El 25 de julio se estrena en Latinoamérica, exclusivamente por Universal+, la segunda y última temporada de The Irrational, el drama criminal creado por Arika Lisanne Mittman (Dexter) e inspirado en el libro Predictably Irrational del psicólogo Dan Ariely.
La serie regresa con 18 nuevos episodios centrados en el complejo universo del comportamiento humano, abordado desde la mirada de Alec Mercer, interpretado por Jesse L. Martin (La Ley y el Orden, The Flash), un profesor de psicología conductual que colabora con el FBI para resolver crímenes.
Esto no lo hace apelando a la evidencia forense, sino a los sesgos, impulsos y patrones irracionales que guían nuestras decisiones.
Pero esta entrega final no solo resuelve los cabos sueltos de la primera temporada, sino que amplía el universo emocional y profesional de Mercer, al mismo tiempo que lo enfrenta con nuevos dilemas personales.
Qué esperar de esta segunda temporada
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El centro emocional de la historia es la desaparición de su pareja y colega, Rose Dinshaw, una incógnita que impulsó la narrativa anterior y cuyas consecuencias se arrastran a lo largo de esta temporada.
Pero también aparece una nueva pregunta: ¿Quién es Alec Mercer ahora que ese trauma ha sido resuelto?
Según explicó Mittman, el cierre de la historia principal de la primera temporada no buscaba clausurar la tensión, sino abrir nuevas puertas. “Nunca quise que esa historia se extendiera durante cinco años”, afirmó.
La segunda temporada no rehúye al conflicto; por el contrario, plantea nuevas interrogantes que obligan a Mercer a reevaluar su identidad, su rol como docente y su relación con las personas más cercanas.
En palabras del propio Jesse L. Martin, “ese trauma se convirtió en parte de su identidad. Y cuando lo resuelve, algo en su identidad cambia también. Las cicatrices físicas permanecen, pero ¿qué pasa cuando ya no sabes qué te define?”.
A lo largo de esta entrega, The Irrational se mantiene fiel a su sello: integrar conceptos científicos a tramas criminales que permiten a la audiencia pensar en sus propios comportamientos y decisiones cotidianas.
En cada episodio, Mercer utiliza experimentos y teorías extraídas de la psicología conductual para descifrar lo que se esconde detrás de un crimen.
Desde el efecto Ben Franklin, según el cual alguien a quien le pides un favor se siente más conectado contigo, hasta sesgos de percepción y heurísticas de decisión, la serie se convierte en una clase magistral sin necesidad de pizarra.
Una mirada intima a la vida de Mercer
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Sin embargo, no todo sucede en la sala de clases o en los laboratorios de investigación. La segunda temporada profundiza en la vida íntima de Mercer: su relación con su hermana Kylie, ahora agente del FBI, cobra un peso central.
“La relación entre hermanos es uno de los ejes más fuertes de esta temporada”, subrayó Mittman, quien confirmó que Kylie y Alec compartirán más tiempo en pantalla y en tramas que revelan facetas personales, profesionales y éticas.
La trama también se expande a los personajes secundarios del equipo de Mercer: Phoebe, Rizwan y Simon, cuyos arcos se desarrollan más allá del laboratorio. Phoebe, por ejemplo, se enfrenta a un dilema ético con un nuevo profesor, mientras se incorpora un nuevo asistente de investigación que sacude la dinámica del grupo.
Uno de los puntos más relevantes para la evolución del personaje principal es cómo se enfrenta ahora a su aspecto físico. Las cicatrices visibles en su rostro son más que una huella de su pasado: son un recordatorio constante de una identidad construida sobre el trauma.
Según Martin, esta temporada plantea si Mercer debe someterse a un procedimiento para reducir esas marcas. La conversación con su padre sobre este tema ofrece, en sus palabras, uno de los momentos más profundos de toda la serie.
Revelaciones de Jesse L. Martin sobre Alec Mercer (y sobre sí mismo)
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En entrevista exclusiva, Jesse L. Martin reflexionó sobre el impacto que The Irrational ha tenido en su manera de ver el mundo, más allá de la actuación. "Siempre observé el comportamiento humano como actor, pero ahora tengo términos científicos para explicarlo", dijo.
Su experiencia en teatro y televisión le permitió encarnar a un personaje que, según él mismo reconoce, es su versión más plena dentro del género policial. “No soy detective, y eso me alegra. Soy profesor. Si no fuera actor, probablemente habría sido maestro. Esta serie me permite ser ambos”.
Martin también habló sobre cómo vive la experiencia de verse en pantalla. Para él, mirar un episodio de The Irrational no es solo seguir la trama, sino recordar anécdotas del set: un día en que se cayó un técnico, o cuando su perro lo acompañó al rodaje. “Mucho después, cuando todo esté dicho y hecho, podré disfrutarla de verdad”, confesó.
Y aunque ha interpretado a agentes de la ley en múltiples producciones, The Irrational le ha permitido romper con ese molde. “Este personaje es una evolución. No solo resuelve casos, también enseña, reflexiona, cambia. Y eso es completamente diferente a lo que hacía en La Ley y el Orden”, explicó.
Aun así, reconoce que el público sigue viéndolo como una figura de autoridad confiable. “Me convertí en un cliché. Pero es un cliché que quiero seguir habitando”.
Arika Lisanne Mittman: entre la ciencia y la narrativa
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Mittman reveló que construir una serie como The Irrational supone un doble desafío: por un lado, ofrecer al público historias policiales atractivas; por otro, garantizar que cada caso tenga un anclaje sólido en la psicología.
“No queremos contar casos convencionales. Nos preguntamos: ¿qué tiene esto que ver con la psicología? ¿Cuál es el fenómeno que queremos explorar?”, explicó.
Para lograrlo, el equipo trabaja estrechamente con Dan Ariely, autor del libro en el que se inspira la serie, además de consultar literatura científica y trabajar con guionistas que entienden tanto la ciencia como la estructura narrativa.
Mittman también destacó la importancia del equipo de investigación que acompaña a Mercer.
En esta nueva temporada, cada uno de ellos tiene un papel más activo, con historias propias que los obligan a salir del entorno académico y enfrentarse a dilemas personales. “Queríamos que sus personajes se expandieran más allá del aula”, señaló.