Satélites con cerebro: la NASA prueba inteligencia artificial para identificar fenómenos en la Tierra

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Jimmy Pepinosa

Editor

Desde hace décadas, los satélites de observación terrestre han sido ojos incansables sobre el planeta. Pero hasta ahora, sus decisiones sobre qué observar y cuándo hacerlo dependían casi por completo de instrucciones enviadas desde la Tierra.

Esa dinámica está cambiando gracias a una nueva tecnología desarrollada por la NASA: Dynamic Targeting, un sistema que integra inteligencia artificial directamente a bordo de los satélites, permitiéndoles actuar con más autonomía y precisión.

El concepto, que ha estado en desarrollo durante más de una década en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés), permite a las naves espaciales mirar hacia adelante en su órbita, analizar en tiempo real lo que van a sobrevolar y decidir si vale la pena apuntar sus sensores o guardar recursos para otro momento. Todo esto sucede en menos de 90 segundos, sin intervención humana.

Detectar o ignorar: una nueva forma de observar la Tierra

Nasa Satelites 2 (NASA)

La primera prueba de Dynamic Targeting se centró en resolver un problema persistente: las nubes. Para los sensores ópticos de los satélites, estas formaciones atmosféricas representan un obstáculo constante.

En hasta dos tercios de las observaciones, el campo de visión queda cubierto, lo que da como resultado imágenes inutilizables.

Con Dynamic Targeting, el satélite puede distinguir entre cielo despejado y nublado hasta 500 kilómetros antes de pasar por una zona. Si el cielo está claro, toma la imagen. Si hay nubes, decide no hacerlo.

Así, evita capturar información irrelevante y ahorra espacio de almacenamiento y capacidad de procesamiento. Esta eficiencia mejora significativamente la calidad de los datos que llegan a los científicos.

Una prueba desde una caja del tamaño de un maletín

Nasa Satelites 3 (NASA)

El primer ensayo de esta tecnología tuvo lugar a bordo del CogniSAT-6, un pequeño CubeSat que se lanzó en marzo de 2024.

Aunque este satélite no tiene un sensor especializado para mirar hacia adelante, puede inclinarse hasta 50 grados para observar lo que está por venir. Utiliza una cámara que capta luz visible e infrarroja, y un procesador comercial que ejecuta algoritmos entrenados para identificar nubes.

Después de tomar una imagen anticipada, el satélite analiza en tiempo real la probabilidad de que haya una visión clara del suelo. Si las condiciones son favorables, el satélite ajusta su posición y toma la imagen en el momento justo. Todo esto ocurre mientras se desplaza a más de 27 mil kilómetros por hora, en la órbita baja terrestre.

Lo que viene: detección de incendios y tormentas

Nasa Satelites 1 (NASA)

Esta primera prueba se enfocó únicamente en evitar nubes. Pero el potencial de Dynamic Targeting va mucho más allá.

Las siguientes misiones buscarán fenómenos transitorios y difíciles de predecir, como incendios forestales, erupciones volcánicas y tormentas intensas. Cada uno de estos eventos requerirá un algoritmo específico, capaz de reconocer patrones sutiles en el entorno terrestre.

El equipo detrás de esta tecnología también evalúa su uso en exploración planetaria, como la detección de emisiones de gas en cometas, e incluso la posibilidad de estudiar tormentas de hielo extremadamente raras en la Tierra, algo que los sistemas actuales no logran capturar con suficiente detalle.

Una de las ideas más ambiciosas consiste en crear constelaciones de satélites que trabajen en conjunto: uno detectaría un evento y transmitiría la información a los siguientes para obtener más detalles en tiempo real. Ese sistema, conocido como Federated Autonomous Measurement, ya está en fase de prueba.

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