trasera

12 megapíxeles con flashLED dual y sensor Sony IMX 386 Píxeles de 1,25μm y OIS de cuatro ejes, vídeo 4K@30 fps

Cámara frontal

5 megapíxeles Vídeo 1080p

Batería

3.400 mAh con
Quick Charge 3.0

Dimensiones

151,8 x 75,5 x 7,7 milímetros
185 gramos

Conectividad

Wi-Fi 802.11, Bluetooth 5.0, Infrarrojos LTE, GPS/GLONASS, tecnología 2x2 MIMO (soporta MU-MIMO)

Otros

USB Tipo-C, lector huellas

Sistema Operativo

Android 7.1.1 Nougat con MIUI 9

Precio

436,87, 472,06 y 539,86 euros al cambio para las versiones de 64, 128 y 256 GB en Geekbuying

Xiaomi Mi MIX 2, review en vídeo

El diseño: manteniendo lo fundamental y adaptándose a las modas

Puede que algunos de nosotros no paguemos las altas sumas que ya alcanzan los buques insignia motivados por la estética, pero este aspecto siempre pesa en la decisión y sin duda un diseño y/o acabados atractivos van a influir en la compra de un móvil. Y el Mi MIX 2 es un terminal elegante y bien acabado, lo que podríamos llamar un Mi MIX (I) suavizado y comprimido.

El Xiaomi Mi MIX 2 a la izquierda y el Mi MIX original a la derecha, a escala. 6 pulgadas frente a 6,4 y las esquinas redondeadas, tanto de pantalla como de chasis. Pero el diseño sin marcos con la cámara frontal en la base se conserva, siendo la seña de identidad de la familia MIX.

Combinando aluminio, cristal y cerámica de manera equilibrada, tenemos una trasera con acabado brillante que logra fusionarse con el mate del metal de los bordes con perfecta armonía. Materiales que dan sensación de robustez y resistencia, de hecho no nos da demasiado miedo apoyarlo en superficies como a veces ocurre con terminales de cristal o de aluminio en su parte trasera.

No hemos de descuidarnos con el agarre sobre todo si vamos a apoyarnos en los bordes, porque son éstos los que resultan más resbaladizos

La parte negativa es que es resbaladizo. Si bien es cierto que la cerámica (al menos ésta) parece tener algo más de coeficiente de rozamiento que otros materiales o acabados, no hemos de descuidarnos demasiado en el agarre sobre todo si vamos a apoyarnos en los bordes, porque son éstos los que resultan más resbaladizos.

No es grueso para lo ancho que es, y la cámara sobresale menos de un milímetro.

Dejando a un lado esto, el trabajo en compactar el teléfono es magnífico, sólo ya por el hecho de sentir una pantalla de 6 pulgadas de diagonal como una de 5,2. Aunque el colofón es uno de sus principales reclamos: el tremendo aprovechamiento del frontal por parte de la pantalla, que no se sube al 90% quedándose en un nada modesto 80,8%.

Un dato que no lo coloca en primer lugar en cuanto a esta característica y que de hecho lo hace quedar un poco por debajo de su predecesor (que tiene un 83,6%), pero, sin que sirva de precedente, lo valoramos de manera positiva.

¿Por qué esta vez nos parece bien que no vaya a por el máximo aprovechamiento? Por los toques accidentales, que si bien hay un buen trabajo de hardware en haber hecho "aprender" a la pantalla qué es un tap y qué no, si al sostener el teléfono tocamos un poco la pantalla con la base de la palma ésta lo interpretará como toque y no hará caso de los verdaderos taps con la otra mano.

En cuanto a los mínimos marcos, también integran la cámara frontal en el inferior y dejan que los botones pasen a ser virtuales en pantalla como ya vimos en el primer Mi MIX. Sin un milímetro cuadrado para ellos, los altavoces están situados en el borde inferior y el lector de huellas en la parte trasera.

El lector (que también puede funcionar como obturador para la cámara frontal) es rápido aunque un tanto exigente en cuanto a la posición de la huella (con huella parcial o de lado nos protesta un poco mientras otros lo leen bien, como el Huawei Nova Plus), y está integradísimo en la trasera de cerámica.

Una cubierta en la que sólo destaca (para bien o para mal, según gustos) una cámara que, como hemos visto, sobresale muy poco (aunque lo hace con un llamativo dorado) y la inscripción "MIX DESIGNED BY XIAOMI", quizás un tanto excesiva a nivel estético.

No se nos olvidará de qué fabricante es. En ningún momento.

