Tras un largo viaje que inicio en China hace más de 30 días, que cerró con una travesía de cinco días y más de 1.200 kilómetros a través de las carreteras de Colombia, en la mañana de jueves 11 de septiembre se vivió un momento esperado por décadas, el primer tren de la Línea 1 del Metro de Bogotá tocó por primera vez el suelo de la capital.
Un hito que fue protagonizado por el vagón 10101, que descendió lentamente desde una grúa hasta el que será su nuevo hogar y que concluyó un complejo operativo logístico que involucró convoyes de carga sobredimensionada, escoltas de la Policía y el Ejército, así como múltiples paradas técnicas.
“Este es un hito para la ciudad, una apuesta de 83 años que se está materializando, y tener vagones que dicen ‘Metro de Bogotá’ es algo que hemos esperado por muchos años”, afirmó el alcalde Carlos Fernando Galán, quien acompañó el acto de recibimiento.
También anunció que el tren entrará en una fase de pruebas técnicas: “En China recorrió 2.500 km y aquí debe hacer lo mismo. El segundo tren ya está en camino y de aquí a diciembre llegarán cuatro o cinco más. En mayo del próximo año estaremos haciendo pruebas en 5,7 kilómetros de viaducto”.
El gerente de la Empresa Metro de Bogotá, Leónidas Narváez, también destacó la trascendencia del momento: “Amanece y nuestro primer tren ya está en Bogotá. Aquí en el Patio Taller en Bosa recibiremos uno a uno los 30 trenes y comienzan paso a paso las pruebas”.
Un hogar diseñado para el Metro
El patio taller de Bosa es mucho más que el punto de llegada del primer tren. Se trata del corazón operativo de la Línea 1, un complejo que combina funciones de recepción, mantenimiento, almacenamiento y pruebas, y que permitirá que el sistema funcione diariamente una vez entre en operación comercial en 2028.
En este espacio ya se han instalado 5.588 metros de vía férrea, que incluyen un ramal de pruebas de 905 metros, donde se realizarán las primeras verificaciones de rodaje, tanto en conducción manual como en modo automático con el sistema de señalización y control CBTC.
El complejo cuenta además con áreas de cocheras, talleres de mantenimiento mayor y menor, un edificio de pruebas, estaciones de servicio y lavado de trenes, así como subestaciones eléctricas ya en etapa final de construcción.
A la fecha, la subestación receptora está terminada al 100 por ciento y la de tracción presenta un 97 por ciento de avance, lo que permitirá garantizar el suministro de energía al sistema.
Fábricas dentro del patio: el otro frente de trabajo
En paralelo a las labores de recepción de trenes, el patio taller alberga tres fábricas clave para la construcción del viaducto y la infraestructura de la Línea 1: la de pilotes PHC, la de vigas en U y la de vigas cajón.
Los pilotes, que tienen 15 metros de largo y pesan unas 15 toneladas, son la base de cimentación del sistema. A diario, la planta produce alrededor de 60 de estas estructuras gracias a un proceso de armado de acero, vaciado de concreto y centrifugado.
De forma similar, las dovelas y vigas fabricadas en el sitio llegan con diseños enviados en tiempo real desde China, lo que asegura la precisión en el montaje del viaducto.
Un espacio que marca el ritmo del proyecto
El patio taller no solo será el centro de operaciones del Metro, también es hoy el termómetro de avance de la obra. Más de 2.000 trabajadores, entre ingenieros, técnicos y personal logístico, laboran en las instalaciones, que ya alcanzan un progreso superior al 70 por ciento en áreas estratégicas.
Desde allí, el proyecto proyecta que al finalizar 2025 Bogotá contará con cinco trenes listos para pruebas, y que paulatinamente los 30 trenes que conforman la Línea 1 irán poblando las vías elevadas que conectarán Bosa con la calle 72.
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