Más de 1.700.000 litros en 1 minuto: así es el sistema de la NASA para controlar la temperatura y la energía en un lanzamiento

Es muy emocionante ver el vídeo de un lanzamiento espacial: ya sea de un tipo de cohete u otro, la cuenta atrás, la explosión y todo lo que acontece es un espectáculo. Pero lo que no percibimos del todo es la gran cantidad de ruido y el gran aumento de temperatura que se producen en un lanzamiento espacial, y la NASA ha probado un sistema para aliviarlos empleando más de 1 millón de litros de agua.

El sistema se ha probado hace unos días en el Centro Espacial Kennedy en Florida. La intención es que sirva para una misión programada para junio de 2020 en la que intervendrá un cohete de gran tamaño, en prevención a lo que puede ser el lanzamiento con mayor empuje de la historia de la agencia.

Una piscina olímpica para alivia el calor, también de los cohetes

Explican en la NASA que el agua se suelta durante la ignición y la elevación del cohete para proteger tanto la nave como la plataforma y el resto e estructura de ese ambiente extremo a nivel de temperatura y acústica. Se trata de los Ignition Overpressure and Sound Suppression systems, algo así como "sistemas para la sobrepresión de la ignición y la supresión del sonido", y se basa en la expulsión de unos 1,703.435 litros de agua.

Es decir: más de un millón de litros en aproximadamente un minuto. Un torrente de agua que llega a elevarse hasta 30 metros y que busca reducir esa enorme dosis de calor y energía que se genera en el lanzamiento de un cohete, sobre todo si sus dimensiones son mayores (lo cual implica sistemas de propulsión más potentes, mayor ignición, mayor empuje, etc..

La cantidad de agua es considerable, más allá del número es útil la comparación que hacen en CNet de que es más o menos el volumen de agua necesaria para llenar una piscina olímpica (aunque para esto pueden necesitarse unos 2,5 millones de litros, según las dimensiones). Lo que vemos en el vídeo es el test que se realizó el 15 de octubre en la plataforma 39B del centro espacial Kennedy, después de que se aplicasen correcciones en cuanto al control de corrosión y algunos reemplazos de partes del sistema, como válvulas y tuberías, con respecto a anteriores pruebas.

Más del doble de agua de un test a otro

Explica la NASA que el sistema reduce los efectos de la energía acústica así como la presión del sonido que experimenta el vehículo durante el ascenso. Primero se probó con unos 570.000 litros, y a medida que se ha ido corrigiendo se ha aumentado la cantidad de agua para este segundo test.

Lo que también comentan es que el géiser que se forma y que vemos en el vídeo aparece porque faltan elementos de la plataforma, y que una vez esté todo el agua fluirá a través de las tuberías para salir a través de sus boquillas. Parte del agua se evaporará, pero el resto cae en los canales y estanques preparados o bien se drena si queda en la superficie (como vemos al final del vídeo).

Imagen: NASA/Kim Shiflett

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