De París a Bogotá: cómo los taxis aéreos y la aviación verde transformarán el transporte en la próxima década

Jimmy Pepinosa

Editor

El cielo ya no será solo un espacio de tránsito para vuelos. En la próxima década, la aviación promete convertirse en un motor de transformación del transporte urbano, regional y global gracias a tecnologías limpias y a la expansión de la llamada economía de baja altitud.

Desde los taxis aéreos que debutaron en París durante los Juegos Olímpicos de 2024 hasta las primeras pruebas comerciales en Asia, el futuro de volar será más cercano, silencioso y sostenible.

En la actualidad la aviación representa apenas el 2 por ciento de las emisiones globales de CO₂. Sin embargo, las proyecciones advierten que, si no se actúa, esta cifra podría escalar hasta el 25 por ciento hacia mediados de siglo.

El gasto en combustible ya es una señal de alerta: en 2023, las aerolíneas desembolsaron 215 mil millones de dólares en carburante, equivalente a casi un tercio de sus costos operativos.

Para revertir esta tendencia, la industria está apostando por aviones híbridos-eléctricos, aeronaves impulsadas con hidrógeno e incluso modelos totalmente eléctricos. Estas innovaciones no solo buscan reducir emisiones, sino también consumo y ruido.

Diseños futuristas como los aviones de alas integradas prometen mayor eficiencia aerodinámica, más capacidad de pasajeros y, al mismo tiempo, menores costos de operación.

Movilidad aérea urbana: los taxis del futuro

(eVTOL)

El concepto de movilidad aérea urbana (UAM) ha dejado de ser ciencia ficción. Gracias a aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical, los conocidos eVTOL. De hecho, ya existen modelos capaces de volar hasta 250 kilómetros con baterías eléctricas y más de 600 kilómetros cuando utilizan hidrógeno.

Estos vehículos abren la puerta a un transporte radicalmente distinto: taxis aéreos que conectan zonas congestionadas en minutos, servicios regionales que sustituyen viajes por carretera, soluciones de logística exprés e incluso operaciones de rescate.

París ya mostró parte de este futuro con vuelos de demostración, y en China, algunas rutas comerciales ya reducen trayectos de 40 minutos en tierra a apenas 5 minutos en el aire.

La economía de baja altitud despega

(Huawei)

El impacto de estas tecnologías va mucho más allá del transporte de pasajeros. La llamada economía de baja altitud integra drones y aeronaves ligeras para turismo, agricultura, logística, seguridad y respuesta a emergencias.

Según proyecciones del informe Intelligent World 2030 de Huawei, este sector podría aportar hasta 50 billones de dólares al PIB mundial para 2030, convirtiéndose en un motor de competitividad y generación de empleo a escala global.

Lo cierto es que la aviación del futuro aún enfrenta retos regulatorios, tecnológicos y de infraestructura. Sin embargo, el rumbo ya está trazado: la búsqueda de cielos más limpios y transportes más eficientes. Lo que hoy se ensaya en París, Pekín o Los Ángeles podría, en unos años, convertirse en parte de la vida cotidiana en Bogotá, Medellín o Cali.

Oportunidades para Colombia

(eVTOL)

En un país con una geografía tan diversa y compleja como Colombia, la aviación verde y la movilidad aérea urbana podrían significar un salto en conectividad.

Desde vuelos rápidos entre ciudades intermedias hasta acceso ágil a regiones remotas, estas tecnologías prometen complementar el sistema de transporte actual y abrir nuevas posibilidades para el turismo sostenible.

“Aunque estas innovaciones apenas están naciendo en el contexto internacional, es clave que Colombia empiece a conocerlas y comprender su potencial. La aviación del futuro traerá avances en sostenibilidad, conectividad y eficiencia, y aunque su llegada al país tomará tiempo, prepararnos desde ahora nos permitirá aprovecharlas plenamente cuando estén disponibles”, señaló Pedro Romero, experto de Huawei Colombia.

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