Siguiendo con la estética, como decíamos es un terminal sobrio, elegante y discreto, salvo en esas notas doradas de la trasera. Botones y bandeja SIM quedan integrados y aún más atractivo si somos de quienes agradecemos y disfrutamos de la moda de los acabados reflectantes.

De hecho, una pega que habitualmente solemos apuntar en estos acabados es que suelen estar permanentemente sucias por nuestras propias huellas dactilares, pero en este caso la trasera es bastante limpia, y aunque es imposible que no quede nada los rastros que permanecen son bastante discretos.

En resumen, el Mi MIX 2 nos hace olvidar las esquinas y los ángulos rectos con un diseño basado en curvas en los tres ejes. Los bordes perfilan una semiesfera hasta acabar en la trasera (que sigue la curva) o en el panel, con lo que además de esa cohesión estética se consigue un agarre cómodo, favorecido por un acabado muy suavizado del aluminio (demasiado, por lo resbaladizo que es), y a lo que ayuda también que no pese en exceso (para su tamaño).

El hecho de que se nos escurra en según qué agarres influye en la comodidad cuando estamos horas usando el terminal

Eso sí, si bien la trasera ayuda a que no lo consideremos un terminal resbaladizo en exceso, el hecho de que se nos escurra en según qué agarres influye en la comodidad cuando estamos horas usando el terminal. Lo que ocurre es que para escribir nos hace falta poner el meñique como soporte o cuña y esto, al rato, se traduce en una posición incómoda y molesta (y probablemente incorrecta a nivel de aparato locomotor).

Pantalla: la protagonista indiscutible, ahora con más resolución (y menos porcentaje)

Xiaomi destacó en su momento por ampliar el catálogo de manera considerable en todas las gamas, a veces dando opciones muy parecidas entre sí. Una estrategia que puede que no fuese la mejor a largo plazo, y quizás por eso (y por buscar el golpe en la mesa que tanto gusta dar a fabricantes) nació la saga MIX, estableciéndose como la estirpe del "érase una vez un móvil a una pantalla pegado".

Así, como no podía ser de otra manera, en la genética del Mi MIX 2 tenemos esa pantalla tan protagonista sobre el frontal. Esas 6 pulgadas de panel IPS con una resolución de 1.080 x 2.160 pixeles (403 píxeles por pulgada) que abusan de los bordes como pocos rivales (salvo del inferior, por necesidad). Y así es cómo se carraspea con propiedad a esos Galaxy S8, LG V30 y otros móviles de pantalla imperante y también un estupendo ejercicio de compactación (sin olvidar a los verdaderos pioneros, los Sharp).

En esta ocasión sacamos a escena a móviles de marcos mínimos. De izquierda a derecha, el Xiaomi Mi MIX 2, el Mi MIX, el iPhone X, el Samsung Galaxy S8, el LG V30 y el Pixel 2 XL.

Hablando de la experiencia con ella, la resolución de la pantalla da para que tengamos un buen nivel de detalle, con buena sensibilidad táctil (salvo por los toques accidentales que decíamos, cosa que además pasa muy poco) y quedando muy bien en ángulos de visión. No hay tintes o pérdidas de brillo y contraste más allá de las esperadas al inclinar mucho el ángulo.

De brillo máximo va bien, sin tener el dato del número exacto de nits no hay problemas de visualización cuando el sol incide con ganas. Lo que no va bien es el ajuste de brillo automático, que tiene un comportamiento bastante errático quizás en relación a la posición del fotosensor (todo queda en el borde inferior, muy susceptible a ser tapado por nuestra palma de la mano) o bien por software.

Lo que nos gusta siempre mucho y sí han hecho bien los de Xiaomi es proporcionar una serie de ajustes para que podamos amoldar la visualización a nuestras preferencias. En este caso nos permite ajustar a nivel de temperatura y contraste, si bien según configuremos el segundo podremos seleccionar una temperatura de blancos.

De fábrica viene bastante equilibrada, pero como para gustos, colores (y nunca mejor dicho) podemos tener unos tonos más o menos vivos y más o menos cálidos/fríos.

Eso sí, son opciones fijas preestablecidas y en el caso de la temperatura resultan demasiado pocas o bien exageradas. Se echa de menos algún grado intermedio (más templado) o que existiese una paleta como en el caso de EMUI.

Algo que también mejora mucho la experiencia de uso es la posibilidad de habilitar el doble toque para activar pantalla, sobre todo para aquellos que solemos usar el móvil apoyado en la mesa gran parte del día. De este modo no hemos de levantarlo para desbloquearlo o ir buscando el botón de inicio (aunque tampoco hubiese estado de más alguna solución tipo Active Display como en los Motorola).

