Así el el megaproyecto férreo que planea conexión directa con trenes entre Bogotá y el municipio más poblado de Cundinamarca

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Jimmy Pepinosa

Editor

La congestión vehicular en el corredor Bogotá–Soacha es una de las problemáticas más persistentes en el panorama de movilidad, pues el municipio más poblado de Cundinamarca limita con el sur la capital de Colombia y al día miles de personas transitan de lado a lado, ya sea para ir a trabajar o regresar a sus casas.

Ante esta realidad, la Unidad de Planeación de Infraestructura de Transporte (UPIT) impulsa un megaproyecto férreo que promete transformar esta conexión en una alternativa sostenible y moderna.

Se trata de una línea de tren regional tipo RegioTram, que conectará directamente la Estación de la Sabana en Bogotá con el corazón de Soacha.

Avances y estructura del proyecto

Tren Soacha Bogota 1 (Alcaldía de Bogotá)

El proyecto, que se encuentra actualmente en etapa de preinversión, ha logrado un avance técnico del 90 por ciento.

En esta fase, un equipo multidisciplinario de 24 expertos provenientes de 16 especialidades trabaja de forma articulada con autoridades locales, regionales y nacionales para diseñar una solución que se adapte a las condiciones del territorio y responda a las necesidades de millones de personas que se desplazan a diario entre Bogotá y Soacha.

La propuesta más avanzada contempla una línea férrea de aproximadamente 18 kilómetros, que reutilizaría en parte el antiguo corredor del Ferrocarril del Sur. Un elemento clave del trazado es un tramo subterráneo de 8,1 kilómetros (túnel bitubo), que permitiría liberar espacio en superficie y reorganizar el entorno urbano.

La conexión se desarrollaría entre las estaciones de TransMilenio Bosa y La Despensa, con estaciones cada kilómetro aproximadamente, integradas a nodos del SITP y otros corredores de transporte regional.

Movilidad interurbana

Tren Soacha Bogota 2 (Empresa Férrea Regional)

Este sistema férreo funcionará bajo una modalidad mixta. En zonas urbanas como el sur de Bogotá, operará como un metro ligero o tram; y en tramos interurbanos, como un tren de cercanías que podría alcanzar velocidades de hasta 100 kilómetros por hora.

Esta dualidad le permitirá adaptarse tanto a los entornos densamente poblados como a trayectos más largos, aumentando su capacidad de servicio.

Se prevé que esta solución permita transportar unos 400.000 pasajeros diariamente. Para un municipio como Soacha, que según la Encuesta de Movilidad de 2019 genera más de 260.000 desplazamientos diarios hacia la capital, el impacto sería significativo.

Además, al aliviar la presión sobre el sistema TransMilenio y la Autopista Sur, este corredor contribuiría a una distribución más eficiente de los flujos de viaje.

Hacia la factibilidad y construcción

Tren Soacha Bogota 3 (Alcaldía de Bogotá)

De las tres alternativas de trazado evaluadas, la seleccionada fue radicada ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), lo que marca un hito dentro del proceso técnico y normativo.

A partir de esta selección, se desarrollarán los estudios de factibilidad, gobernanza, financiamiento y evaluación socioeconómica.

El proyecto contempla una inversión total de 1.050 millones de dólares y ya se firmó un convenio interinstitucional que asignó 102.000 millones de pesos para avanzar con los estudios, financiados conjuntamente por el Distrito Capital, la Región Metropolitana y la Gobernación de Cundinamarca.

Dos consorcios, uno liderado por las firmas europeas Torres Cámara y Vossloh, y otro por el grupo colombiano Conconcreto, ya han presentado propuestas de Alianza Público-Privada (APP) para la ejecución del proyecto, actualmente en fase de análisis.

Tres años para cambiar el panorama

Tren Soacha Bogota 5 (Empresa Férrea Regional)

Si el cronograma avanza como está previsto, la obra podría iniciar construcción una vez adjudicada la licitación en las próximas fases.

La ejecución tomaría aproximadamente tres años, lo que sitúa la posible entrada en operación hacia finales de esta década.

Su implementación no solo tiene un alcance técnico, sino también urbano, social y ambiental: se estima que este sistema podría reducir hasta 180.000 toneladas de CO₂ al año.

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