En medio de su largo viaje hacia Júpiter, la sonda Europa Clipper realizó una maniobra que no estaba pensada para impresionar, pero que terminó robándose la atención debido a que resultó en la prueba exitosa de su radar en pleno sobrevuelo de Marte.
En este caso, aunque el paso por gran Planeta Rojo era aprovechar su gravedad para redirigir la trayectoria de la nave, la ocasión resultó ideal para poner a prueba a REASON (Radar for Europa Assessment and Sounding: Ocean to Near-surface), el sistema que, una vez en Europa, se dedicará a “ver” bajo su gruesa corteza de hielo.
Y aunque esto ocurrió hace algunos meses, la NASA tuvo que analizar primero los datos y recientemente confirmó que el instrumento clave de la misión está listo para trabajar cuando llegue a su destino, la enigmática luna Europa.
¿Por qué es tan importante REASON?
Este radar tiene una misión ambiciosa: atravesar con sus señales la capa helada de Europa para buscar indicios de agua líquida en su interior. Los científicos esperan incluso poder detectar el vasto océano subterráneo que se cree yace bajo kilómetros de hielo.
Con ello, será posible entender cómo materiales del océano pueden llegar a la superficie, una pista clave para evaluar si este mundo podría albergar vida.
En la superficie, REASON también cartografiará estructuras como crestas y fracturas, conectando lo que se ve desde el espacio con lo que se oculta bajo el hielo. Esa información ayudará a descifrar cómo ha evolucionado la geología de Europa y cómo interactúa con su posible océano.
Un diseño fuera de lo común
Probar REASON en la Tierra siempre tuvo limitaciones. El sistema emplea dos pares de antenas delgadas que sobresalen de los paneles solares y se extienden 17,6 metros.
Los paneles, del tamaño de una cancha de baloncesto, fueron diseñados para captar la mayor cantidad posible de luz solar en un entorno tan lejano y tenue como el de Europa, que recibe solo una veinticincoava parte de la luz que llega a la Tierra.
Durante la fase de desarrollo, los ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL) realizaron pruebas al aire libre y en salas limpias, pero simular el “eco” real del radar habría requerido una instalación de 76 metros de largo, algo impráctico. Marte, en cambio, ofreció un escenario natural y perfecto.
Y en su paso por el Planeta Rojo, el radar entregó una secuencia de 40 minutos que va desde los 5.000 a los 884 kilómetros de altura sobre las llanuras volcánicas de Marte, en la que REASON envió y recibió ondas de radio que rebotaron en el terreno marciano. El resultado: más de 60 gigabytes de información, procesada con tal precisión que el equipo confirmó que cada componente del radar funcionó como se esperaba.
Rumbo a la luna helada
Tras su ensayo marciano, Europa Clipper continúa su viaje de 2.900 millones de kilómetros.
Es importante destacar que se trata de la sonda espacial más grande jamás construida para una misión planetaria al tener más de 30 metros de longitud. Asimismo, volará a apenas 25 kilómetros de la superficie de esta luna, tomando datos con un nivel de detalle sin precedentes.
La misión persigue tres objetivos científicos principales: determinar el espesor de la capa helada y su interacción con el océano, analizar su composición y caracterizar su geología. Con ello, los investigadores esperan responder una pregunta que resuena más allá de la ciencia: ¿puede Europa ser un lugar habitable para formas de vida?
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