ZTE en colapso: el veto de los Estados Unidos obliga a parar máquinas al gigante chino

Los directivos de ZTE han anunciado que detienen prácticamente toda su operativa tras la sanción comercial de Estados Unidos. El fabricante se encuentra contra las cuerdas y su situación parece realmente preocupante.

De hecho esos mismos problemas podrían acabar sacudiendo a Huawei, que ha sido también objeto de las iras comerciales de Estados Unidos. Por ahora solo hay una recomendación de no comercializar sus productos, pero el veto comercial a Huawei está siendo sopesado por las autoridades norteamericanas.

EE.UU. llevaba tiempo persiguiendo a ZTE

En marzo de 2016 saltaba la polémica. Desde 2010 se investigaba a una ZTE que supuestamente había mantenido acuerdos comerciales con países como Irán o Corea del Norte. Eso provocó las iras del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, que sancionó a la firma amenazando con restringir su acceso a componentes fabricados en el país norteamericano.

Eso hizo que tras un año de negociaciones ZTE acabara aceptando el pago de una multa de 1.200 millones de dólares por transgredir órdenes de comercio internacionales. Se trataba de la mayor multa aplicada por EE.UU. en materia de control de exportaciones, pero eso aparentemente solucionaba el contencioso.

El caso, no obstante, no terminó allí. En febrero de 2018 el pulso entre Estados Unidos y China se reactivó con la acusación de Estados Unidos de que los productos de ZTE no eran seguros para el público estadounidense.

El potencial riesgo de espionaje afectaba tanto a ZTE como a Huawei, y ambas eran acusadas de "tener vínculos extraordinarios con el gobierno chino", como explicaba Richard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del Senado. ZTE emitió un comunicado asegurando que cumplían con todas las leyes y normativas aplicables de los Estados Unidos, pero eso no fue suficiente.

De hecho el 16 de abril de 2018 explotaba la bomba: ZTE se quedaría sin chips de Qualcomm para sus móviles, y el veto, que durará siete años, afecta a otros componentes hardware y software que se utilizan en los dispositivos fabricados por este gigante chino.

La medida fue calificada como "extremadamente injusta" por parte de ZTE, que abogaba por la comunicación y el diálogo.

Aun asegurando que habían cumplido con el control de exportaciones tras la multa pagada en 2017, Estados Unidos no estaba satisfecha. Según el gobierno de Donald Trump, los responsables de ZTE realizaron repetidamente falsas afirmaciones sobre el tema.

El plan B fracasa, ZTE detiene su actividad casi por completo

Supuestamente ZTE buscó alternativas como las de MediaTek para solventar ese importante problema para sus dispositivos, pero ese plan B no ha salido bien.

De hecho en Reuters indicaban cómo la empresa ha detenido sus operaciones casi a escala total tras el veto de los Estados Unidos. El segundo fabricante de dispositivos móviles de China anunciaba la decisión en el mercado de valores.

En el comunicado los responsables de ZTE explicaban cómo "por el momento la empresa mantiene suficiente efectivo y se adhiere estrictamente a sus obligaciones comerciales, estando sujeta a cumplir con las leyes y regulaciones".

Esos mismos responsables añaden que están tratando de buscar la forma de lograr que EE.UU. retire el veto impuesto. La firma incluso ha suspendido la venta de dispositivos en sus propias tiendas online y en grandes cadenas online como Taobao.

Huawei afectada, pero no de forma tan dramática (de momento)

Este veto de los Estados Unidos a ZTE no es de momento comparable con la situación que vive Huawei, una empresa que también ha sido objeto de la siras del gobierno Trump.

A principios de 2018 supimos que el Gobierno de este país había recomendado a las operadoras que no comercializasen el Mate 10 Pro. Esa recomendación se ha extendido a todos los terminales de la firma, lo que ha hecho que la posición estratégica de Huawei se vea comprometida.

Según directivos de agecnias como la CIA o la NSA los dispositivos de ZTE y de Huawei presentan riesgos ante prácticas de espionaje y robos de información. Huawei negó tales acusaciones, pero la situación no era nueva: en 2014 Estados Unidos anunció el veo a acuerdos gubernamentales con este fabricante.

La situación podría empeorar para Huawei, ya que Estados Unidos está investigando a la empresa para tratar de acusarla de los mismos cargos que ZTE: sus supuestos vínculos con Irán podrían acabar con las mismas sanciones que han dejado a ZTE tocada y casi hundida.

La situación es ciertamente tensa y delicada entre ambos países, pero en China ya están preparándose para invertir 47.000 millones de dólares en la industria de los semiconductores con el objetivo de evitar el impacto de las sanciones de Estados Unidos a sus empresas. Malos tiempos para estos dos gigantes tecnológicos chinos, desde luego.

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