‘The Last of Us’: reseña del quinto episodio de la segunda temporada en Max

The Last of Us
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Wilson Vega

Director

El quinto episodio de la segunda temporada de The Last of Us sube las apuestas para mostrar cuán mal se pueden poner las cosas en un mundo conquistado por el Cordyceps. En el proceso, asistimos también a un encuentro que nos demuestra hasta dónde está dispuesta Ellie a descender para lograr su objetivo de venganza.

--Siguen spoilers del tercer episodio de la segunda temporada de The Last of Us--

"El amor de ella"

El episodio comienza con un diálogo, pero es uno lleno de terror por sus implicaciones. Hanrahan (Alanna Ubach) habla con Elise (Hettienne Park), de quien nos enteramos que se ha visto obligada a matar a algunos de sus propios hombres, incluido alguien llamado Leon, de quien dice era su mejor soldado.

Es en virtud de ese diálogo que nos enteramos de que en el sótano del hospital, el sitio a donde llevaron a los primeros infectados en 2003, parece haber surgido una variante del hongo capaz de transmitirse por el aire.

Básicamente el material del que están hechas las pesadillas.

Isabela

Después de los créditos iniciales regresamos con Ellie y Dina. Esta última, claramente la mente estratégica del par, intenta triangular una forma segura para que legar al hospital (nooo!!!). Ellie, que además de ser inmune parece tener el don de encontrar guitarras, recorre el teatro y casi interpreta Future Days de Pearl Jam, pero luego se detiene, claramente perdida en un recuerdo que la serie ha elegido no mostrarnos aún.

La ruta de Dina al hospital implica recorrer una zona desconocida y, en especial, un edificio largo y sin patrullar que las dos suponen que debe estar invadido por infectados. Esa ‘misión’ es el centro de la acción del episodio y, de una vamos a decirlo, una de las mejores secuencias de sus dos temporadas.

Red

Así que al camino regresan y al edificio abandonado ingresan, seguras de que pueden enfrentar lo que venga. Muy pronto descubren que no es así, porque las rodea un grupo de infectados del tipo ‘listo’ que Ellie conoció en el primer episodio de la temporada. Dina termina en una jaula y Ellie se ve superada y, inmune o no, a punto de ser devorada.

La esperanza parece perdida para ambas, pero Jesse (Young Mazino) llega al rescate. Sin embargo, incluso con los refuerzos, e incluso ya afuera del edifico, el riesgo sigue presente, porque son descubiertos inmediatamente por los focos y, para huir de los lobos, deben entrar en terreno de los scars.

Silbidos serafitas emergen de todas partes y Dina es alcanzada en la pierna por una flecha. Ellie intenta distraer al grupo y, cuando se aleja del parque, ve el hospital. Incluso sabiendo que probablemente debería regresar y ver cómo está Dina, no es capaz de apartar su búsqueda de venganza y entra, así, en el hospital.

Tlou

Allí se encuentra con, aceptémoslo, notable facilidad, a Nora, una de las integrantes del grupo que está cazando. A punta de pistola, Ellie le pregunta dónde está Abby, pero Nora no está en plan de traicionar a los suyos, por mucho que lamente lo ocurrido en Jackson. Por un momento logra escapar de Ellie , que la persigue por el hospital, y su única ruta de escape resulta ser el hueco del ascensor.

The last of us

Es así que Nora y Ellie se encuentran en el nivel B2, el sótano que clausuraron los hombres de Elise. Como lo temían, el aire allí está lleno de partículas. Para los jugadores del videojuego, las esporas son un elemento familiar que no había hecho su aparición en la serie, pero ahora están aquí con varios cuerpos atrapados dentro de las paredes tomadas por el Cordyceps, exhalando esporas.

Sí señor, 26 años después de comenzar, la infección ha evolucionado.

No es un problema para Ellie, que es inmune a la infección, pero sí para Nora, que cuando es alcanzada por su perseguidora está tosiendo en el suelo, incapaz de ponerse de pie. El hecho de que Ellie esté perfectamente bien lleva a Nora a entender que ella es la chica por la que Joel mató a todos en Salt Lake City.

Incluso entonces, Nora se niega a hablar. Pero a pesar de que ya está, para todos los efectos, condenada, Ellie agarra un pesado tubo y comienza a golpearla como una maniática.

El flashback a una época más feliz, que exploraremos el próximo domingo, es un detalle cálido, pero que no los confunda: este es un episodio -si a eso vamos, una serie- que se centra en la idea del amor y la violencia como dos caras de una fuerza corruptora, incluso si en ocasiones se nos priva misericordiosamente de ver sus resultados.

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