Xiaomi repite con el IPS para este nuevo MIX, pero otra novedad con respecto al original es el ratio. Pasamos de 17:9 a 18:9, de modo que se encuadra también con la tendencia que hemos visto perfilada por móviles como el LG G6 o alguno de los que hemos mencionado antes. La experiencia con él es positiva al aprovecharse bien el espacio y, sobre todo, en vídeos o al usar pantalla dividida.

Rendimiento: caballo grande para pantalla grande, y vaya que si anda

Las medias tintas no compensan ni a corto ni a largo plazo cuando hablamos de productos destinados a usuarios exigentes, de buques insignia con un plus de exclusividad y especificidad (más aún). El Xiaomi Mi MIX 2 integra un Snapdragon 835 que va de la mano de 6 GB de RAM, así que jugamos con las mismas fichas que el Moto Z2 Force o la configuración menor del OnePlus 5.

Parones y retrasos no tienen cabida en el uso del Mi MIX 2, sea cual sea la tarea

Como en esos casos estos componentes también son más que suficiente para tirar de las riendas ya sea para teclear, navegar, visualizar o jugar. Los scrolls son fugaces y la multitarea y la apertura/cierre de apps se suceden sin el mínimo grado de lag; parones y retrasos no tienen cabida en el uso del Mi MIX 2, sea cual sea la tarea.

Buscándole las cosquillas con juegos y apps exigentes tampoco se las encontramos. En esos casos RAM y Adreno 540 sacan pecho aportando fluidez y buen desempeño de gráficos incluso en interfaces de carga (cada vez más) pesada como los preloads del Asphalt 8.

Notaremos, eso sí, que en estos casos la temperatura aumenta un poco más en la parte trasera (el borde inferior), pero ni a nivel de sensación ni a nivel empírico hemos notado valores fuera de lo normal: no molesta y no sobrepasa los 38 grados centígrados en los momentos que más caliente lo hemos notado (juegos o cámara durante mucho rato).

En otros casos del calentamiento vemos aquí temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, como en el ASUS ZenFone AR, que nos llegaba a quemar.

Para quienes tomáis como referencia los benchmarks, os dejamos los resultados del Mi MIX 2 en la comparativa con otros rivales de hardware similar y las capturas de los resultados de los tests habituales.

Prueba

Xiaomi Mi MIX 2
(Snapdragon 835 + 6 GB RAM + Adreno 540)

Moto Z2 Force
(Snapdragon 835 + 6 GB RAM + Adreno 540)

Samsung Galaxy Note 8
(Exynos 8895 + 6 GB RAM + Mali-G71)

Huawei P10 Plus
(Kirin 960 + 6 GB RAM + Mali G71)

Sony Xperia XZ1
(Snapdragon 835 + 4 GB RAM + Adreno 540)

AnTuTu

175.686

179.913

173.122

151.644

140.805

GeekBench (Single / Multi)

1.933 / 6.672

1.931 / 6.638

2.022 / 6.762

1.950 / 6.220

1.833 / 5.718

PCMark Work

6.734

6.141

5.151

5.931

6.886

3DMark (IceStorm Unlimited)

18.442

40.172

32.670

25.693

38.805

Software: MIUI lo transforma todo una vez más, para bien y para mal

Con MIUI no hablamos de una capa agresiva, hablamos directamente de la superposición de un software que disfraza Android hasta el punto de hacerlo irreconocible. En este caso tenemos MIUI 9 global, en concreto la beta de la versión 7.9.20 (recién salida del horno), aplicando la metamorfosis a Android 7.1.1 Nougat.

MIUI 9 en el Mi MIX 2, tal cual viene de fábrica.

La capa mantiene la ausencia de cajón de apps estilo iOS, con apps propias para las utilidades y herramientas básicas y nada (más) de bloatware o algún software de terceros. Esto siempre se agradece, salvo por el hecho de que las apps preinstaladas no podrán inhabilitarse, ni siquiera las de Google.

Los ajustes y la cortinilla de notificaciones también pasan por los moldes de Xiaomi, tanto a nivel de diseño de interfaz como a nivel de opciones. Y en esto segundo saldremos a ganar si somos de quienes pedimos siempre un plus de personalización en cuanto a pantalla, sistema o interacción.

Así es el menú de Ajustes de MIUI. Con más opciones que el de Android puro, en ocasiones algo rebuscadas.

