El deseo de permanecer en casa el mayor tiempo posible es común entre las personas mayores. Más allá del confort de lo conocido, representa independencia, seguridad emocional y cercanía con sus recuerdos.
La tecnología, en este escenario, se convierte en una aliada silenciosa pero poderosa, pues los hogares inteligentes hacen posible que la autonomía no esté reñida con el cuidado y que las familias encuentren tranquilidad incluso a la distancia.
Impulsados por sistemas de domótica, permiten anticipar necesidades y reducir riesgos en la vida diaria. Son soluciones que están pensadas para dar control a los adultos mayores sin complicarles la rutina.
Y aunque la tecnología no reemplaza a la familia, pero sí refuerza la red de apoyo que protege a quienes más lo necesitan.
Inclusión y cercanía en el día a día
(Pexels)
Automatizar lo cotidiano no es un lujo: es un recurso de inclusión. Encender luces con la voz, recibir recordatorios de medicamentos o ajustar la temperatura de una habitación con un simple comando son gestos que refuerzan la autonomía.
En paralelo, los familiares encuentran en estas soluciones la posibilidad de acompañar a distancia, confiando en que el hogar mismo se convierte en un guardián atento.
Experiencias en América Latina y Europa ya demuestran cómo estas tecnologías permiten incluso detectar cambios en patrones de movimiento o activar protocolos en caso de emergencia.
El hogar como un acompañante activo
(VTA+)
En Colombia, compañías como VTA+ están acercando este ecosistema al público local, demostrando que la innovación puede ser intuitiva y pensada para todas las edades.
Para VTA+, la innovación no se trata de complicar la vida, sino de simplificarla. Sus desarrollos se integran al hogar para hacerlo más seguro y cercano.
Cerraduras que funcionan con huella o aplicación móvil permiten abrir puertas sin llaves y dar acceso a cuidadores de confianza. Cámaras con visión nocturna y videollamadas refuerzan la seguridad y, al mismo tiempo, facilitan la comunicación directa con familiares. E incluso bombillos inteligentes capaces de detectar movimiento y cambiar de color cuando se configura una alerta.
Cada una de estas soluciones responde a un propósito claro: que las personas mayores vivan con más independencia, sin renunciar al acompañamiento de sus seres queridos.
Un futuro conectado y humano
(Pexels)
El verdadero impacto de un hogar inteligente no está en la sofisticación de los dispositivos, sino en su capacidad para adaptarse a las personas.
Que un adulto mayor pueda atender a un visitante sin levantarse, recibir la visita de sus hijos a través de una cámara o sentirse acompañado gracias a la conexión constante, marca la diferencia entre un espacio moderno y un espacio verdaderamente humano.
Según Juan Carlos Varon, Gerente General de More Products "En VTA+ creemos que la tecnología debe adaptarse a las personas y no al revés. Y nuestro ecosistema está diseñado para ser intuitivo".
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