La apuesta por la ingeniería de proteínas para sustituir al plástico: un mundo hecho de sedas de araña y celulosa de abedul

La apuesta por la ingeniería de proteínas para sustituir al plástico: un mundo hecho de sedas de araña y celulosa de abedul
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Efectivamente, celulosa de abedul y una proteína propia de la seda de las arañas que producimos gracias a una combinación de colonias de bacterias y ADN sintético. Esa es la propuesta de Universidad Aalto y el Centro de Investigación Técnica VTT para desarrollar un material que sea resistente y extensible a la vez.

En un mundo levantado en armas contra el plástico, investigadores, empresas y gobiernos se han enrolado en una carrera por encontrar materiales firmes y resistentes que puedan reemplazar el plástico en un futuro cercano. Pero, aquí entre nosotros, ¿acaso existe algo que de verdad pueda sustituirlo?

El incipiente mundo de la ingeniería de proteínas

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VTT

Markus Linder, profesor de la Universidad de Alto lo tiene claro: si ese material existe, la clave está en la naturaleza. "Nuestros investigadores solo necesitan poder reproducir estas propiedades naturales". Y mejorarlas, si es necesario.

Sin embargo, es más complejo de lo que parece. Como nos ha enseñado una y otra vez la historia de la ciencia y la tecnología, no siempre podemos "reproducir" esas propiedades naturales. Cuando hablamos de proteínas, por ejemplo, hay toda un área de investigación denominada ingeniería de proteínas que se dedica a desarrollar nuevas moléculas para su uso industrial, alimentario o de salud. En 2017, ya era un mercado de 168.000 millones de dólares.

En el caso del material finlandés, la estructura del ADN que interviene en la producción de la proteína que les interesaba es muy conocida y, por eso, era sencillo insertarlo en bacterias y fabricar las proteínas para procesarlas después. Posteriormente, mezclaron esas proteínas con nanofibras de celulosa de abedul para combinar la resistencia y la flexibilidad de ambos materiales.

El método de producción de proteínas es bastante conocido y, salvando las distancias, es algo similar al método que usamos para producir insulina. Y, por eso, es una buena ilustración de las posibilidades que tiene este tipo de ingeniería en el ámbito industrial.

Sin embargo, es algo que no habla básicamente de eso, de posibilidades. Pese a los titulares llenos de glamour y purpurina, aún estamos dando nuestros primeros pasos en este ámbito. Sea como sea, los resultados del equipo de Linder son interesantes (¡y mucho!) por lo que tendremos que estar atentos ante una tecnología que puede darnos muchas tardes de alegría.

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