Ya hemos visto en el apartado de pantalla que MIUI nos da opciones en cuanto colores y contraste entre otras, y veremos al hablar del audio que para auriculares también nos ofrece algunos ajustes extra. Y otros añadidos son la opción de activar el botón de accesos rápidos (la "bola flotante", que puede llevar hasta cinco accesos directos de acciones como ir al inicio o bloquear pantalla) o el modo a una mano, que reduce la diagonal a 3,5, 4 ó 4,5 pulgadas para que el usuario pueda llegar a todos los elementos de la interfaz con el pulgar de una sola mano.

Algunas particularidades de MIUI. De izquierda a derecha, la bola flotante (un botón de accesos rápidos que no aparece en las capturas), los temas para decorar el software, la posibilidad de activar el modo a una mano (y sus ajustes) y la imposibilidad de borrar las apps propias.
Pese a que no podremos desinstalarlas ni ocultarlas, al menos algunas de las apps propias son bastante completas e interesantes

Pese a que no podremos desinstalarlas ni ocultarlas, al menos algunas de las apps propias son bastante completas y pueden suplir las que usemos de manera habitual para determinados usos. La grabadora de voz, por ejemplo, ofrece muchas opciones además de una interfaz particularmente minimalista (al estilo de la capa), y la herramienta de captura de pantalla es muy completa además de cómoda (queda flotante unos segundos por si queremos editarla en el momento, sino se guarda automáticamente).

De izquierda a derecha: el editor para las capturas de pantalla, la interfaz de la app propia de grabadora de voz y cómo queda la multitarea en horizontal.

Así, hay aplicaciones interesantes menos habituales como la posibilidad de establecer un segundo espacio de trabajo, de modo que podemos separar entre usos (por ejemplo, trabajo y ocio). Si activamos el segundo espacio tendremos una instalación limpia sobre la que descargar las aplicaciones que necesitemos, así como aplicar una personalización distinta, y para el acceso tanto a éste como al principal puede configurarse una contraseña o la petición de huellas dactilares.

El segundo espacio supone poder trabajar con otro perfil completamente independiente del original, pudiendo saltar de uno a otro mediante una notificación.

Como vemos en otras capas como la de ASUS, MIUI nos hace también de niñera de la autonomía, velando por el mínimo consumo desde un principio de manera automática y marcando las apps con más hambre de miliamperios/hora. Aquí también tenemos opción de ajustarlo según nuestras preferencias, así como varias opciones de limpiar el caché de sistema y apps (por ejemplo automáticamente al bloquear el terminal).

MIUI tiene app propia para mejorar el rendimiento.

Pero igual que agradecemos la personalización, aborrecemos las imposiciones. MIUI sigue mostrando notificaciones en forma de globos numerados en las apps para indicar que ha acabado un proceso o tarea, lo cual al menos puede desactivarse (aunque no es demasiado deductivo averiguar cómo). En ocasiones no llegamos a saber qué indican, como cuando aparecen diez o más en la Play Store, y por algún extraño motivo hay elementos que escapan a la captura de pantalla como la bola flotante o algunos avisos.

No hemos podido saber a qué se debe esta notificación que aparece de vez en cuando, cuando no se está descargando ni actualizando nada (ni existe una notificación en la cortinilla).

No es la capa más intuitiva, y no es apta para quien se pierda con ajustes muy específicos (no todos lo agradecen) o quien no esté dispuesto a mantener apps preinstaladas porque sí, pero el nivel de personalización es bastante alto a nivel de rendimiento, conservación de la autonomía o elementos a mostrar, sin olvidar los temas de MIUI. La estética nos puede gustar o no, pero es más posible que lo haga si nos entusiasman las interfaces minimalistas y discretas.

Buen nivel de personalización también en la cortinilla de notificaciones.

Cámara: no te pedíamos doble cámara, pero sí una a la altura

No sabemos por qué Xiaomi no ha incluido doble cámara en el Mi MIX 2, cuando la hemos visto en otros terminales del fabricante de menor gama como el Mi A1. Pero el caso es que en la parte trasera encontramos un sensor Sony IMX 386 de 12 megapíxeles (con píxeles de 1,25μm), apertura máxima F/2.0 y un estabilizador óptico de imagen (OIS) de cuatro ejes. La cámara delantera es de 5 megapíxeles y de nuevo tiene esa tan particular ubicación de la esquina inferior derecha (mirando la pantalla de frente).

Aunque algo de bombo tuvo en su presentación, la cámara tampoco parece uno de los principales reclamos del teléfono, como ya ocurría con el Mi MIX original. Sin embargo, hay que apreciar que aquí el fabricante se ha esforzado en mejorar lo anterior, añadiendo este OIS y confiando (esta vez sí) en Sony como proveedor, dejando a un lado el que no veamos una combinación de sensores.

