Alemania relajó su confinamiento por tener el coronavirus "bajo control", una semana después su tasa de contagios ha empeorado

Alemania es el séptimo país del mundo en número de muertes por COVID-19, aunque el vigésimo tercero en tasa de decesos por cada 100.000 habitantes. Sus cifras, menos malas que las de otros países del centro y sur de Europa, le llevó a decir que el coronavirus estaba "bajo control" en su país, según su ministro de Sanidad, Jens Spahn. Pocos días después relajó su confinamiento permitiendo la reapertura de una larga lista de negocios "no esenciales", aunque manteniendo medidas en torno al distanciamiento social o el uso de mascarillas.

Sin embargo, menos de una semana después, el país teutón ha tenido que recular, ya que su tasa de contagios de coronavirus ha aumentado, de 0,7 a 1, según informó el centro de control de enfermedades del país. No obstante, las cifras de nuevos contagios diarios todavía se mantiene estable, en torno a los mil diarios, lejos de las casi 7.000 diarias de finales de marzo.

Cuatro organizaciones líderes en investigación científica: "La situación no es estable"

Transporte público de Berlín, prácticamente vacío. Imagen: Unsplash.
Esa cifra, el Rt -número de reproducción-, un R0 en tiempo, indica la ratio reproductiva en tiempo real de cada contagiado por coronavirus. Por debajo de 1 se considera que la expansión de la epidemia está controlada. Cuanto más por encima esté de él, menos se controla y más se expande. El de España actualmente es del 0,77 en promedio, con Ceuta y Melilla marcando los extremos inferior y superior, 0,21 y 1,91 respectivamente.

El paso hacia atrás en Alemania llega en mal momento para su gobierno. En los últimos días se han sucedido varias protestas en el país que consideraban que el confinamiento estaba siendo excesivo, pues las tasas de contagiados en relación a la población eran mucho mejores que en España, Italia, Bélgica, Francia o Portugal, llegando a acusar al gobierno de Merkel de "terrorismo de vacunación" en algunos casos y argumentando que sus derechos como ciudadanos estaban siendo anulados durante el confinamiento.

La propia Merkel tuvo que hacer una aparición pública este lunes para instar a los alemanes a mantenerse "disciplinados y vigilantes" y a que no asumiesen una "falsa sensación de seguridad", adelantado que si la tasa de infección aumentase, un nuevo y más duro confinamiento sería inevitable. De nuevo, recomendaba quedarse en casa pese a la reciente reapertura.

Al clima crispado y al hecho de tener que recular se le suma a Merkel un escrito firmado conjuntamente por los presidentes de cuatro organizaciones alemanas líderes en investigación científica -Max Planck, Helmholtz, Fraunhofer y Leibnitz- en el que advierten de que la situación no es estable y plantean una estrategia conjunta para luchar contra la pandemia basada en análisis matemáticos de la situación. "Incluso un pequeño aumento en la tasa de reproducción nos llevaría nuevamente a una fase de crecimiento exponencial", explican.

Esta declaración conjunta insta al gobierno de Merkel a centrarse en tres áreas: continuar con las medidas de higiene, aumentar la capacidad para hacer tests a la población, y distanciamiento social. También explican que decantarse por buscar la inmunidad de rebaño -algo que hizo Reino Unido y no tardó en arrepentirse- supondría "varios años" y que así y todo habría que mantener algunas restricciones, toda vez que la vacuna no estará disponible seguramente hasta 2021.

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