En 2020, una marca poco convencional irrumpió en el mercado de los celulares con una propuesta tan llamativa como sospechosa: un teléfono plegable de alto perfil, vendido por tan solo 400 dólares, y adornado con el rostro del infame capo colombiano Pablo Escobar.
Bajo el nombre Escobar Fold, este dispositivo prometía prestaciones similares a las de los costosos Galaxy Fold de Samsung, pero a una fracción del precio. Detrás del proyecto estaba Escobar Inc., una compañía que, en apariencia, había sido fundada por Roberto Escobar, hermano del fallecido narcotraficante.
Sin embargo, el negocio pronto despertó dudas, y la realidad tras la promesa fue mucho más turbia.
Un Galaxy Fold disfrazado
(MKBHD)
Uno de los primeros en levantar sospechas fue el reconocido youtuber de tecnología Marques Brownlee (MKBHD), quien recibió un Escobar Fold 2 como parte de una estrategia de marketing.
Al inspeccionarlo, descubrió que el dispositivo no era más que un Samsung Galaxy Fold original, camuflado con una calcomanía dorada.
El aparato se vendía a menos de una cuarta parte de su precio real, algo que ya encendía las alertas. Lo que parecía una maniobra publicitaria provocadora terminó siendo el primer hilo de una trama de estafa internacional.
El esquema detrás del fraude
(Escobar Inc)
La operación fue orquestada por Olof Kyros Gustafsson, CEO de Escobar Inc. Según documentos judiciales revelados por el Departamento de Justicia de EE. UU., el esquema consistía en ofrecer los teléfonos a bajo costo, recolectar pagos en línea y no entregar el producto real.
En su lugar, los compradores recibían materiales promocionales como certificados de propiedad, libros o folletos con la marca Escobar.
Este procedimiento no era casual. Al generar registros de envío con estos objetos, Gustafsson y su equipo podían alegar ante los procesadores de pagos que el cliente había recibido el pedido, dificultando los reembolsos y cubriendo así el rastro de la estafa.
Además de los teléfonos plegables, Escobar Inc. ofreció otros productos igualmente cuestionables, como el “Escobar Flamethrower”, inspirado en el lanzallamas promocional de The Boring Company, o el “Escobar Gold 11 Pro Phone”, una supuesta versión renovada del iPhone 11 Pro. Incluso comercializó una moneda llamada Escobar Cash, que se anunciaba como la primera criptomoneda física del mundo.
Sentencia y cierre del caso
(Escobar Inc)
A mediados de 2024, Gustafsson se declaró culpable de fraude y lavado de dinero, cerrando así una saga que combinó marketing agresivo, apropiación de imagen polémica y manipulación digital.
La audiencia de sentencia fue programada para el 5 de diciembre de 2024, y enfrenta una posible condena de hasta 20 años en prisión federal por fraude, más otros 10 años por lavado de activos. Además, se le ordenará pagar hasta 1,3 millones de dólares en restitución.
Asimismo, el caso deja lecciones importantes para el ecosistema digital: la viralidad no siempre valida la autenticidad, y el bajo costo en tecnología de alta gama puede ser señal de riesgo.