La cámara trasera, discreta y llamativa a la vez.

¿Se nota la mejora en la práctica? Quizás aún haya que afinar algo más en el desempeño y el procesado, al menos si queremos equilibrar la cámara con el resto de características (y rivales). De hecho veremos que de nuevo sigue cojeando un poco sobre todo en determinados ambientes. Lo vemos en detalle, empezando por la app.

App de cámara: minimalismo también para disparar

Sin desentonar con la fluidez que exprimentamos en todo momento con el teléfono, la app de cámara se abre sin parones y rápidamente tanto desde el icono como desde la pantalla de bloqueo. Tampoco se sale de la estética del sistema y de hecho vemos líneas y colores similares a la anterior, si bien se redistribuyen y reparten las opciones que antes se concentraban en un único botón de "Modos".

Los modos se reparten ahora en un menú de "hamburguesa" en la esquina superior derecha (en vertical, izquierda en horizontal) y una tira sobre el botón de fotografiar, como vemos en la captura de arriba a la derecha). Vemos también la interfaz del modo manual, que roba algo más de pantalla al visor (izquierda, en vertical), la de enderezar (derecha, centro) y la activación del "peak" en el modo manual (derecha, abajo).

¿Mejor o peor? Es muy deductivo y es una disposición que probablemente resulte familiar, y puede que algunos prefiramos no tener tanta opción concentrada en un sólo menú contextual (como ocurre con las infinitas opciones de ASUS). Pero no es muy fácil deslizar para cambiar de modo en los que tenemos en línea por encima del obturador (a lo iOS), y mejoraría mucho el manejo si pudiésemos deslizar desde cualquier punto como ocurre con la app de cámara de Sony.

Muy completa a nivel de ajustes, de modo que el usuario puede personalizar desde si desea o no sonido de obturación hasta el contraste o la saturación de cada disparo. Esto último no deja de ser interesante y probablemente cómodo si encontramos el punto ideal para nuestro gusto, pero estaría bien que estas dos opciones estuviesen más accesibles (por ejemplo, donde el tilt-shift o los filtros) y no tener que entrar a los ajustes cada vez.

Los ajustes de la app de cámara, con algunas secciones desplegadas.
No es de esas apps que llega a saturar con tanta posibilidad

En cuanto a los modos hablaremos de ello a fondo al tocar las cámaras, pero sólo comentar de momento que no es de esas apps que llega a saturar con tanta posibilidad (a veces con no demasiado sentido). Entre otras particularidades tenemos una ayuda con "enderezar", lo típico con las panorámicas y un modo manual interesante sobre el que también profundizaremos.

Camara trasera: no es mala, pero no llega a "flagship-level"

Cuando se trata de capturar escenas esta cámara es muy agradecida con la luz. Algo que parece una perogrullada pero que no siempre resulta tan determinante para ver buenos resultados, sobre todo a nivel de compensación de la exposición y el ruido.

Así, con luz abundante e indirecta la cámara se porta bien. El enfoque automático es rápido y obediente, y la saturación (ajustada de fábrica, es decir, a nivel estándar) es acorde a la realidad, dejando unos colores agradables y sin pasarse en viveza.

Podemos pre-estabelcer el nivel de saturación y contraste a nuestro gusto.

El ruido nos aparece muy pronto, sobre todo hablando de una cámara con OIS

No obstante, nos sorprende cierta falta de detalle que esperábamos apreciar al ponérselo algo más difícil a las lentes (por ejemplo, en interiores). Y no, no hay que ponérselo nada difícil para ver disparos poco nítidos en objetos relativamente alejados, con bordes que tienden a la acuarela en cuanto se nos ocurre ampliar un poco. Incluso el ruido nos aparece muy pronto, sobre todo hablando de una cámara con OIS.

La falta de detalle y el ruido aparecen en disparos a plena luz.

No es mejor el resultado en interiores, aunque aquí siempre cedemos un poco más por la dificultad extra de dichas condiciones. Con media-baja luz veremos menos detalle y trazos menos definidos, si bien por otra parte el color que se obtiene es bastante fiel.

El HDR, por desgracia, no es siempre un buen escudero. De hecho peca de exagerado en según qué iluminaciones y situaciones, contrastando demasiado y dando como resultado halos inexistentes o bordes muy exagerados. Si disparamos a pelo u hojas mejor ni intentarlo.

