¡Se acaba el misterio! La NASA por fin revela las fotos del cometa interestelar 3I/ATLAS tomadas desde sus naves espaciales y telescopios

Jimmy Pepinosa

Editor

La espera terminó. Tras semanas de silencio institucional producto del cierre del Gobierno de Estados Unidos, la NASA presentará por fin las imágenes más esperadas del año: las observaciones inéditas del cometa interestelar 3I/ATLAS, un visitante que llegó desde otra estrella y que apenas se ha dejado ver desde su descubrimiento el pasado 1 de julio. 

La agencia mostrará material captado por varias de sus misiones, incluidas naves espaciales repartidas por el sistema solar y observatorios como Hubble. Con ello, se abre una nueva ventana para comprender cómo se comportan los cuerpos que cruzan nuestro vecindario sin pertenecer a él.

Recordemos que 3I/ATLAS apareció en escena en uno de los momentos administrativos más incómodos para la agencia. El cierre gubernamental entre el 1 de octubre y el 12 de noviembre dejó a la NASA sin capacidad formal de comunicación, justo cuando el cometa alcanzaba etapas críticas de su trayectoria: su paso cercano a Marte a inicios de octubre y, después, el perihelio del 29 de ese mes.

Ese silencio prolongado alimentó la curiosidad pública. Durante semanas, astrónomos profesionales y aficionados siguieron con atención las imágenes publicadas por otras agencias, como la ESA, que compartió las primeras tomas desde las misiones ExoMars Trace Gas Orbiter y Mars Express. 

No eran imágenes espectaculares, pues las sondas no están diseñadas para seguir objetos tan rápidos y lejanos, pero sí aportaron datos valiosos: confirmaron una envoltura de gas ionizado alrededor del objeto y ayudaron a triangular con mayor precisión su trayectoria.

La revelación: qué mostrará la NASA

(The Virtual Telescope Project)

La agencia ofrecerá este miércoles 19 de noviembre una transmisión en directo a las 3 p. m. hora de Colombia desde el Centro de Vuelo Espacial Goddard, en Maryland. 

Allí se presentarán las primeras imágenes consolidadas de su campaña de observación: desde cámaras a bordo del Mars Reconnaissance Orbiter hasta material del telescopio espacial Hubble y, posiblemente, del James Webb y de observatorios terrestres como Gemini.

Hubble, de hecho, captó el 21 de julio una imagen del cometa cuando estaba a 445 millones de kilómetros de la Tierra. La fotografía muestra un núcleo sólido envuelto por una estructura de polvo en forma de lágrima, una señal clara de que la superficie helada está liberando gases al calentarse en su viaje por el interior del sistema solar.

El nivel de detalle que ofrecerán estas misiones es clave: 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar confirmado en la historia, después de ‘Oumuamua y Borisov, y su actividad se ha mostrado mucho más intensa de lo esperado para un cuerpo que se acerca por primera vez al Sol.

El fenómeno detrás de la expectativa

(Qicheng Zhang)

La expectación no surgió de teorías extravagantes, sino de un fenómeno físico real que atrapó la atención de la comunidad científica: la inusual actividad del cometa.

En octubre, el radiotelescopio MeerKAT detectó líneas de absorción asociadas al radical OH, un subproducto de la descomposición del agua. La señal confirmaba que 3I/ATLAS libera grandes cantidades de material volátil, al nivel de los cometas más activos del sistema solar. Y lo hacía a velocidades superiores a los 68 km/s, coherentes con una trayectoria hiperbólica y con un origen más allá de la influencia gravitacional del Sol.

A ello se sumaron las imágenes captadas los días 8 y 9 de noviembre por equipos independientes, que revelaron estructuras gaseosas poco habituales: hasta siete chorros de material saliendo del núcleo y una larga cola que superaba los 3 millones de kilómetros. 

Esa extensión lo coloca entre los objetos con mayor nivel de actividad registrado en el sistema solar reciente. La explicación apunta a una combinación entre su composición, el viento solar y las variaciones térmicas extremas que experimenta cualquier visitante interestelar durante su primera aproximación al Sol.

Un laboratorio natural del espacio profundo

(Francois Kugel)

Las observaciones que ahora comparte la NASA buscan algo más que ofrecer imágenes llamativas. Para los investigadores, 3I/ATLAS es una oportunidad única para estudiar materiales que se formaron en un entorno completamente distinto al de nuestro sistema solar.

Los isótopos de carbono y nitrógeno presentes en su coma, así como las proporciones de compuestos volátiles, pueden revelar el tipo de estrella alrededor del cual se originó

Los modelos preliminares sugieren que provendría de regiones antiguas del disco grueso de la Vía Láctea y que podría tener más de 11.000 millones de años, una edad anterior a la formación del propio Sol.

A medida que el cometa se aleja del perihelio, su actividad evoluciona. Este cambio dinámico permite estudiar en tiempo real cómo responden los materiales interestelares al calor solar, una información que resulta valiosa para entender la diversidad de cuerpos que pueblan la galaxia.

Lo que viene: observación continua hasta 2026

(NASA)

El máximo acercamiento del cometa a la Tierra ocurrirá el 19 de diciembre. No representará un riesgo: su distancia mínima será de unos 270 millones de kilómetros, muy por encima de cualquier umbral de preocupación para defensa planetaria. 

Sin embargo, desde una perspectiva científica, será una ventana de observación favorable para telescopios terrestres y para las sondas que operan en la región de Júpiter, que también intentarán captar su actividad en los próximos meses.

La NASA mantendrá el monitoreo hasta enero de 2026, un seguimiento inusualmente prolongado para un objeto de este tipo. El telescopio Vera Rubin en Chile también se unirá a la campaña, con la expectativa de que su capacidad de rastreo permita identificar más visitantes interestelares en la próxima década.

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com.co

VER 0 Comentario