Se confirma fecha en la que 3I/ATLAS llegará al punto más cercano con la Tierra mientras el cometa interestelar aumenta su velocidad y actividad inusual

3I/ATLAS
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
jimmy-pepinosa

Jimmy Pepinosa

Editor

El cometa 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar confirmado en la historia de la astronomía, continúa su viaje a través del sistema solar y se prepara para alcanzar su punto más cercano con la Tierra el 19 de diciembre de 2025, según confirmó la Agencia Espacial Europea (ESA).

Será una oportunidad única: este cuerpo celeste, originado más allá del sistema solar, pasará a unos 270 millones de kilómetros de nuestro planeta, es decir, 1,8 veces la distancia que separa a la Tierra del Sol. 

Y aunque no representa ningún peligro, su comportamiento está desconcertando a la comunidad científica por su aceleración y su brillo inusual.

De dónde viene y por qué es tan importante

3I/ATLAS (NASA)

Detectado el 1 de julio de 2025 por el sistema de alertas ATLAS, el 3I/ATLAS es un visitante completamente ajeno a nuestro vecindario cósmico. Su denominación proviene precisamente de su naturaleza: “3I” hace referencia a que es el tercer objeto de origen interestelar jamás detectado, mientras que “ATLAS” recuerda al programa que permitió su descubrimiento desde Chile.

Solo dos objetos similares han sido registrados antes: ‘Oumuamua, en 2017, y 2I/Borisov, en 2019. Sin embargo, este nuevo ha llamado especialmente la atención por su inusual actividad que desafía todo lo que se sabe de los cometas, y esto también incluye su velocidad.

Los cálculos más recientes de la NASA indican que el cometa viaja actualmente a más de 244.000 kilómetros por hora, una cifra récord que supera incluso la de sus predecesores. 

Esta velocidad es tan alta que el objeto no puede ser retenido por la gravedad del Sol, lo que confirma que su paso por el sistema solar será breve antes de regresar al espacio interestelar.

Un cometa que brilla demasiado rápido

3I/ATLAS (NASA)

Durante su acercamiento al Sol a finales de octubre, 3I/ATLAS mostró un aumento de brillo 7,5 veces más rápido que el de un cometa típico, un comportamiento que ha desconcertado a los investigadores.

Observaciones de los astrónomos Qicheng Zhang (Observatorio Lowell) y Karl Battams (Laboratorio de Investigación Naval de EE. UU.) revelaron que el incremento de luminosidad fue captado por satélites de observación solar como STEREO-A, SOHO y GOES-19, justo cuando el cometa cruzaba detrás del Sol desde nuestra perspectiva.

El fenómeno sugiere que su superficie podría estar liberando gases distintos a los observados en los cometas comunes, con emisiones de cianógeno o amoníaco que explican su tono azulado. 

Este cambio de color, del rojizo inicial al actual azul brillante, indica que el calor solar está alterando rápidamente su composición química, una pista valiosa para entender cómo se formaron los sistemas planetarios más allá del nuestro.

Rastros de un largo viaje por la galaxia

3I/ATLAS (NASA)

Otro estudio, basado en observaciones del Telescopio Espacial James Webb, sugiere que el cometa podría estar cubierto por una capa superficial transformada por miles de millones de años de exposición a los rayos cósmicos. 

Esa erosión habría modificado su química hasta una profundidad de casi 20 metros, convirtiendo parte de su monóxido de carbono original en dióxido de carbono.

Los científicos creen que el paso cercano al Sol podría retirar esa capa envejecida y dejar al descubierto material prístino del núcleo del cometa, lo que permitiría analizar fragmentos intactos de un sistema estelar remoto.

“Cada cometa interestelar es una cápsula del tiempo de otro mundo”, explican desde la ESA. “Nos permiten observar directamente los ingredientes con los que se formaron planetas fuera del sistema solar”.

Lo que viene: una campaña global de observación

3I/ATLAS (NASA)

Con su paso máximo previsto para el 19 de diciembre de 2025, los telescopios de todo el mundo se preparan para una campaña sin precedentes. 

Los observatorios del Teide y Roque de los Muchachos, en Canarias, jugarán un papel central en la observación desde la Tierra, mientras que la misión JUICE de la ESA, rumbo a Júpiter, ya ha comenzado a recopilar datos desde el espacio profundo.

Entre noviembre y diciembre, las condiciones serán ideales para seguir su evolución, justo cuando emerja de detrás del Sol y su brillo se incremente de nuevo. Se espera que los datos completos de la ESA y la NASA se publiquen en los primeros meses de 2026, con información clave sobre su composición y comportamiento.


Inicio