El poder de no consumir: así transforman los negavatios la eficiencia energética

Jimmy Pepinosa

Editor

En un mundo que busca desesperadamente producir más energía limpia, una alternativa igual de poderosa ha comenzado a ganar visibilidad: no consumirla.

No se trata de desconectarse de la red ni de volver a la era de las velas, sino de una herramienta silenciosa y eficaz que podría aliviar la presión sobre el sistema eléctrico global. Se llaman negavatios, y su poder reside justamente en el ahorro.

De hecho, el término describe la energía que se deja de consumir gracias a mejoras en la eficiencia energética. Como cuando un edificio cambia sus bombillas tradicionales por iluminación LED de bajo consumo, o cuando una industria optimiza sus sistemas para evitar pérdidas eléctricas, no solo está bajando su factura: también está liberando capacidad en la red y reduciendo la necesidad de generar más electricidad.

Este concepto, aunque no es nuevo, está cobrando fuerza a medida que el mundo se prepara para un aumento del 34 por ciento en la demanda energética hacia 2050. A diferencia de las grandes infraestructuras de generación, los negavatios pueden liberarse rápidamente, con menos inversión y sin impactos sobre el entorno.

Iluminando el camino

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Un estudio reciente titulado Liberando negavatios: El rol de la iluminación en la seguridad energética y la descarbonización, elaborado por Signify y Climate Group, posiciona a la iluminación LED como una vía inmediata y concreta para capitalizar este potencial.

De acuerdo con sus proyecciones, si todos los hogares, empresas y ciudades del mundo hicieran la transición completa a iluminación LED de bajo consumo, se podrían liberar 1.402 teravatios-hora (TWh) de electricidad.

Esa cifra equivale a todo el consumo eléctrico anual de la India. También podría alimentar a cerca de 350 millones de hogares o suplir la energía necesaria para operar 14 millones de centros de datos de hiperescala.

Un reto global con oportunidades locales

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Los negavatios no solo tienen implicaciones ambientales. También son clave para la seguridad energética, ya que alivian la presión sobre las redes eléctricas, y representan un alivio económico.

Solo en costos de electricidad, la transición masiva a iluminación eficiente podría significar un ahorro superior a los 220 mil millones de dólares para 2030.

Sin embargo, el panorama actual está lejos de ese escenario. Apenas el 10 por ciento de los países han actualizado sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), y más de una cuarta parte de ellos no incluyen acciones concretas para mejorar la eficiencia energética. Con la COP30 en el horizonte, la urgencia de actuar es evidente.

El caso colombiano: millones de bombillos, millones de oportunidades

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En Colombia, la oportunidad para liberar negavatios está servida. De los 93,2 millones de puntos de luz en el país, cerca del 78 por ciento todavía utiliza tecnología convencional, menos eficiente.

Según datos de Signify Colombia, una transición total a iluminación LED permitiría reducir anualmente 421 millones de toneladas de CO₂ y ahorrar hasta 1,9 billones de pesos en costos eléctricos.

Además de su impacto ambiental, este cambio sería una respuesta directa al crecimiento constante del consumo energético nacional. Como explica José Ávalos, de Signify Centroamérica, se trata de una medida con resultados rápidos, de bajo costo en comparación con la generación de nueva energía, y sin alterar significativamente la vida cotidiana de las personas.

Eficiencia para la era digital

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Mientras la Inteligencia Artificial, la computación en la nube y otras tecnologías digitales empujan la demanda eléctrica hacia arriba, el aprovechamiento de los negavatios ofrece una forma efectiva de equilibrar la balanza.

“La iluminación sigue siendo una solución potente, pero poco aprovechada”, señala Alice Steenland, directora de Estrategia y Sostenibilidad de Signify. “Con solo actualizar los sistemas obsoletos a LED, podemos reducir rápidamente el consumo de energía y las emisiones”.

Desde su experiencia, Signify ha logrado reducir sus propias emisiones absolutas en un 60 por ciento desde 2019 y colabora con gobiernos y organizaciones sin fines de lucro para acelerar la transición hacia soluciones más inteligentes y sostenibles.

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