De Patrol a Frontier: Ruta 65, el viaje de Nissan por la memoria y el futuro sobre ruedas en Colombia

Jimmy Pepinosa

Editor

Los aniversarios no siempre se celebran con torta y velas; a veces se celebran con motores encendidos. Así ocurrió con la Ruta 65, la caravana que Nissan organizó para conmemorar sus 65 años en Colombia

Más de veinte vehículos, entre clásicos restaurados y modelos de última generación, recorrieron la Autopista Norte desde el Edificio Vardí hasta la vitrina de Chía, en un desfile que fue más una narración sobre ruedas que un evento automotriz.

El público no tardó en sumarse a la celebración: familias, curiosos y fanáticos de los carros salieron a saludar el paso de vehículos que, en muchos casos, han acompañado la vida rural y urbana de Colombia durante más de medio siglo.

Café como punto de partida

(Nissan)

La historia de Nissan en el país no comenzó con concesionarios ni campañas publicitarias, sino con un producto tan colombiano como el café. En 1960 llegaron los primeros 135 Nissan Patrol como parte de un acuerdo de intercambio: granos por vehículos. Fue un experimento comercial que terminó marcando a toda una generación.

El Patrol se ganó pronto un lugar en los caminos más difíciles del país, al servicio de caficultores, transportadores y familias rurales que necesitaban un vehículo confiable. 

Su legado no quedó en el pasado: hoy, ese espíritu de resistencia se refleja en modelos como la Nissan Frontier, que combina la fortaleza de antaño con la tecnología de un presente cada vez más conectado.

Entre el pasado y el futuro de la movilidad

(Nissan)

La Ruta 65 no solo rindió homenaje a la historia, también fue una oportunidad para proyectar lo que viene. La compañía atraviesa un momento de transición hacia tecnologías que marcan tendencia en la industria: electrificación, conducción autónoma y movilidad inteligente. 

En este viaje, Colombia ocupa un papel clave dentro de los planes regionales de la marca, lo que explica inversiones recientes como la reapertura de su vitrina insignia en Bogotá, conocida como “Morato”.

Más allá de cifras y porcentajes de mercado, la caravana fue un recordatorio de que los vehículos no son únicamente medios de transporte: son testigos de la vida cotidiana. Desde los primeros acuerdos de café hasta los planes de electrificación, Nissan ha tejido una relación en la que la memoria y la innovación viajan juntas.

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