El que si nos puede salvar de un apuro es el modo manual. Tenemos opción de ajustar a nuestro gusto balance de blancos, enfoque, tiempo de exposición e ISO, cada uno de manera independiente. De noche, por ejemplo, podremos obtener mejores resultados al ajustar la ISO, la velocidad de obturación y el enfoque, como en este ejemplo en el que tiramos a ISO 100 mientras que el modo automático lo hace a ISO 3200.

Para disparos nocturnos vale la pena el modo manual si estamos dispuestos a pararnos un poco más a la hora de disparar.

Lo mejor: vamos a salvar disparos nocturnos que con HDR o modo HTT nos saldrían llenos de ruido, sobreexpuestos y con una acusada pérdida de nitidez, así como otros con más luz (sobre todo por poder "estrujar" la ISO). Y muy, muy acertado el peak, es decir, marcarnos la superficie enfocada. Chapeau.

Lo peor: la interfaz no es la mejor para este ajuste, ocupando gran parte del campo de visión desde la pantalla y requiriendo que seamos extremadamente delicados para dejar el punto que queremos, además de que la cámara no muestra la aplicación del ajuste (por ejemplo, aunque cambiemos el tiempo de exposición siempre veremos lo mismo).

Cámara frontal: mala ubicación, buenos resultados

¿Es la ubicación de la frontal en los Mi MIX una de las peores? Posiblemente tuviese la medalla de oro si existiese una competición en acertar el peor emplazamiento para una cámara frontal. Esto se puede imaginar, se puede suponer, pero se comprueba con creces tras un rato intentando hacerte autofotos decentes (dejando a un lado la apariencia propia, para eso también veremos "los remedios" by Xiaomi).

Ahí, oculta en la esquina inferior derecha del frontal. Ahí está la cámara subjetiva.
Si nuestra intención es ser ágiles con los *selfies*, será mejor que dediquemos un rato a familiarizarnos con la posición de la cámara frontal

Si nuestra intención es ser ágiles a la hora de los selfies (atentos, instagrammers) será mejor que dediquemos un rato a familiarizarnos con la manera de coger el móvil para encontrar la posición más cómoda. En serio.

Factores a tener en cuenta: además de la ubicación de la cámara, está la posición de los botones (por si queremos disparar con el lector de huellas o con el de volumen) y la orientación de la cámara, que por cierto baila bastante y es algo molesto (el obturador puede darnos más igual al haber tanta opción, pero nos importará si vamos a toquetear las opciones de belleza).

El factor "dedazo". Algo bastante habitual en los primeros momentos con la cámara frontal, sobre todo si no estamos mirando al objetivo.

Una vez hemos estrechado lazos con la cámara frontal, podemos hablar de su desempeño. En general el resultado es muy satisfactorio, hablando de una lente sin estabilización, sin destacar en megapíxeles y sin estabilización.

Muy buen nivel de detalle a plena luz y en luces intermedias. El ruido y la falta de nitidez harán presencia siempre en baja luz o disparos nocturnos, pero nada fuera de lo esperado en una cámara de estas características.

Como ya parece condición sine qua non en el software de una cámara subjetiva, Xiaomi no escapa a esta tendencia (de además más tradición en software orientales). Pero no encontramos un sinfín de ajustes de "belleza" en los que perdernos o que nos cansen antes incluso de disparar: bastante comedidos, nos ofrecen una opción automática de tres grados de intensidad y otra más detallada para seleccionar el grado de estrechez de la cara, tono y suavidad.

La interfaz de la cámara frontal. No podían faltar los ajustes de belleza.

Lo mejor de esta cámara: el nivel de nitidez para ser una frontal y que da opciones sin aborrecer o saturar. Tenemos incluso algo que nos entretuvo bastante y que añade cierto componente lúdico, el detector de género y edad (también nos sirve para ver si las opciones de belleza consiguen rejuvenecernos).

25 años no tengo, vamos a dejarlo ahí. Pero en este caso nos beneficia que el detector de edad falle (y así es cómo queda la foto si lo activamos).

Os dejamos una galería con fotografías de ambas cámaras y distintas situaciones y modos.

Vídeo: varios modos de grabación y 4K, pero las "K" no las apreciamos tanto

Las cámaras del Xiaomi Mi MIX 2 nos permiten grabar a un máximo de 4K a 30 fps en el caso de la trasera y 1080p en el de la fontal. Para la principal además contamos con la posibilidad de hacer time-lapses y vídeos a cámara lenta a 720p y 120 fps.

