La movilidad en Bogotá se prepara para enfrentar cambios importantes a partir de septiembre, pues dos obras de gran magnitud que transformarán el tránsito en el sur de la capital de Colombia.
Se trata de la construcción del intercambiador vial en Puente Aranda, como parte del megaproyecto de La Nueva Calle 13, y el avance de la Línea 1 del Metro en la avenida NQS.
Y pese a que la promesa es un sistema vial más eficiente y ordenado, los próximos meses traerán retos en el tráfico diario que los ciudadanos deberán anticipar.
Un nuevo capítulo en Puente Aranda
(IDU)
Desde la noche del 30 de agosto de 2025, los puentes que conectan la calle 13, la Sexta, la carrera 50 y la avenida de Las Américas quedaron inhabilitados. Esta decisión abre paso a la construcción de un intercambiador de tres niveles que busca reorganizar uno de los cruces más congestionados de la ciudad.
El diseño contempla una glorieta para tráfico mixto en el primer nivel, una glorieta elevada exclusiva para TransMilenio en el segundo, y dos puentes de conexión oriente-occidente en el tercero.
En la práctica, se trata de una intervención que no solo moderniza la intersección, sino que además sienta las bases de un corredor de 11,6 kilómetros, que conectará Puente Aranda con el río Bogotá.
En paralelo, la Secretaría Distrital de Movilidad activó un Plan de Manejo de Tránsito que incluye desvíos, cambios de sentido en vías vecinas y señalización en terreno para orientar a conductores y peatones. El reto será mayúsculo: en esta zona confluyen diariamente vehículos particulares, transporte de carga y rutas del SITP, además de la operación continua de los buses de TransMilenio.
La implosión de las estructuras actuales, programada para octubre, marcará un punto de no retorno. Desde entonces, quienes transiten por la zona deberán adaptarse a nuevas dinámicas de circulación, con alternativas como la calle 3ª, la avenida 26, la NQS o la avenida Ciudad de Cali para conectar el sur y el occidente de la capital.
La NQS también se transforma: el Metro toma espacio
(Alcaldía de Bogotá)
Mientras tanto, al suroriente de la ciudad, las obras del Metro de Bogotá ya se sienten en la avenida NQS con calle 8 sur. Allí comenzó la construcción del viaducto de la Línea 1, lo que implica el cierre de un carril en la calzada mixta y trabajos en el andén oriental.
La buena noticia para quienes circulan por la zona es que el tránsito mixto no tendrá desvíos drásticos: la NQS y la carrera 30 seguirán habilitadas en sentido sur-norte, gracias a adecuaciones temporales que mantendrán la fluidez vehicular.
También se implementaron senderos peatonales y ciclorutas provisionales, operativos las 24 horas, para garantizar la movilidad de quienes se desplazan a pie o en bicicleta.
Sin embargo, el cambio en la ubicación de paraderos del SITP exige que los usuarios revisen la información actualizada en la TransMiApp o en los canales oficiales de TransMilenio.
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