¡Prueba exitosa! SpaceX logró el primer despliegue de carga con el cohete más grande y potente jamás construido, cuya gran misión es llevar de nuevo al hombre a la Luna

Jimmy Pepinosa

Editor

La décima misión de prueba de Starship, el vehículo de lanzamiento de SpaceX, considerado el más grande y potente jamás construido, cumplió con todos los objetivos planteados en su más reciente ensayo: desde el despliegue de carga simulada hasta un reingreso controlado a la atmósfera.

Se trata un logro consolida a la nave como la principal apuesta privada para llevar a la humanidad más allá de la órbita terrestre. Además, el éxito de este vuelo adquiere mayor relevancia si se considera el historial reciente.

En enero y marzo, las pruebas terminaron con explosiones del vehículo apenas minutos después del despegue. En mayo, el prototipo se desintegró al reingresar en la atmósfera. Incluso en junio, una nave preparada para esta misión se perdió en una explosión en tierra.

Con este panorama, el desempeño de Flight 10 representa una validación crucial de la estrategia de iteración rápida que caracteriza a SpaceX. Compañía que no ocultó que cada prueba, incluso las fallidas, son parte del proceso de aprendizaje. “El éxito se medirá en lo que logremos aprender”, subrayó en su actualización oficial tras el lanzamiento.

El vuelo que lo cambió todo

(SpaceX)

La prueba se realizó desde la base Starbase en Texas a las 7:30 p.m. del martes 26 de agosto. El cohete, compuesto por la primera etapa Super Heavy y la segunda etapa conocida simplemente como Ship, despegó rumbo al espacio en lo que se considera su vuelo de prueba más ambicioso.

Durante los 66 minutos de la misión, la nave no solo sobrevivió al exigente reingreso, sino que consiguió desplegar ocho cargas simuladas de satélites Starlink y reencender uno de sus motores en órbita, dos hitos nunca antes alcanzados en este programa.

La trayectoria culminó con un amerizaje controlado en el océano Índico, frente a las costas de Australia Occidental. Aunque el vehículo explotó después de tocar el agua, algo esperado por los ingenieros de SpaceX debido al estrés acumulado durante el reingreso, el objetivo se dio por cumplido: recolectar datos críticos que guiarán el diseño de futuras versiones del cohete.

Super Heavy, un gigante que aterriza

(SpaceX)

El papel del Super Heavy también fue destacado. Luego de impulsar a la segunda etapa fuera de la atmósfera, el propulsor regresó para realizar un encendido de aterrizaje en el Golfo de México.

A diferencia de intentos previos, esta vez logró controlar la maniobra y ejecutar un descenso estable hasta el amerizaje, incluso desactivando de forma intencional uno de sus motores principales para probar redundancias.

Con sus 120 metros de altura y dos etapas, el propulsor Super Heavy y la nave Starship, este sistema se erige como el cohete más potente jamás construido.

El diseño se centra en un objetivo claro: lograr que ambas etapas sean reutilizables para reducir costos y abrir la puerta a misiones tripuladas a Marte. El Super Heavy está equipado con 33 motores Raptor de metano, mientras que la nave superior cuenta con seis de estos motores para sus maniobras orbitales. 

La nave de Marte y la Luna

(SpaceX)

Cada prueba, como la de esta semana, acerca a la nave a esa doble meta: servir a la exploración lunar en el corto plazo y allanar el camino para las futuras misiones tripuladas al planeta rojo.

Pero Starship no solo representa el sueño de Elon Musk de colonizar Marte. La NASA la seleccionó como el módulo de alunizaje para el programa Artemis, con el que Estados Unidos busca regresar astronautas a la superficie lunar en los próximos años.

Para cumplir esa misión, la nave deberá demostrar que puede transportar carga y tripulación de manera segura, aterrizar en entornos hostiles y volver a despegar.

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