A máxima resolución y con buena luz tenemos tomas con detalle aceptable mientras no hagamos zoom. Aquí el estabilizador óptico sí saca pecho y se nota mucho su trabajo, sobre todo si le buscamos las cosquillas moviendo mucho el teléfono.

No acaba de sacar tomas nítidas y la exposición podría equilibrarse más, tendiendo a exagerar el contraste sobre todo si hablamos de la cámara frontal. En ésta además tiende a saturar mucho más, si bien sale bien parada en cuanto a detalle con iluminación abundante.

Quizás no es buena la posición del micrófono, dado que solemos taparlo al agarrar el teléfono y esto registra sonidos muy molestos (o ausencia del sonido que realmente querríamos capturar). Y en la cámara frontal es bastante fácil que se cuele nuestro dedo, por la ubicación.

Bien resuelta la cámara lenta, algo mejor que los time-lapses. Y el vídeo nocturno mediocre; no es una situación fácil y no todos aprueban el examen, pero el ruido campa a sus anchas y así como las acuarelas, echando de menos algo más de efecto de la estabilización y sobre todo un enfoque que nos haga caso.

Autonomía: cuando se sale de la media sin ser sobresaliente

Más pantalla suele ser más consumo sobre todo si va ligada a más resolución, así que el reto en estos móviles de gama alta que juegan a restringir al máximo los marcos es aún mayor. Xiaomi no ha querido montarse al 4K de Sony sin irse a un muy respetable Full HD (podría ser un Full HD "plus", apellido que tanto gusta a los de marketing), pero lo que sí ha hecho es sobrepasar esa especie de barrera de los 3.000 mAh, quedándose en 3.400 mAh.

Esto supone, no obstante, 1.000 mAh menos que el primer Mi MIX. El precio a pagar por contener un terminal dado que el volumen es bastante menor, pero pese a esto a nivel de capacidad queda por encima de varios rivales (la ventaja de no bajar a las 5,5 pulgadas).

Xiaomi Mi MIX 2

Xiaomi Mi MIX

Sony Xperia ZX Premium

iPhone X

Samsung Galaxy S8

LG V30

Google Pixel 2 XL

Diagonal de pantalla

5,99 pulgadas

6,4 pulgadas

5,5 pulgadas

5,8 pulgadas

5,8 pulgadas

6 pulgadas

6 pulgadas

Dimensiones

151,8 x 75,5 x 7,7 milímetros

158,8 x 81,9 x 7,9 milímetros

156 x 77 x 7,9 milímetros

143,6 x 70,9 x 7,7 milímetros

159 x 73,4 x 8,1 milímetros

151,7 x 75,4 x 7,3 milímetros

157,9 x 76,7 x 7,9 milímetros

Superficie (ancho x alto)

114,61 cm2

130,06 cm2

120,12 cm2

101,81 cm2

101,40 cm2

114,38 cm2

121,11 cm2

Volumen (ancho x alto x grueso)

88,25 cc

102,75 cc

94,89 cc

78,40cc

81,12 cc

84,64 cc

95,68 cc

Peso

185 gramos

209 gramos

191 gramos

174 gramos

173 gramos

158 gramos

175 gramos

Batería

3.400 mAh

4.400 mAh

3.230 mAh

2.716 mAh

3.000 mAh

3.300 mAh

3.520 mAh

Todo esto se traduce en uso a unas 22-24 horas de media por carga haciendo un uso medio-intensivo (reproducción multimedia, cámara, consulta de redes sociales y navegación, con más horas de wifi que de conexión de datos). Con un uso medio-bajo nos aguanta muy bien el día llegando incluso a autonomías de día y medio.

Con un uso bajo (más horas de wifi, redes sociales y mensajería, pocas horas de reproduccion de música) nos llega a más de un día sin problemas.
Con un uso medio-bajo nos aguanta muy bien el día llegando incluso a autonomías de día y medio

Lo que tenemos y agradecemos siempre es el USB tipo-C y la carga rápida. El terminal se nos carga del 0 al 100% en 1 hora y 40 minutos, teniendo el primer cuarto de hora un 25% de la batería y la primera media hora un 53%.

En general nos permite independizarnos bastante de coger una batería externa o estar pendientes de tener un enchufe o un USB cerca, incluso si hacemos un uso intensivo nos aguanta bien el día. Sobre todo si nos dejamos llevar por las configuraciones automáticas del sistema y los recursos del mismo en cuanto a control de las aplicaciones en segundo plano y al consumo de las mismas.

A partir de un 20% MIUI nos avisa de que podemos aumentar un poco más la autonomía según qué restrinjamos. En general da bastantes opciones en este sentido.

