El CERN está desarrollando un "transportín" para antimateria: quieren poder estudiarla de manera más precisa en otros centros

La antimateria es algo que seguimos estudiando porque aún hay aspectos que no entendemos de su interacción y existencia, pero en el CERN suelen ir siempre un paso más adelante y están ya viendo cómo construir lo que sería un "transportín" de antimateria, por así decirlo. En realidad, se trata de un diseño realizado dentro de la iniciativa BASE en el CERN, con el que proponen una estructura para transportar antipartículas.

Aún está en desarrollo, pero el equipo espera que sea de utilidad para poder transportar la antimateria desde el CERN a otras instalaciones para poder estudiarla de la manera más conveniente y precisa. Todo un reto teniendo en cuenta que por su naturaleza, como ya dijimos al hablar de que el universo no debería existir se recurre a campos eléctricos para retenerlo en unos dispositivos llamadas trampas de Penning, las cuales son estáticas y limitan su estudio a las instalaciones del CERN.

Vamos, antiprotones, entrad al cesto

Explican desde el conocido centro de investigación que en su persecución por investigar la antimateria está el lograr incrementar la precisión y sensibilidad de sus experimentos. De hecho, a finales de septiembre os contábamos como desde el CERN decían tener listo su arsenal tecnológico para explicar fenómenos cuánticos y desarrollar aplicaciones prácticas para esta tecnología, y así no quedarse fuera de la «segunda revolución cuántica».

De ahí la idea de desarrollar el BASE-STEP, una estructura pensada para transportar antiprotones y poder medir sus interacciones en un ambiente de "calma magnética". Una manera de poder escapar a las fluctuaciones del campo magnético que limitan las mediciones dentro del AD (desacelerador de antimateria) del CERN.

El diseño del transportín de hecho incluye dos trampas de Penning (una para el vacío y la otra para contener los antiprotones), pero se añade un imán supercoductor de 1 Tesla, y un sistema de refrigeración alimentado de helio. De esta manera, esperan que aguante sin necesidad de energía eléctrica para la refrigeración durante horas.

Según ellos, es un sistema compacto. Tan compacto que pesa una tonelada, pero hay que tener en cuenta de qué hablamos y de que se trataría de una estructura de 1,9 x 0,8 x 1,6 metros, que en realidad no es tan grande como se podría pensar y sobre todo que podrá transportarse en un pequeño camión.

Básicamente el reto se basa en crear trampas de Penning transportables con las que poder transferir antiprotones de baja carga energética a un segundo sistema, con el precedente de que ya se ha logrado con una trampa normal un almacenamiento de protones de hasta 400 días. Por ahora** están fabricando y probando las partes** del sistema de vacío y del sistema de refrigeración en la Universidad de Mainz (Alemania), esperando que el superimán esté listo en 2022 junto con el resto de la estructura.

Imagen | CERN

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