Los centros de datos están en el corazón de la revolución de la inteligencia artificial. Cada búsqueda, modelo entrenado o aplicación que usamos se sostiene sobre infraestructuras que consumen cantidades crecientes de energía y que generan un calor difícil de manejar.
Schneider Electric, en alianza con Motivair, presentó un portafolio de soluciones de enfriamiento líquido directo diseñado para responder a este desafío. El objetivo: habilitar la próxima generación de “fábricas de IA” con sistemas más eficientes y sostenibles.
En un centro de datos, el calor no es un simple subproducto, es una de las principales amenazas para el rendimiento y la continuidad del servicio. Se estima que hasta un 40 por ciento del consumo total de energía puede destinarse únicamente a refrigeración.
Aquí entra en juego el enfriamiento líquido directo, capaz de capturar el calor justo en el chip, con una eficiencia hasta 3.000 veces superior a la del aire. Este avance no solo permite operar con cargas de procesamiento extremo, sino que reduce significativamente el impacto energético.
El portafolio que anticipa el futuro
(Schneider Electric)
La presentación marca la primera vez que Schneider Electric muestra de forma integral las capacidades adquiridas tras la compra mayoritaria de Motivair en 2025.
Entre las soluciones destacan las unidades de distribución de refrigerante (CDUs) de clase megavatio, capaces de escalar hasta 2,5 MW y utilizadas ya en seis de las diez supercomputadoras más potentes del mundo.
También se incluyen intercambiadores de calor traseros ChilledDoor, placas frías dinámicas que llevan la refrigeración directamente a los procesadores y unidades de disipación líquida-aire (HDU), diseñadas para entornos donde el acceso a agua es limitado.
IA y sostenibilidad: un mismo camino
(Schneider Electric)
El reto no se limita a enfriar, sino a hacerlo de forma responsable. Los nuevos sistemas están pensados para reducir drásticamente el uso de agua, mejorar la eficiencia energética en hasta un 20 por ciento y simplificar la operación de infraestructuras cada vez más densas.
A medida que las cargas de trabajo superan los 140 kW por rack y se preparan para alcanzar hasta 1 MW, este tipo de soluciones se vuelven esenciales para mantener la escalabilidad de la IA sin disparar la huella ambiental.
El impacto de estas innovaciones va más allá de la tecnología. Si cada megavatio de enfriamiento líquido ahorra millones de galones de agua al año y reduce el consumo eléctrico de refrigeración, el beneficio escala al mismo ritmo que los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial.
Schneider Electric y Motivair no solo ofrecen equipos y software, también una red de servicios global que garantiza la instalación, operación y mantenimiento de estas soluciones críticas.
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