Sonido: estéreo sin efecto maraca, así sí

Poca referencia al audio en la presentación este terminal, y al final resulta una característica más satisfactoria que esa cámara teóricamente "a nivel de tope de gama" (flagship level). Lo que tenemos a nivel de hardware son dos altavoces, uno en la parte inferior (al lado del USB, siendo una de las ranuras el micrófono) y otro en el auricular, de modo que hay sonido estéreo (emite más el altavoz principal, en la parte inferior). Y lo que no tenemos es jack de 3,5 milímetros.

En general reproduce con un sonido nítido y de calidad, tanto música como reproducción multimedia o podcasts y radio. De potencia va sobrado, llegando a los 113,9 decibelios y permitiendo que nos sirva de centro multimedia aunque estemos en una habitación contigua.

De hecho, la pérdida de calidad que normalmente experimentamos al subir de volumen se da en torno al 80% del mismo, por lo que da bastante de sí. Lo único que a veces ocurre es que tapamos el altavoz si estamos con el móvil en horizontal (relativamente habitual jugando o reproduciendo en apps como YouTube o Netflix).

No hay jack de 3,5 milímetros, pero podemos ajustar el sonido con ecualizador y otras opciones

MIUI también dedica un pequeño apartado a la personalización del sonido, aunque no algo escondida entre los ajustes. La encontramos en la sección de "Ajustes adicionales" (no en la de "Sonido y vibración"), y se trata de algunas opciones que permiten adecuar el sonido más a nuestro gusto si disponemos de auriculares con cable o de alguno de los modelos de Xiaomi (con cable o no).

Hay que escudriñar un poco para llegar hasta ellos, pero haber ajustes de audios específicos haylos.

También dispone de un ecualizador con presets o bien ajustable a nuestro gusto. Son añadidos que se agradecen si este aspecto nos preocupa un poco más, aunque quizás esto sí sería un buen caso para crear una app propia (más que Mi Video u otras), de modo que fuese más directo para el usuario acceder a ello o saber que existe la posibilidad.

No hay jack de audio, pero se incluye un adaptador.

Sobre la experiencia con esto es cuestión de gustos y sensibilidades, pero probando con auriculares in-ear (de otra marca) nos ha gustado mucho más la opción de auriculares generales que la de intraurales genéricos, la cual baja mucho la calidad. Eso sí, activando Mi Sound Enhancer, que mejora un poco la calidad.

Xiaomi Mi MIX 2, la opinión de Xataka

Jugar la carta de la exclusividad puede ser tan arriesgado como conveniente si al final se consigue dar con la fórmula magistral (la del máximo beneficio). Lo que nos deja claro Xiaomi es que la línea MIX no fue sólo un golpe en la mesa, un lanzamiento puntual y llamativo, sino una intención a más largo plazo y algo que ir perfeccionando.

Con el Xiaomi Mi MIX 2 se rompe el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas

Con el Xiaomi Mi MIX 2 se rompe el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas, porque ésta es definitivamente mejor; más contenido, diseño más suavizado, mejor cámara (en teoría) y un carraspeo fuerte a quienes temen por la resistencia de un móvil con marcos mínimos.

Eso sí, asignaturas pendientes sigue teniendo y alguna ya la tuvo el original, como precisamente esa cámara que sin ser mala no está a la altura o un diseño que al final no resulta del todo cómodo por los toques accidentales y esa cuestionable ubicación de la cámara frontal.

Un móvil para quien quiera atraer la mirada de los curiosos por su acabado en cerámica "charol" y para quien busque una MIUI fluida y rápida como un fórmula 1. Con una autonomía decente para los días que corren, un sonido muy bueno y, sobre todo, para quien esté muy reñido con los marcos (y poco con las huellas en la trasera).

8.8

Diseño9,25
Pantalla9,5
Rendimiento9,5
Cámara7,5
Software8,25
Autonomía8,5

A favor

  • El aprovechamiento del frontal y el diseño: es bonito, sobrio y compacto.
  • Sobrado en fluidez y rendimiento, teniendo capa propia.
  • MIUI aporta un plus muy interesante de personalización y herramientas.
  • Muy buen audio.

En contra

  • La cámara está aún lejos de estar a la altura de un terminal destinado a ser tope de gama (exclusivo).
  • Se resbala según cómo lo agarras, y puede resultar incómodo en ocasiones por ello.
  • MIUI no es intuitiva y puede resultar abrumadora a quienes buscan una sencillez no sólo en interfaces, sino en opciones.

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