El telescopio Gemini Sur, ubicado en Cerro Pachón (Chile), logró registrar las imágenes más nítidas hasta ahora del cometa interestelar 3I/ATLAS, un visitante que no pertenece a nuestro sistema solar y que, por su breve paso, se convierte en una fuente de datos única para la ciencia.
La nueva captura revela una coma brillante de gas y polvo envolviendo el núcleo helado, además de una cola en plena expansión mientras el objeto avanza hacia el Sol.
Lo más fascinante es que estas imágenes muestran cómo 3I/ATLAS se ha vuelto más activo con el calor solar, liberando partículas que dejan al descubierto información sobre su composición.
Según los astrónomos, esta oportunidad es comparable a abrir una ventana hacia otro sistema estelar. Analizar el color y la luz del cometa permite descubrir similitudes y diferencias con los cuerpos que se formaron alrededor del Sol, lo que a su vez ayuda a entender cómo nacen y evolucionan los sistemas planetarios en la galaxia.
Ciencia y estudiantes, juntos en la observación
(NASA)
Uno de los aspectos más especiales de esta sesión fue la participación de estudiantes de Chile, Hawái y otras partes del mundo, quienes siguieron en directo las observaciones desde la sala de control de Gemini Sur, a través del programa educativo Shadow the Scientists.
Durante la actividad, no solo pudieron ver cómo se formaban las imágenes en tiempo real, sino también dialogar con astrónomos sobre la importancia de los cometas interestelares.
El equipo científico, liderado por la astrónoma Karen Meech de la Universidad de Hawái, destacó que los datos espectrales obtenidos ofrecen pistas valiosas sobre la química del cometa. Estas mediciones permiten detectar qué compuestos se liberan a medida que el cuerpo se aproxima al Sol, algo que hasta ahora solo se había observado en cometas propios de nuestro sistema.
El tercer cometa interestelar en la historia
(NASA)
3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar confirmado, después de 1I/ʻOumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019.
Fue descubierto el 1 de julio de 2025 por el sistema ATLAS, especializado en rastrear asteroides potencialmente peligrosos. Su órbita hiperbólica confirma que no está ligado al Sol y que, tras su breve paso, volverá al espacio profundo.
Los cálculos actuales indican que a finales de octubre alcanzará su punto más cercano al Sol y, en diciembre, pasará a unos 269 millones de kilómetros de la Tierra. No hay riesgo de colisión, pero la cercanía relativa lo convierte en un objeto ideal para seguir con telescopios terrestres y espaciales.
Un mensajero de otros mundos
(NASA)
Para la comunidad científica, cada objeto interestelar es una cápsula del tiempo, un fragmento de material formado en torno a una estrella lejana.
En palabras del investigador Bryce Bolin, del centro Eureka Scientific, “cada cometa interestelar es un mensajero de otro sistema estelar, y estudiarlo nos permite comenzar a comprender la diversidad de mundos más allá del nuestro”.
Cuando 3I/ATLAS retome su camino hacia el espacio interestelar, lo hará dejando un legado de datos y observaciones que enriquecerán nuestro entendimiento del cosmos. Más allá de lo científico, también nos recuerda algo esencial: no estamos solos en la dinámica galáctica, y cada visitante fugaz trae consigo un pedazo de historias que se escribieron en otros rincones del universo.
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